Claves para entender a los Maestros

11 octubre 2026

EL ARTE DE LO OCULTO XXXIII - Roy Lichtenstein

 

EL ARTE DE LO OCULTO XXXIII

Un libro de consulta visual para el místico moderno

S. Elizabeth

Ediciones Akal, 2024, Madrid

Roy Lichtenstein

(1923-1997)


Drowning Girl

La obra de Roy Lichtenstein leída desde un punto de vista esotérico se convierte en un espejo ritual de la modernidad.

Sus cómics ampliados, los puntos Ben-Day y las escenas banales son símbolos iniciáticos de la constante tensión entre lo visible y lo oculto.

Ø  Geometría sagrada: En el plano hermético, el punto repetido es una matriz simbólica industrial.

Ø  Código ritual: la multiplicación infinita del patrón gráfico se refiere a los mosaicos rituales masónicos donde la repetición deja de ser decoración y se convierte en un código.

Cada punto es una célula, átomo o signo que participa en el todo; lo cotidiano se convierte en cosmos simbólico.

El uso de cómics es inversión simbólica, lo que en la cultura de masas es entretenimiento es jeroglífico en su obra; sus figuras se convierten en arquetipos:

Ø  La mujer llorando en Drowning Girl: ella es la sacerdotisa atrapada en el mar de emociones donde el agua iniciática amenaza con ahogarla si no transmuta.

Ø  El avión en combate: fuego, voluntad y rayo que destruye para purificar.

El uso de colores planos y saturados adquiere un aspecto ritual explícito:

Ø  Rojo: simboliza la sangre y el sacrificio.

Ø  Amarillo: representa el oro alquímico.

Ø  Azul: encarna el espíritu.

Al despojar de gradación y sombra, Lichtenstein nos hace ver la esencia desnuda de los símbolos como placas iniciáticas sin ambigüedad.

Esta lectura denuncia la ilusión del mundo moderno (la cultura de masas es el velo de Maya; la repetición mecánica es prisión); pero cuando nos detenemos en el patrón y la ironía encontramos que detrás de la banalidad hay un rito de revelación.

Lichtenstein no es solo un artista pop sino un hierofante que convierte la iconografía banal en símbolos de conciencia. Sus pinturas son espejos rituales que nos dicen que la iniciación está en las cosas más banales y que el trabajo hermético es descifrar lo oculto en lo evidente. 


Whaam!

Esta transmutación simbólica alcanza su apoteosis en obras como Whaam! (1963), entendida como un ritual de fuego y destrucción alquímica que comprime la violencia sagrada y la iniciación en un solo principio. La estructura del díptico organiza dos paneles que se oponen entre sí (como las dos columnas del templo masónico Jakin y Boaz), donde un lado es el poder del avión disparando y el otro expone la consecuencia de la explosión: entre ambas superficies se desarrolla un diálogo de causa y efecto, acción y reacción, donde el viaje del iniciado exige que cada impulso desencadene su propio opuesto.

En esta dinámica de purificación, el avión se toma como el rayo hermético y la voluntad dirigida, una fuerza purificadora que rompe la forma material (como en la alquimia) para liberar el espíritu encarnado; la explosión del segundo panel es el fuego alquímico que destruye la materia física para que la esencia pueda emerger; los destellos amarillos y rojos se refieren al Sol, al oro filosófico y al sacrificio, la muerte ritual necesaria antes de la regeneración. En este sentido, la onomatopeya que da título a la pieza actúa como verdadera palabra de poder o mantra que activa la transmutación.

Los contornos duros de Lichtenstein, los colores saturados y los patrones tipográficos eliminan la ambigüedad psicológica para que la escena se convierta en un emblema arquetípico: la violencia no es un hecho real sino una ceremonia de destrucción cósmica necesaria para la renovación espiritual. Whaam! es así un verdadero altar pop donde la banalidad del cómic se convierte en un jeroglífico hermético que denuncia la ilusión mecánica del mundo moderno, recordándonos que la verdadera iniciación requiere pasar por el fuego purificador para que pueda nacer una nueva conciencia. 


Cosmología (1978)

Desde el enfoque que venimos haciendo, esta obra es un mapa ritual del universo, un intento de traducir la arquitectura secreta del cosmos en lenguaje pop. En primer lugar, el título es una invocación, la cosmología no es un objeto sino un orden.

Lichtenstein toma palabras científicas y las convierte en un jeroglífico visual. En términos hermenéuticos, nombrar el cosmos es participar en su estructura (por así decirlo), por lo que la obra se convierte en un altar contemporáneo.

El lenguaje gráfico –puntos Ben-Day, líneas geométricas, colores planos- es una transposición de la bóveda celeste en un código industrial. Los puntos infinitos recuerdan estrellas, átomos, células; la repetición es un círculo sagrado, mecánico que recuerda la multiplicidad del universo.

La geometría rígida es el orden oculto (la cuadratura del círculo) ley que sostiene el caos aparente.

El color despliega un simbolismo alquímico: azul como espíritu y vastedad; amarillo como oro solar; rojo como energía vital y sacrificio. No es accidental, es la tríada alquímica de la materia a la transmutación.

La obra también puede leerse como una logia cósmica; espacio ritual donde el iniciado contempla la totalidad. El espectador, confrontado con la repetición de patrones y el orden geométrico, siente la tensión entre lo infinito y lo mecánico, lo sagrado y lo banal –esa es la prueba iniciática; reconocer que incluso en la estética industrial y pop hay un rastro de misterio oculto.

La cosmología es un espejo iniciático porque muestra cómo lo trivial –puntos, cómics, colores planos- puede convertirse en un símbolo del orden universal.

Lichtenstein transforma lo banal en sagrado (como un alquimista) mostrando que el cosmos puede leerse en términos pop pero también herméticos.

13 septiembre 2026

EL ARTE DE LO OCULTO XXXII - William Blake

 

EL ARTE DE LO OCULTO XXXII

Un libro de consulta visual para el místico moderno

S. Elizabeth

Ediciones Akal, 2024, Madrid

William Blake

(1757-1827)

La escalera de Jacob (1805)

William Blake nació en Londres el 28 de noviembre de 1757 y desde niño mostró una sensibilidad visionaria que marcaría toda su obra. Aprendió a ser grabador con James Basire y más tarde estudió en la Royal Academy pero siempre se mantuvo crítico frente a las normas académicas.

Su primera publicación fue Poetical Sketches (1783), pero con Songs of Innocence (1789) y Songs of Experience (1794) ganó popularidad porque trataba de la tensión entre pureza y corrupción. Inventó el “grabado iluminado” que le permitió unir texto e imagen en libros únicos (The Marriage of Heaven and Hell; Jerusalem).

Blake decía tener visiones desde la infancia y su obra está cargada de simbolismo bíblico, gnóstico y esotérico. Creó una mitología propia con Urizen, Los y Orc como fuerzas universales en conflicto; su arte y poesía fueron concebidas como revelaciones espirituales más que como expresiones estéticas.

Vivió modesto y sin reconocimiento en su tiempo pero siguió produciendo arte hasta morir el 12 de agosto de 1827 en Londres. Enterrado en Bunhill Fields fue redescubierto y valorado en el siglo XIX y XX como uno de los grandes visionarios del Romanticismo. Hoy se le considera un creador total capaz de unir poesía, pintura y mística en un sistema profético único.

 

La obra de William Blake esotérica se presenta como un tejido simbólico en donde poesía, pintura y visión mística confluyen en lenguaje ritual. Blake no fue solo poeta romántico sino vidente que veía su arte como un sistema profético para descifrar fuerzas ocultas que gobiernan la existencia.

Sus “Libros proféticos” y grabados iluminados son auténticos grimorios en los cuales palabra y imagen son vehículos reveladores.

En plano esotérico Blake plantea una cosmogonía propia en la que Urizen, Los o Orc son principios arquetípicos (Razón encadenadora; Imaginación creadora; Energía revolucionaria) no simples símbolos literarios sino entidades que encarnan tensiones universales como los eones gnósticos o los arquetipos herméticos: la lucha entre ellos es el drama del alma humana atrapada entre materia y espíritu, ley opresiva y libertad visionaria.

Blake se inspira en tradiciones bíblicas, gnósticas y cabalísticas, pero las reinterpreta para sí mismo. Las visiones de ángeles demonios mundos interiores no deben ser vistas como fantasías sino experiencias de un iniciado que penetra los planos sutiles; el célebre dicho de Blake –“Si las puertas de la percepción fueran depuradas todo aparecería al hombre como es: infinito”- sintetiza su programa esotérico abierto a lo ilimitado (transcendimiento ilusión materia) y acceso realidad espiritual.

En sus grabados la anatomía exaltada y las figuras tensas expresan la vida como fuerza sagrada. La luz que emanan los cuerpos, los saltos o caídas gestuales, las arquitecturas visionarias todo eso es un ritual visual para despertar al espectador. Blake hace del acto artístico una ceremonia iniciática: cada poema y cada imagen son llaves que conducen a gnosis.

En definitiva, Blake, leída como esotérica es un sistema de revelación en el que mito símbolo y visión componen un evangelio alternativo. No es estético (sino iniciático): lleva al alma hacia la liberación; muestra que imaginación es el verdadero órgano divino; que arte cuando se concibe como rito abre las puertas del infinito.

The ancient of days (1724) 

Una de las obras más importantes de William Blake para un estudio esotérico es The Ancient of Days (1794), la famosa ilustración en la que aparece Urizen (arquetipo de la razón) desplegando su compás sobre el vacío.

En esta imagen Blake sintetiza su visión gnóstica y hermética, Urizen (algo así como el Demiurgo de la tradición platónica y gnóstica) traza los límites del cosmos, impone medida y ley a lo infinito. El gesto del compás no es técnico sino ritual, simboliza la voluntad de encerrar lo ilimitado en formas finitas, aprisionar energía creadora en estructuras rígidas. Desde el punto de vista esotérico el compás es poder, pero también restricción porque delimita aquello que debe ser abierto.

La luz que emana de la figura (proyectada hacia abajo) recuerda las sefirot cabalísticas o las corrientes de creación alquimista: lo divino sale hacia abajo; pero Blake introduce tensión; Urizen no es Dios supremo sino fuerza parcial encadenadora (el tirano de la razón sin imaginación). La obra es así un aviso iniciático: el iniciado debe saber que la verdadera gnosis no está en la medida sino en la visión y que geometría del Demiurgo es sólo sombra del infinito.

Si lo vemos en clave ritual The Ancient of Days puede ser leído como espejo del proceso iniciático; el neófito ve la figura que pretende dominar el cosmos y tiene que aprender a trascenderla. No se le pide obedecer a la ley sino descubrir que imaginación –órgano de lo divino según Blake- puede romper los límites impuestos. El compás es entonces símbolo ambiguo: instrumento creador, pero también prisión, llave abierta y cerrada, signo de tensión eterna entre libertad y norma.

Esta obra no es sólo una ilustración sino una representación esotérica que concibe el drama de la conciencia humana, lucha del orden impuesto contra visión liberadora; Demiurgo contra espíritu; geometría contra infinitud.

The ghost of a flea by (1819-1820)

The Ghost of a Flea nos muestra una de las visiones más extrañas que Blake tuvo y que él mismo decía haber tenido visionaria. La obra muestra a una criatura híbrida humana pero grotesca con lengua reptil y gesto convulsivo, sosteniendo un cáliz ensangrentado.

En clave esotérica esta figura es la materialización de un espíritu parasitario (un demonio menor que se alimenta de la vida humana). El cáliz que lleva recuerda a la sacrílega inversión del símbolo eucarístico, en lugar de contener sangre redentora contiene sangre consumida por la avaricia del ser vampírico.

Blake, en lenguaje visionario denuncia aquí corrupción espiritual oculta en lo ínfimo, en lo aparentemente insignificante –la pulga- pero que simboliza la voracidad universal.

La criatura musculosa y encorvada es la energía desviada hacia destrucción. Su lengua serpentina y mirada oblicua recuerdan a la tradición demonológica y alquímica en donde los seres intermediarios encarnan pasiones desordenadas. En plano iniciático el trabajo es un aviso; todo lo pequeño puede contener una fuerza oscura capaz de dominar al alma si no se vigila espiritualmente.

El fondo oscuro casi teatral hace que el ritual aumente. La escena parece estar sucediendo en un espacio ceremonial como si el espectador estuviera viendo una epifanía invertida (anti‑sacramento). Blake hace de la visión un icono de lo que hay que reconocer y trascender: pulsión parasitaria, sed de sangre, energía desviada esclavizante.

Así The Ghost of a Flea es un espejo esotérico de la condición humana, los demonios no son sólo entidades externas sino proyectados por las pasiones internas; la obra es un grimorio visual (una advertencia ritual para que el iniciado sepa distinguir entre energía creadora y fuerza parasitaria, imaginación liberadora y voracidad destructiva).

 

Ackroyd, P. (2001). Blake. Barcelona: Ediciones Destino.

Blake, W. (2006). El matrimonio del cielo y el infierno. Traducción de Enrique Caracciolo Trejo. Madrid: Ediciones Siruela.

Blake, W. (2010). Cantos de inocencia y de experiencia. Traducción de Manuel Álvarez Ortega. Madrid: Editorial Hiperión.

Blake, W. (2015). El matrimonio del cielo y el infierno y otros escritos. Traducción de Carmen M. Cáceres. Barcelona: Editorial Atalanta.

Damon, S. Foster (2003). William Blake: su filosofía y símbolos. Traducción al español. México: Fondo de Cultura Económica.

Jiménez, J. (2001). William Blake y la imaginación simbólica. Barcelona: Anthropos.

Pujol, J. (2008). Visiones de William Blake: Mística, arte y profecía. Valencia: Pre-Textos.

Raine, K. (1996). William Blake y la tradición platónica. Madrid: Siruela.

 

04 septiembre 2026

Frank Marion Angellotti

 

Frank Marion Angellotti

4 de septiembre de 1861 – 23 de mayo de 1932

San Rafael, California – San Francisco, California

 

Fue un jurista estadounidense.

Asistió a una escuela privada y a la preparatoria Lowell en San Francisco, California, de donde se graduó en 1879. Inicialmente estudió derecho con los jueces Darwin y Murphy en San Francisco. Posteriormente, ingresó a la Facultad de Derecho de Hastings, donde obtuvo su licenciatura en Derecho en 1882.

Tras graduarse, Angellotti fue admitido en el colegio de abogados en 1882. Abrió su propio bufete en su ciudad natal de San Rafael. En 1884 fue elegido fiscal de distrito del condado de Marin, convirtiéndose así en la persona más joven en ocupar dicho cargo y en el primer ciudadano oriundo del condado de Marin en desempeñarlo. Ocupó el cargo hasta 1891.

En 1890, Angellotti fue elegido juez del Tribunal Superior de California. Inició su mandato en 1891 y ocupó el cargo durante doce años. Al haber sido elegido a los 29 años, fue una de las personas más jóvenes en ocupar dicho puesto.

En 1903, cuando Angellotti dejó su puesto en el Tribunal Superior, fue nombrado magistrado asociado del Tribunal Supremo de California. En 1915, fue nombrado Presidente del Tribunal Supremo de California. Fue el primer californiano de nacimiento en ocupar dicho cargo.

En 1921, Angellotti renunció a su cargo de Presidente del Tribunal Supremo y regresó al ejercicio privado de la abogacía. Se convirtió en asesor jurídico general de la Western Pacific Railroad Company.

Angellotti falleció el 23 de mayo de 1932.

***

Angellotti fue miembro de la Logia Marin n.° 191 en San Rafael, California. Fue Venerable Maestro de la logia desde 1888 hasta 1890. Fue Gran Maestro de California en 1898 y 1899.

Este artículo fue proporcionado por el Hermano Eric C. Steele.

 

https://www.masonrytoday.com/index.php?new_month=5&new_day=23&new_year=2026

 

30 agosto 2026

EL ARTE DE LO OCULTO XXXI - Orryelle Defenestrate

 

EL ARTE DE LO OCULTO XXXI

Un libro de consulta visual para el místico moderno

S. Elizabeth

Ediciones Akal, 2024, Madrid

Orryelle Defenestrate


Cauda Pavonis

 

Orryelle Defenestrate-Bascule es un artista esotérico cuya obra de arte es una experiencia ritual de diversas formas de trabajo: pintura, escultura, teatro, escritura, música, donde la estética es el vehículo de la animación espiritual de la materia. Sus obras están a la vanguardia del arte visionario de hoy y tienen como objetivo reencantar el mundo con símbolos arquetípicos y mitológicos. El trabajo de Orryelle se construye en torno a la idea de que el arte es un puente entre los dos planos de la vida: lo figurativo y lo abstracto, lo orgánico y lo sintético, lo ancestral y lo contemporáneo. En Tela Quadrivium o El Libro del Tarot del Caos, por ejemplo, hay una voluntad alquímica: cada volumen o imagen es un proceso de solve et coagula, disolución y recomposición con la misión de cambiar la forma en que vemos el mundo. El tarot, para él, no es solo una herramienta adivinatoria sino una forma de entrar en un nuevo mundo, donde las cartas abren puertas a nuevos estados de percepción. Su práctica teatral, a través de la Compañía de Teatro Ritual Metamórfico, reescribe mitos antiguos en clave escénica, generando experiencias liminales que recuerdan los misterios órficos o dionisíacos. El teatro se convierte en un rito de metamorfosis, en el que actores y testigos participan en una transmutación simbólica. De esta manera, Orryelle es parte del arte como magia que es operativa, ya que no es entretenimiento sino invocación. Una de sus estéticas es la convergencia de diferentes culturas: diosas como Sarasvati y Brigid aparecen en sus pinturas en proximidad, como si estuvieran en una especie de convergencia de agua y fuego, conocimiento e inspiración, Oriente y Occidente. Este sincretismo no es arbitrario; es parte de una comprensión esotérica de la unidad de los símbolos. La serpiente blanca, el cisne, el fuego en la cabeza del poeta, el río sagrado: todos son símbolos de la energía kundalini, de la ascensión del espíritu a través del arte. Al igual que con Esezezus y las instalaciones para Hermes, el lenguaje ahora se ve como magia en su obra. Hermes, dios de la comunicación y psicopompo, es invocado en actuaciones donde la voz, la danza y la música se fusionan para representar la maleabilidad del tiempo y el espacio. Así, el arte se convierte en un acto hermético: el artista un mediador entre mundos, el símbolo una herramienta para el tránsito.


Lions of Alchemy

 

Lions of Alchemy es una obra simbólica en la que dos figuras contrastantes –un león como león y una figura alada y humana- entablan un diálogo animado sobre un eje central de energía. Eso es desde un punto de vista esotérico: esta composición está en consonancia con una tradición alquímica de leones, símbolos de nuestras primeras y más fundamentales fuerzas, que debemos entender, enfrentar y transformar.

En la alquimia, el león representa el poder bruto de la naturaleza, la energía vital que puede destruir o iluminar si trabajamos con ella. El león verde, por ejemplo, es la materia prima que aún no ha sido purificada y el león rojo es la energía que ya se ha convertido en oro espiritual. En la obra, el león con un cuerpo musculoso y una serpiente enrollada encarna esa fuerza telúrica instintiva que permanece fuerte en lo material.

En contraste, la figura alada con rostro humano y serpiente ascendente representa la sublimación de esta energía: lo animal y lo espiritual, la elevación del poder a la conciencia. La columna alquímica, donde fluye energía líquida o luminosa de uno a otro, es el eje de la transmutación. Es allí donde se logra el solve et coagula: la descomposición de la forma rígida y la recomposición desde abajo.

El símbolo de infinito en el horizonte indica que esto no es lineal ni finito, sino un ciclo eterno de muerte y renacimiento, de descenso y elevación, de materia y espíritu. La presencia de serpientes en ambos cuerpos es otro signo de la energía kundalini, la energía serpentina que crece hacia arriba en la columna vertebral y se asocia con el mercurio: lo volátil, el mediador entre lo fijo y lo ígneo.

La serpiente enrollada en el león es la energía aún atrapada en la energía instintiva; la serpiente en el cuerpo alado es la misma energía que ya está en proceso de ascensión.

En otras palabras, “Lions of Alchemy” es una visión del duelo iniciático, donde el adepto tendrá que enfrentarse a su naturaleza leonina, la pasión y las fuerzas brutas para transformarlas en alas de conciencia.

La batalla no es destrucción, sino integración; ambos polos se miran, se reconocen, y ambos están en equilibrio en el eje de energía central. Su infinito sobre ellos es un recordatorio de que el trabajo alquímico nunca está terminado y siempre se necesita uno nuevo en cada generación. Y todo es un símbolo de iniciación y de cómo combina las enseñanzas alquímicas: el león como energía vital, la serpiente como energía transformadora, las alas como símbolo de elevación y el infinito como símbolo de eternidad. Es un espejo del proceso interno del alquimista, que debe reconciliar lo animal y lo espiritual para alcanzar la piedra filosofal, no como un objeto material, sino como un estado de conciencia iluminada.


Águila blanca

 

La obra “Águila Blanca” despliega una serie de símbolos que se conectan con la tradición alquímica y esotérica de la dualidad, la transmutación y la ascensión espiritual. En el centro hay un huevo cubierto por una serpiente, un antiguo tropo de la alquimia: el huevo es la materia prima, el receptáculo de la vida y el misterio, y la serpiente es la energía vital, el mercurio alquímico, que es el mercurio que está alrededor y es la energía del proceso de transformación. Este núcleo es el vas hermeticum, el recipiente a través del cual se realiza el trabajo interior.

El círculo que envuelve la escena, dividido en luz y sombra, encapsula el principio del yin-yang y la dialéctica de los opuestos: lo consciente y lo inconsciente, lo solar y lo lunar, lo masculino y lo femenino.

La alquimia siempre insiste en que la unión de los opuestos es el camino hacia la totalidad, y aquí esa unión se produce a través de la tensión entre las dos mitades del círculo. La parte oscura con alas de murciélago y contorno de figuras representa lo oculto, lo nocturno, lo instintivo; la parte luminosa con figuras apenas delineadas representa lo revelado, lo espiritual y lo etéreo.

Sobre el círculo se eleva un ave que parece algo así como un búho o un águila nocturna, como el guardián del proceso. El búho, en la sociedad esotérica, es un símbolo de sabiduría oculta, de visión en la oscuridad, de ver a través de la oscuridad, de penetración en lo no visto. Al mismo tiempo, el búho, al estar elevado, es también un mediador del mundo inferior del huevo-serpiente al nivel superior de la conciencia. Es el espíritu que vela por la transmutación, el ojo que todo lo ve.

La composición en su conjunto sugiere un ciclo iniciático: el adepto enfrenta la materia prima (el huevo), reconoce la energía serpentina que lo rodea (la fuerza vital), atraviesa la tensión de los opuestos (luz/sombra) y finalmente asciende a la visión superior (el ave). Es un mapa visual del proceso alquímico: nigredo en la oscuridad, albedo en la purificación de la luz, y la promesa de rubedo en la integración final. El círculo, como un mandala, asegura que todo sucede en un orden cósmico.

Y finalmente, “Águila Blanca” es un libro que condensa la enseñanza hermética: la vida como un huevo alquímico, la energía como una serpiente, la dualidad como un círculo, la sabiduría como un ave en lo alto. Es un ícono de transformación, uno que nos dice que la verdadera alquimia no es solo la del laboratorio, sino también la del espíritu que se eleva después de encontrarse con sus sombras y su luz.

 

https://www.hmag.org.uk/oneiropraxis

https://trans-states.org/speaker/orryelle-defenestrate-bascule

https://www.alchemywebsite.com/Artist_orryelle_defenestrate_bascule.html

 

 El arte de lo oculto XXX

 

25 agosto 2026

Cassius McDonald Barnes

 

Cassius McDonald Barnes

25 de agosto de 1845 – 18 de febrero de 1925

Condado de Livingston, Nueva York – Albuquerque, Nuevo México

 

Fue un político estadounidense.

De joven, se mudó con su familia a Michigan. Asistió a la escuela pública en Michigan y posteriormente al Seminario de la Iglesia Wesleyana, una universidad privada en Michigan.

En 1861, cuando estalló la Guerra de Secesión estadounidense, Barnes se alistó a los 16 años. Antes de unirse al ejército, ya tenía cierta experiencia en telegrafía. Gracias a esta experiencia, obtuvo un puesto en el Cuerpo de Telégrafos e Ingeniería Militar del Ejército de los Estados Unidos. Sirvió durante toda la guerra.

En 1876, Barnes se mudó a Ft. Smith, Arkansas. Allí aceptó el cargo de Jefe Adjunto del Alguacil de los Estados Unidos en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Oeste de Arkansas.

En 1890, Barnes fue nombrado Receptor de la Oficina de Tierras de los Estados Unidos en Guthrie, Territorio de Oklahoma, por el presidente Benjamin Harrison. Durante su mandato como Receptor, aprobó el examen de abogado en 1893. En 1895, formó parte de la Legislatura Territorial de Oklahoma. Durante ese período, fue presidente de la Legislatura.

En 1897, el presidente William McKinley nombró a Barnes cuarto gobernador del Territorio de Oklahoma. Durante su mandato de cuatro años, vetó varios intentos de la legislatura para crear instituciones territoriales. Vetó los proyectos de ley basándose en el creciente deseo de que el Territorio de Oklahoma buscara la estadidad.

Tras su mandato como gobernador, Barnes fue presidente del Banco del Condado de Logan. En 1903, fue alcalde de Guthrie. Fue elegido para un segundo mandato no consecutivo como alcalde de Guthrie en 1907. También trabajó como operador de telégrafo postal.

Debido a problemas de salud, Barnes se mudó a Albuquerque, Nuevo México, donde falleció el 18 de febrero de 1925.

***

Barnes figura como Venerable Maestro de la Logia Guthrie n.º 35 en la sesión anual de la Gran Logia de Oklahoma. Ayudó a organizar el Gran Capítulo de Oklahoma y es uno de los tres peticionarios ante el Gran Campamento de los Estados Unidos para la formación de la Comandancia Guthrie n.º 1, además de ser el primer Muy Eminente Gran Comendador del Territorio de Oklahoma.

 

Este artículo fue proporcionado por el hermano Eric C. Steele.

 

https://www.masonrytoday.com/index.php?new_month=2&new_day=18&new_year=2026

 

24 agosto 2026

Lapis Niger

Lapis Niger



El Lapis Niger es un monumento arcaico en el Foro Romano con un pavimento de mármol negro bajo el cual se encontró una de las inscripciones más antiguas en latín.

Se asoció con la tumba de Rómulo o con un altar dedicado a deidades infernales y así se volvió sagrado y prohibido. Su presencia en el centro político de Roma nos dice que todos los cimientos están enraizados en el misterio y el sacrificio.

La piedra negra es el camino entre lo visible y lo invisible, el núcleo telúrico de la ciudad.

El antiguo lenguaje de la inscripción representa la palabra primordial: es una palabra que establece y protege.

Si se interpreta como la tumba del fundador, el Lapis Niger es el eje donde la muerte se convierte en la semilla de la comunidad.

En términos alquímicos, es el Nigredo de Roma, la fase oscura y germinal de la que surge la luz de la civilización.

El Lapis Niger puede así ser visto como un ombligo sagrado, un “ombligo negro” que conecta la ciudad con su inframundo y sus dioses tutelares y recuerda el vínculo entre lo humano y lo divino.