Claves para entender a los Maestros

26 abril 2026

EL ARTE DE LO OCULTO XVII - Isidoro de Sevilla

 

EL ARTE DE LO OCULTO XVII

Un libro de consulta visual para el místico moderno

S. Elizabeth

Ediciones Akal, 2024, Madrid

Isidoro de Sevilla

(560-636)

 


Isidoro de Sevilla (560–636), arzobispo visigodo y Doctor de la Iglesia, esotéricamente puede leerse como un “constructor de puentes” entre la sabiduría antigua y la revelación cristiana: sus obras, especialmente las Etimologías, funcionan como un compendio iniciático que ordena el cosmos del saber en clave simbólica.

 

Obras principales

Etimologías: enciclopedia en 20 libros que reúne saber clásico, bíblico y patrístico.

De natura rerum: tratado cosmológico que vincula fenómenos naturales con la providencia divina.

De ecclesiasticis officiis: manual sobre liturgia y simbolismo de los ritos.

Sinónimos: diálogo entre el Hombre y la Razón, con tono penitencial y filosófico.

 

Lectura esotérica

El compilador como hierofante

Isidoro no solo recopila saberes: los ordena como un mandala del conocimiento.

Cada entrada de las Etimologías es un símbolo verbal que revela la esencia oculta de las cosas.

El lenguaje como llave iniciática

Para Isidoro, conocer la etimología es penetrar en el misterio del ser.

El lenguaje se convierte en puerta de gnosis, donde la palabra revela la naturaleza secreta del mundo.

Los cuatro elementos y la cosmología

En De natura rerum, los fenómenos naturales se interpretan como signos divinos.

El cosmos es un libro abierto que el iniciado debe aprender a leer, uniendo ciencia y teología.

La liturgia como rito de paso

En De ecclesiasticis officiis, la liturgia se entiende como drama cósmico: cada gesto ritual refleja un orden espiritual.

El sacerdote es un mediador iniciático, que guía al pueblo en la representación del misterio.

 

Isidoro de Sevilla puede interpretarse esotéricamente como un maestro de la palabra sagrada: sus obras son un mapa iniciático donde el lenguaje, la naturaleza y la liturgia se entrelazan para revelar el orden oculto del cosmos. Su legado es un templo de conocimiento, donde cada definición es un símbolo y cada rito una puerta hacia lo divino.

 

La “rueda de las estaciones y los meses”

en De natura rerum

de Isidoro de Sevilla

 

Es una representación cosmológica que organiza el tiempo como un círculo sagrado: cada estación y cada mes se inscriben en un orden divino que refleja la armonía del universo y la providencia de Dios.

 

El tratado De natura rerum (612–615) fue escrito por Isidoro para el rey visigodo Sisebuto. Su objetivo era cristianizar el saber cosmológico antiguo, desmontando supersticiones astrológicas y mostrando que los ciclos naturales son signos de la voluntad divina. La “rueda” aparece como un esquema didáctico y simbólico que vincula el tiempo humano con el orden cósmico.

 

La rueda de las estaciones

Primavera: asociada al renacer, la fecundidad y la esperanza.

Verano: plenitud, maduración, fuerza vital.

Otoño: decrecimiento, cosecha, tránsito hacia la muerte.

Invierno: reposo, silencio, purificación.

Isidoro las presenta como cuatro fases del año que reflejan los cuatro elementos (aire, fuego, tierra, agua) y los cuatro temperamentos del hombre. El círculo asegura que tras la muerte (invierno) siempre llega el renacer (primavera).

 

Los meses

Cada mes se describe con su duración, fenómenos astronómicos y agrícolas.

Isidoro los vincula con el movimiento del sol y la luna, mostrando cómo el tiempo humano depende de los ciclos celestes.

El orden de los meses es un mandala temporal: doce partes que completan la rueda, como los doce apóstoles o las doce tribus de Israel.

 

El círculo como símbolo de eternidad: La rueda no tiene principio ni fin: refleja la perfección divina y la continuidad de la creación.

El tiempo como pedagogía espiritual: Cada estación enseña una virtud: la esperanza, la plenitud, la aceptación del fin, la purificación.

El año se convierte en un camino iniciático.

 

Cuatro estaciones ↔ cuatro evangelios.

Doce meses ↔ doce signos zodiacales reinterpretados en clave cristiana.

El cosmos se convierte en un templo del tiempo.

 

La “rueda de las estaciones y los meses” de Isidoro es más que un calendario: es un espejo del orden divino. El año entero se convierte en liturgia cósmica, donde cada estación es un altar y cada mes un signo sagrado. El círculo del tiempo enseña que la creación es continua, que la muerte es tránsito, y que la providencia sostiene la armonía del universo.

 


 

 El arte de lo oculto XVI

25 abril 2026

William Beaumont

 

William Beaumont

11 de noviembre de 1785 – 25 de abril de 1853

Lebanon, Connecticut – San Luis, Misuri

 

Fue un cirujano estadounidense.

En 1811, comenzó su aprendizaje con un médico en St. Albans, Vermont.

Durante la Guerra de 1812, Beaumont se alistó como compañero de cirujano en el ejército hasta 1815. Después del ejército, Beaumont se mudó a Plattsburgh, Nueva York y abrió una práctica privada. En 1819, Beaumont se había reincorporado al ejército como cirujano. En 1821, Beaumont regresó a Plattsburgh para casarse con Deborah Green Platt en Plattsburgh. Deborah estaba divorciada del sobrino de Zephaniah Platt, quien fundó Plattsburgh durante la Guerra Revolucionaria.

En 1822, un paciente llamado Alexis St. Martin fue llevado a Beaumont después de recibir un disparo en el estómago con una escopeta a quemarropa. El pronóstico de Beaumont sobre St. Martin fue que sus heridas serían fatales. Beaumont trató la herida e hizo que St. Martin se sintiera lo más cómodo posible. St. Martin salió adelante y quedó con una fístula, un agujero en el estómago que nunca sana.

Como St. Martin ya no podía trabajar para la American Fur Company, Beaumont lo contrató como personal de mantenimiento. En 1825, Beaumont estaba destinado en Fort Niagara. Beaumont se dio cuenta de que St. Martin tenía la oportunidad de estudiar el sistema digestivo humano. Beaumont comenzó a realizar experimentos. Generalmente los experimentos involucraban un trozo de comida atado a una cuerda que Beaumont colocaba en el estómago de St. Martin a través de la fístula. Cada pocas horas, Beaumont retiraba la comida y comprobaba cuánto se había digerido. También extrajo muestras de ácido gástrico de San Martín.

Poco después de llegar a Fort Niagara, St. Martin dejó Beaumont para regresar a Canadá. Beaumont comenzó a experimentar con el ácido gástrico que tomó de St. Martin y a usarlo para digerir los alimentos en los platos. Antes del experimento de Beaumont, se creía que la digestión era principalmente una operación mecánica del estómago. Es en gran medida un proceso químico.

En 1831, Beaumont y St. Martin volvieron a reunirse para que Beaumont realizara más pruebas.

En 1833, Beaumont publicó un relato de los experimentos como Experimentos y observaciones sobre el jugo gástrico y la fisiología de la digestión. Esto fue mientras estaba destinado en St. Louis, Missouri. Los dos hombres se separaron después de la publicación del artículo. Hasta el final de sus días, Beaumont le pidió a St. Martin que se mudara a St. Louis. San Martín siempre se negó.

Beaumont falleció el 25 de abril de 1853 después de resbalarse en unos escalones helados. El trabajo de Beaumont le valió el apodo de "Padre de la fisiología gástrica".

***

Beaumont se crió en Harmony Lodge en Champlain, Nueva York, el 11 de abril de 1820.

  

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24 abril 2026

Monstruos, demonios y maravillas a fines de la Edad Media V

 

Monstruos, demonios y maravillas a fines de la Edad Media

Claude Kappler

V

Este grabado, bajo el título “Viajes y Mentalidades”, despliega una escena saturada de significados que trascienden lo meramente visual. La composición funciona como un espejo de las tensiones culturales, religiosas y sociales de la época, revelando cómo los europeos proyectaban sus categorías morales sobre lo desconocido.

 

Elementos principales

Figura cornuda en el altar: Representa una entidad demoníaca o idolátrica, símbolo de lo “otro” y lo “pagano”. Su posición elevada no solo sugiere autoridad ritual, sino también la amenaza de un poder alternativo frente al orden cristiano.

Grupo de figuras humanas: Arrodilladas o sentadas, participan o presencian el rito. Su postura transmite sometimiento, adoración o juicio, reflejando la tensión entre la fascinación y el rechazo hacia lo ajeno.

Espacio arquitectónico cerrado: El interior delimita un ámbito ritual separado de la vida cotidiana. La clausura espacial refuerza la idea de secreto, misterio y transgresión.

 

Estilo xilográfico

Propio de la imprenta temprana, privilegia la función pedagógica y moralizante sobre la fidelidad realista. La imagen se convierte en un instrumento de enseñanza y advertencia.

 

Significado simbólico

Demonización de lo ajeno: La figura cornuda encarna la mirada europea que interpreta las prácticas religiosas extranjeras como idolatría o brujería. Lo desconocido se traduce en amenaza.

Viajes y mentalidades: El título sugiere que la obra refleja cómo los europeos comprendían las culturas encontradas en sus exploraciones. Más que un registro etnográfico, es una proyección de sus propios miedos y categorías religiosas.

 


Lo que en otra cultura podía ser ceremonia legítima, aquí se representa como culto demoníaco. El grabado revela la mirada etnocéntrica medieval y renacentista, que convierte la diferencia en desviación.

Este grabado no es solo una ilustración, es un discurso visual que dramatiza la tensión entre el yo y el otro, entre la cristiandad y las religiones extranjeras. La escena funciona como un teatro pedagógico, donde se escenifica el peligro de la alteridad y se refuerza la necesidad de control espiritual.

En el marco de los viajes y descubrimientos, la imagen se convierte en un artefacto de mentalidad, muestra cómo Europa construyó su identidad demonizando lo ajeno, y cómo el rito invertido se transformó en metáfora del miedo a perder el orden propio frente a lo desconocido.

22 abril 2026

Serie: Serie: La Guerra de los Reinos

Serie:

La Guerra de los Reinos



La serie La Guerra de los Reinos (2025-2026) se erige como una profunda y oscura adaptación de El Cantar de los Nibelungos (siglo XIII), sumergiendo al espectador en un universo de fantasía (“dark fantasy”) fuertemente impregnado de misticismo y mitología nórdico-germánica. En el núcleo de su narrativa, la obra explora el choque ineludible entre las tradiciones antiguas, regidas por fuerzas sobrenaturales, y el nuevo orden político y humano.



El Destino y la Maldición Material

Un concepto fundamental que vertebra la trama es el Wyrd, o el destino nórdico inevitable, el cual envuelve a los personajes en una atmósfera de tragedia mística donde sus heroicas acciones parecen estar siempre dictadas por poderes superiores. Este esoterismo impregna el mundo de la serie a través de rituales antiguos, el uso de magia y runas de protección forjadas en las armas, así como en la presencia de elementos portadores de fatalidad. El mejor ejemplo es el Oro de los Nibelungos, un objeto que trasciende lo material para convertirse en el símbolo de una maldición corruptora, ilustrando cómo la codicia y el apego destruyen el espíritu humano y los lazos de lealtad.

 

El Dualismo: La Luz del Héroe frente a la Sombra del Guardián.

El conflicto central de la historia se materializa visual y narrativamente en un intenso dualismo entre la luz y la sombra, encarnado por Sigfrido y Hagen. En los primeros episodios, dentro de los salones de la corte de los burgundios en Worms, la serie establece esta tensión dramática: Sigfrido es presentado como el héroe solar, vestido con tonos claros o dorados, irradiando una presencia carismática pero caótica que ofrece una “falsa esperanza” de gloria. Frente a él se erige Hagen, la representación de la sombra, el orden y la austeridad terrenal; un guardián estoico de túnicas oscuras que soporta la carga emocional de cometer crímenes necesarios para sostener la paz de su reino.

 

Transmutación y Magia Ancestral

La imponente e inestable figura de Sigfrido nace de un ritual primitivo y solitario conocido como el Bautismo de Sangre, mostrado en los albores de la serie. Tras derrotar al dragón Fafnir –una bestia que simboliza el poder sobrenatural y la avaricia-, Sigfrido baña su pálida piel en la oscura y espesa sangre de la criatura. Este acto trasciende la mera victoria física; es un elemento esotérico de transmutación que le otorga invulnerabilidad (“la invulnerabilidad maldita”), pero a un alto costo: la pérdida de su propia humanidad a cambio de un poder casi divino, bajo la tenue luz que sugiere una deidad que lo observa sin protegerlo.

 

Como contraparte a este poder destructivo, en los acantilados helados de Islandia emerge la figura de Brunilda, la Reina Valquiria. Descrita como “hija de los dioses”, Brunilda es el vínculo viviente entre el mundo terrenal y lo divino. Lejos del lujo de la corte, ella viste una armadura de cuero curtido y muestra marcas de escarificaciones rúnicas en su cuerpo. Su figura indomable, que se recorta contra cielos tormentosos, representa la magia ancestral y el conocimiento del verdadero destino que los políticos hombres de Worms ignoran. Ella es el símbolo de una magia pagana que se desvanece inexorablemente ante el avance del hombre.



El Subtexto Emocional: La Banda Sonora Toda esta rica carga simbólica y visual se encuentra magistralmente cohesionada por la música de Jacob Shea y Adam Lukas. La banda sonora no es un mero acompañamiento, sino un subtexto emocional que advierte constantemente al espectador sobre la tragedia inminente que los dioses han trazado.

La música define las identidades de los personajes y sus trágicos destinos:

Hagen: Su tema central, dominado por cuerdas graves y atmósferas pesadas (“Loyalty Unto Death”), comunica que su vida no busca la gloria, sino que está marcada por el sacrificio sombrío de mantener el orden.

Sigfrido: Aunque dinámico y percusivo, su tema musical introduce giros disonantes en sus momentos de mayor triunfo, revelando que el poder de este héroe solar es una anomalía peligrosa que desestabiliza su entorno.

Lo Divino y Brunilda: Para representar a la Valquiria y los rituales mágicos, la música abandona las convenciones orquestales para adoptar texturas etéreas, ancestrales y paganas (“The Ritual”, “Defeated Goddess”). A través de un minimalismo trágico, los sonidos se convierten en ecos de un poder antiguo que se apaga, reforzando la inevitable decadencia de los viejos dioses en este mundo de fantasía oscura.

  

21 abril 2026

Ira Allen

 

Ira Allen

21 de abril de 1751 – 7 de enero de 1814

Cornwall, Connecticut – Filadelfia

 

Fue un soldado, estadista estadounidense y uno de los fundadores de Vermont.

En 1771, Allen y su hermano Ethan formaron Onion River Land Company. Su propósito era comprar tierras en el marco de las concesiones de tierras de New Hampshire. Allen compró varias extensiones de tierra con dinero que había recibido de la propiedad de su padre.

En 1776 y 1777, Allen fue miembro de la legislatura de Vermont. Fue una de las figuras destacadas en la declaración de la República de Vermont. Fue por esta época que Allen, su hermano Ethan y Thomas Chittenden fueron implicados en traición. Los tres hombres fueron acusados ​​de intentar entregar Vermont a los británicos. En el contexto de la época, esto fue más una maniobra política que un intento de socavar la guerra en curso por la independencia. En ese momento, el Congreso Continental se negó a reconocer a Vermont como un estado independiente y lo colocó como parte de New Hampshire o de Nueva York.

En 1780, Allen donó dinero y tierras para el establecimiento de la Universidad de Vermont. Donó 20 acres de terreno en la ciudad de Burlington y dinero para la Universidad. También diseñó el sello de la Universidad de Vermont.

Allen fue el primer tesorero de Vermont desde 1778 hasta 1786. Durante el mismo tiempo, también fue el primer topógrafo de Vermont. Allen poseía una variedad de tierras en Vermont. El más vinculado a él es Irasburg, que lleva su nombre. La familia Allen y su esposa, Jerusha Enos, eran los propietarios originales de la ciudad.

En 1791, Vermont fue reconocido como el decimocuarto estado. En 1795, Allen se dirigió a Francia. Exteriormente, el motivo del viaje era adquirir armas para la milicia de Vermont, los Green Mountain Boys. En secreto, Allen estaba intentando que el gobierno francés interviniera en Canadá y se apoderara de él. Allen quería que se creara una república independiente en Canadá llamada Columbia Unida. Aunque Allen pudo conseguir armas, los británicos lo capturaron a su regreso. Fue juzgado por suministrar armas a los rebeldes irlandeses y finalmente se retiraron los cargos. La incautación de las armas inició una batalla legal de 8 años en Inglaterra. Allen fue a Francia para conseguir más pruebas para su caso y fue arrestado como espía. Todo el incidente se conoce como el Asunto Olive Branch , siendo Olive Branch el nombre del barco que fue capturado por los británicos.

En 1801, Allen finalmente pudo regresar a Vermont. Después de su larga ausencia, descubrió que su propiedad había sido embargada por no pagar sus impuestos. Ahora estaba sin un centavo y en peligro de ser enviado a la prisión de deudores. Se mudó a Filadelfia.

***

Allen era miembro de Vermont Lodge No. 1 en Charleston, New Hampshire.

 

https://www.masonrytoday.com/index.php?new_month=1&new_day=07&new_year=2024

 

20 abril 2026

Monstruos, demonios y maravillas a fines de la Edad Media IV

 

Monstruos, demonios y maravillas a fines de la Edad Media

Claude Kappler

IV

Este grabado de la Margarita Philosophica (1504) de Gregor Reisch es una síntesis visual de la cosmología renacentista y de la función pedagógica de la astronomía en la formación humanista.

 

Elementos principales

Figura humana en el centro: simboliza al hombre como microcosmos, situado en el corazón del universo y reflejo de su orden.

Círculos concéntricos: representan las esferas celestes, con inscripciones en latín que marcan polos, direcciones y límites del cosmos.

Figura superior con el estandarte “ASTRONOMIA”: personificación de la disciplina, mostrando que el conocimiento astronómico es guía y mediador entre lo humano y lo divino.

Título “LIBRI VII TRACTATUS I”: indica la sección del tratado, subrayando el carácter didáctico de la obra.

 

Significado simbólico

El hombre como centro del saber: no tanto físico (pues la Tierra era el centro geocéntrico), sino intelectual: el ser humano es capaz de comprender y ordenar el cosmos.

Astronomía como ciencia integradora: se presenta como puente entre lo divino y lo humano, entre el orden celeste y la vida terrenal.

Cosmos jerárquico y armónico: las esferas concéntricas sugieren un universo ordenado, regido por leyes universales y reflejo de la perfección divina.

 

19 abril 2026

EL ARTE DE LO OCULTO XVI - Mark Ryden

 

EL ARTE DE LO OCULTO XVI

Un libro de consulta visual para el místico moderno

S. Elizabeth

Ediciones Akal, 2024, Madrid

 

Mark Ryden

(1963)


The Panics (1998): Escena victoriana con un ojo central y criaturas híbridas, evocando vigilancia espiritual y guardianes del umbral.

 

 

La obra de Mark Ryden, pionero del Pop Surrealism, puede leerse esotéricamente como un tejido simbólico donde lo infantil, lo kitsch y lo macabro se entrelazan para revelar arquetipos ocultos: carne como materia sacrificial, niños como iniciados, y animales fantásticos como guardianes del inconsciente. Su pintura es un espejo ritual que combina lo sagrado y lo profano, invitando a descifrar un lenguaje de símbolos que va más allá de lo estético.

 

Claves Esotéricas

1. La carne como símbolo sacrificial

Sus series como The Meat Show presentan cuerpos y cortes de carne.

Esotéricamente, la carne representa la materia corruptible y el sacrificio ritual, evocando tanto la eucaristía cristiana como los sacrificios antiguos.

La yuxtaposición con niños y juguetes sugiere la tensión entre inocencia y sacrificio, vida y muerte.

 

2. Los niños como iniciados

Los personajes infantiles de ojos grandes funcionan como neófitos en un rito de paso.

Su mirada inocente contrasta con escenarios perturbadores, simbolizando el tránsito del alma desde la ignorancia hacia la gnosis.

En clave alquímica, los niños son la materia prima que debe transformarse.

 

3. Animales y seres híbridos

Conejos, osos, ciervos y criaturas fantásticas aparecen como guardianes del umbral.

Estos seres funcionan como psicopompos, guías entre mundos, recordando tradiciones chamánicas y herméticas.

La mezcla de ternura y monstruosidad refleja la dualidad iniciática: lo bello y lo terrible como fases de la revelación.

 

4. El ojo y la geometría sagrada

Motivos recurrentes como el ojo único y figuras geométricas (dodecaedros, árboles de la vida) remiten a la visión interior y a la estructura oculta del cosmos.

El ojo es símbolo de vigilancia espiritual, mientras la geometría conecta con la tradición pitagórica y cabalística.

 

Lectura Ritual y Simbólica

La obra de Ryden puede entenderse como un altar contemporáneo, donde lo profano (Barbie, carne, juguetes) se eleva a lo sagrado mediante la pintura. Su estética kitsch se convierte en un lenguaje iniciático, donde lo banal oculta claves de trascendencia.

Cada cuadro es un espejo iniciático: confronta al espectador con la paradoja de lo bello y lo grotesco, obligando a descifrar lo oculto.

 

Mark Ryden construye un universo donde lo infantil, lo pop y lo macabro se funden en un rito visual de revelación. La carne es materia sacrificial, los niños son iniciados, los animales son guardianes, y los ojos y geometrías son símbolos de gnosis. Su obra es un templo surrealista, un espacio donde lo kitsch se transmuta en lo sagrado, invitando al espectador a atravesar el umbral de lo visible hacia lo oculto.

 

“The Meat Show” (1992–1994)

 

 




Es uno de los momentos más radicales de su obra, y desde una lectura esotérica se convierte en un verdadero ritual pictórico.

Carne como materia sacrificial: La carne expuesta, cortada y catalogada funciona como símbolo de la materia corruptible, lo perecedero que debe ser ofrecido para la transmutación.

En clave alquímica, la carne es la prima materia que debe ser descompuesta antes de ser elevada. La estética de carnicería recuerda tanto al sacrificio ritual antiguo como a la eucaristía cristiana, donde el cuerpo se convierte en alimento espiritual.

 

Inocencia y sacrificio: La presencia de niños y figuras angelicales en contraste con la carne cruda sugiere un rito de iniciación: la pureza enfrentada a la corrupción.

Es la paradoja iniciática: el neófito debe atravesar la visión de la muerte para alcanzar la gnosis.

 

Animales y guardianes: Vacas, corderos y otros animales aparecen como víctimas sacrificiales y al mismo tiempo como símbolos arquetípicos.

El cordero, por ejemplo, remite al sacrificio pascual y a la inocencia entregada para la redención.

La carne animal se convierte en espejo del cuerpo humano, recordando la unidad de lo vivo en el ciclo de muerte y regeneración.

 

Allegory of the Four Elements (2006)


Esta obra muestra a cuatro niñas alrededor de un tronco, cada una asociada a un elemento clásico: tierra, agua, aire y fuego. La escena, aparentemente inocente, se convierte en un altar iniciático donde lo infantil y lo arquetípico se entrelazan.

 

Claves simbólicas

1. Los cuatro elementos

Tierra: la niña vinculada al tronco y a la estabilidad, símbolo de lo material y lo fértil.

Agua: fluidez, emociones, lo lunar; representada en gestos suaves y en la presencia de aves acuáticas.

Aire: ligereza, intelecto, lo invisible; sugerido por aves y la disposición abierta del espacio.

Fuego: transformación, energía vital; aparece en la intensidad cromática y en la mirada penetrante.

 

2. Las niñas como iniciadas

Cada figura infantil encarna la pureza del arquetipo elemental, sin contaminación adulta.

Son neófitas que custodian los secretos de la naturaleza, recordando que la iniciación comienza en la inocencia.

 

3. El tronco central

Funciona como axis mundi, el eje que conecta los cuatro elementos.

Es el soporte de la vida y el punto de unión entre lo visible y lo invisible.

 

4. Animales acompañantes

Los ciervos y aves actúan como psicopompos, guías entre planos.

Refuerzan la idea de que los elementos no son abstracciones, sino fuerzas vivas que acompañan al iniciado.

 

Allegory of the Four Elements es un mandala viviente: cuatro niñas custodian los misterios de la naturaleza, cada una encarnando un elemento. El tronco es el eje cósmico, los animales son guardianes, y la escena entera se convierte en un altar iniciático donde lo infantil revela la sabiduría primordial.

 

https://www.artmajeur.com/en/magazine/8-meet-and-discover/mark-ryden-the-godfather-of-pop-surrealism/338215

https://gabrielanavarroravago.blogspot.com/2011/03/mark-ryden.html

 


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