Claves para entender a los Maestros

23 abril 2015

CODIGO MORAL MASÓNICO

CODIGO MORAL MASÓNICO

ü  Adora al Gran Arquitecto del Universo.
ü  El verdadero culto que se da al Gran Arquitecto consiste principalmente en las buenas obras.
ü  Ten siempre tu alma en un estado puro para parecer dignamente delante de tu conciencia.
ü  Ama a tu prójimo como a tí mismo.

ü  No hagas mal para esperar bien.
ü  Estima a los buenos, ama a los débiles, huye de los malos, pero no odies a nadie.
ü  Haz bien y deja hablar a los hombres.
ü  No adules jamás a tu hermano porque es una traición y si tu hermano te adula, desconfía, que no te corrompa.
ü  Escucha siempre la voz de tu conciencia.
ü  Sé el padre de los pobres: cada suspiro que tu dureza les arranque, será una maldición que caerá sobre tu cabeza.
ü  Habla respetuosamente a los grandes, prudentemente a tus iguales, sinceramente a tus amigos y con ternura a los pobres.
ü  Respeta al extranjero y al viajero, ayúdale, su persona es sagrada para ti.
ü  Evita las querellas, prevé los insultos, deja que la razón quede siempre de tu lado.
ü  Parte con el hambriento tu pan y a los pobres y peregrinos mételes en tu casa; cuando vieses al desnudo cúbrelo y no desprecies tu carne en la suya.
ü  No seas ligero en airarte, porque la ira reposa en el seno del necio.
ü  Detesta la avaricia, porque quien ama las riquezas ningún fruto sacará de ellas, y esto también es vanidad.
ü  Huye de los impíos, porque su casa será arrasada, más las tiendas de los justos florecerán.
ü  En la senda del honor y de la justicia está la vida más el camíno extraviado conduce a la muerte.
ü  El corazón de los sabios está donde se practica la virtud, y el corazón de los necios donde se festeja la vanidad.
ü  Respeta a las mujeres, no abuses jamás de su debilidad y mucho menos pienses en deshonrarlas.
ü  Si el Gran Arquitecto del Universo te da un hijo, dale gracias pero tiembla por el depósito que se te confía. Haz que hasta los diez años te tema, hasta los veinte te ame y hasta la muerte te respete; hasta los diez años sé su maestro, hasta los veinte su padre y hasta la muerte su amigo. Piensa en darle buenos principios antes que bellas manéras; que te deba rectitud esclarecida y no frívola elegancia. Haz un hombre honrado antes que un hombre hábil.
ü  Si te avergüenzas de tu destino, tienes orgullo; piensa que aquel ni te honra ni te degrada. El modo con que cumplas te hará uno u otro.
ü  Lee y aprovecha, ve e imita, reflexiona y trabaja, ocupate siempre en el bien de tus hermanos y trabajarás para ti mismo.
ü  Conténtate de todo, por todo y con todo.
ü  No juzgues ligeramente las acciones de los hombres; no reproches y menos alabes; antes procura sondear bien los corazones para preciar sus obras.
ü  Se entre los profanos libre sin licencia, grande sin orgullo, humilde sin bajeza; y entre los hermanos firme sin ser tenaz, severo sin ser inflexible y sumiso sin ser servil.
ü  Habla moderadamente con los grandes, prudentemente con tus iguales, sinceramente con tus amigos, dulcemente con los pequeños y eternamente con los pobres.
ü  Justo y valeroso, defenderás al oprimido, protegerás la inocencia, sin reparar en nada de los servicios que prestares.
ü  Exacto apreciador de los hombres y de las cosas, no atenderás más que al mérito personal, sean cuales fueren el rango, el estado y la fortuna.
ü  El día que se generalicen estas máximas entre los hombres, la especie humana será feliz y la Masonería habrá terminado su tarea y cantado su triunfo regenerador.

Supremo Consejo del Grado 33 y último
del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para España
Apartado de Correos 51.562 28080 Madrid. España

16 abril 2015

Constituciones de Anderson

Constituciones de Anderson
ANTIGUAS LEYES FUNDAMENTALES
17 DE ENERO DE 1723 e.·.v.·.

I.- LO QUE SE REFIERE A DIOS Y A LA RELIGION
El Masón está obligado, por vocación, a practicar la moral y si comprende sus deberes, nunca se convertirá en un estúpido ateo, ni en un hombre inmoral. Aún cuando en los tiempos antiguos los masones estaban obligados a practicar la religión que se observaba en los países donde habitaban, hoy se ha creído más oportuno, no imponerle otra religión que aquella en que todos los hombres están de acuerdo, y dejarles completa libertad respecto a sus opiniones personales. Esta religión consiste en ser hombres buenos y leales, es decir, hombres de honor y de probidad, cualquiera que sea la diferencia de sus nombres o de sus convicciones. De este modo la Masonería se convertirá en un centro de unidad y es el medio de establecer relaciones amistosas entre gentes que, fuera de ella, hubieran permanecido separados entre sí.

II.- DE LA AUTORIDAD CIVIL, SUPERIOR E INFERIOR
El masón, debe ser una persona tranquila, sometida a las leyes del país donde esté establecido y no debe tomar parte ni dejarse arrastrar en los motines o conspiraciones fraguadas contra la paz y contra la prosperidad del pueblo, ni mostrarse rebelde a la autoridad inferior, porque la guerra, la efusión de la sangre y los trastornos, han sido siempre funestos para la Masonería. Así es que en la antigüedad, los reyes y los príncipes se mostraron muy bien dispuestos para con la sociedad, por la sumisión y la fidelidad de que los masones dieron constantemente pruebas en el cumplimiento de sus deberes de ciudadano y en su firmeza para oponer su conducta digna a las calumnias y acusaciones de sus adversarios; esos mismos reyes y príncipes no se desdeñaron de proteger a los miembros de la corporación y de defender el honor de la misma que siempre prosperó en los tiempos de paz. Siguiendo esas doctrinas, si algún hermano se convertía en perturbador del orden público, ninguno debía ayudarle en la realización de sus propósitos y por el contrario, debía ser comparecido como un ser desgraciado. Pero por este sólo hecho y aún cuando la cofradía condenase su rebelión para evitarse el dar al gobierno motivo alguno de sospecha o de descontento, siempre que el rebelde no pudiese ser censurado de otro crimen, no podía ser excluido de la Logia, permaneciendo inviolables sus relaciones con ésta Logia y los derechos de que como masón gozaba.

III.-DE LAS LOGIAS
La logia es el lugar donde los masones se reúnen para trabajar, y por extensión se da este nombre a toda asamblea de masones constituida; todos los hermanos deben formar parte de una logia y someterse a sus reglamentos particulares y a las ordenanzas generales. Las Logias son particulares o Generales y el mejor medio de distinguirlas en estos dos distintos caracteres es visitarles y estudiar los actuales reglamentos de las Logias Generales o Grandes Logias. Antiguamente los maestros y los miembros de éstas Logias, no podían ausentarse, ni dejar de asistir a sus sesiones, cuando eran invitados, sin incurrir en un castigo severo, a menos que hicieren conocer a los maestros y a los inspectores, las causas que les habían impedido cumplir con este deber. Las personas que querían ser admitidas en calidad de miembros de las Logias, debían ser hombres buenos y leales, libres de nacimiento, de edad madura y razonable y de buena reputación; estaba prohibido admitir en la Masonería, esclavos, mujeres y hombres inmorales, cuya conducta fuera motivo de escándalo.

IV.- DE LOS MAESTROS, INSPECTORES, COMPAÑEROS Y APRENDICES
Entre los Masones, las preferencias no pueden fundarse exclusivamente, en el verdadero mérito personal, se debe cuidar con especial atención de que los propietarios que disponen las construcciones, serán servidos a su completa satisfacción; debe procurarse que los hermanos no tengan por qué avergonzarse de sus obras de que la Real Asociación, no pierda la consideración de que goza. Por esta razón, los maestros e inspectores deben ser elegidos teniendo en cuenta más que su edad, sus méritos personales. Es imposible tratar todas estas cosas por escrito. Cada hermano debe estar en su lugar y aprender éstos principios según el método adoptado en cada cofradía; debe, sin embargo, tenerse en cuenta por los aspirantes que ningún maestro puede aceptar un aprendiz, si este no le presenta suficientes obras, si no es un joven perfecto, sin deformidad física alguna y sin defecto que le haga incapaz de instruirse en su arte, de servir a su maestro y de llegar a ser a su vez un hermano y maestro, cuando haya transcurrido el tiempo de su aprendizaje. Debe ser también, hijo de padres honrados, para que si posee otras cualidades, pueda llegar a obtener el puesto de inspector, de maestro de una Logia, de Gran Inspector y de Gran Maestro de todas las Logias, según su mérito y virtudes. Los Inspectores han de ser miembros de la corporación y los maestros han debido desempeñar antes el cargo de Inspector. Los Grandes Inspectores han de haber sido maestro de Logia, y en fin, para ocupar el puesto de Gran Maestro ha de poseerse el carácter perfecto de Masón. El Gran Maestro debe ser noble de nacimiento, o bien ocupar una posición excepcional, de una educación perfecta, o bien un sabio distinguido, un arquitecto hábil, un hábil hijo de padres honrados, y además, las Logias deben reconocer en él un mérito real, y para que pueda llenar los deberes de su cargo de un modo más perfecto, se le autoriza para designar y nombrar un diputado que debe ser o haber sido maestro de una Logia Particular; el Diputado Gran Maestro, tiene el deber de realizar todos los actos que son de la competencia del Gran Maestro, su superior, en las ausencias de éste o por su delegado. Todos los hermanos están obligados a prestar obediencia a todas estas ordenanzas y a todos los gobernantes superiores y subalternos de la Antigua Logia, en sus diversos empleos, con arreglo a las antiguas leyes y reglamentos, y ejecutar las órdenes con respeto, afecto y actividad.

V.- DEL REGLAMENTO DE LA CORPORACION DURANTE EL TRABAJO
Durante los días laborables, todos los masones deben trabajar lealmente, para que puedan disfrutar mejor del día de fiesta; el compañero de más conocimientos y experiencia, debe ser elegido en calidad de maestro o superintendente de los trabajos de construcción dispuestos por el propietario, y los que trabajan bajo sus órdenes deben llamarle maestro. Los Compañeros deben evitar toda inconveniencia deshonesta y el darse nombres poco decentes, se titularán mutuamente Hermanos o Compañeros y conducirse cortésmente, tanto dentro como fuera de la Logia. El Maestro, debe emprender los trabajos del propietario en las condiciones más justas y equitativas, y emplear lo que a éste pertenezca, como si se tratase de sus propios bienes; y no dar a cada aprendiz o compañero más salario que el que realmente merezca. Maestros y masones, todos deben ser fieles al propietario que los ocupe y les paga religiosamente su salario, y ejecutar sus trabajos a conciencia, bien trabajes o jornal o a destajo. Ningún hermano debe mostrarse celoso de la prosperidad de otro, ni atormentarlo o procurar separarlo de su trabajo cuando es capaz de ejecutarlo, porque ninguno puede terminar un trabajo empezado por otro en condiciones tan ventajosas como el que lo empezó, a no poseer un conocimiento profundo de los planos y dibujos de la construcción. Si un Inspector de los trabajos, se elige entre los compañeros, debe ser fiel al maestro y a los compañeros; en ausencia del maestro, velará cuidadosamente, en interés del propietario, por la buena ejecución de los trabajos, y sus hermanos deben obedecerle. Todos los masones recibirán su salario con reconocimiento, sin murmuraciones ni observaciones y no abandonarán a su maestro hasta que la obra termine. Debe enseñarse la obra a los hermanos jóvenes, para que aprendan a emplear bien los materiales y para que por medio de esta fraternal enseñanza se consolide entre ellos la más estrecha amistad; todos los útiles empleados para los trabajos, deben ser aprobados por la Gran Logia. En los trabajos exclusivos de la Masonería, no debe emplearse ningún jornalero y los mismos maestros, no deben trabajar sino con sus compañeros, a no ser que a ello obligue una apremiante necesidad; tampoco podrán comunicarse sus enseñanzas a los obreros que no pertenezcan a la sociedad.

VI.- DE LA CONDUCTA
En la Logia Organizada:
No se debe instruir comisión particular alguna, ni entablar negociación sin haber obtenido la autorización del maestro; no debe tratarse ninguna cuestión inoportuna o inconveniente; ni interrumpir la palabra del maestro o de los inspectores o de cualquier hermano que sostenga diálogo con el maestro. Tampoco deben emplearse frases jocosas mientras la Logia se ocupe de asuntos serios, ni usar en caso alguno lenguaje poco honesto, y en todas las ocasiones sebe darse al maestro, a los inspectores y compañeros, el término del respeto que merecen, y que todos les deben. Si se presenta una queja contra un hermano, el culpable debe someterse al juicio y a la decisión de la Logia, que es el tribunal real, a menos que corresponda su conocimiento a la Gran Logia. En tales casos debe cuidarse de que no interrumpan por estas causas los trabajos del propietario, y si llegase a ocurrir una suspensión forzosa, debe tomarse una decisión con arreglo a las circunstancias. Tampoco debe recurrirse a los tribunales de justicia para ventilar asuntos de la Masonería, a no ser que la Gran Logia reconozca y declare ser de indispensable necesidad.
Conducta que debe observarse cuando la Logia este cerrada, pero estando aún reunidos los hermanos:
Los hermanos pueden dedicarse a placeres inocentes, y regulares, mutuamente según los medios de cada cual, pero procurando evitar los excesos de todo género, sobre todo en la mesa. también deben abstenerse de decir y de hacer cosa alguna que pudiere herir o romper la buena armonía que entre todos debe reinar siempre; por ésta razón, no deben llevarse a éstas reuniones, odios privados sin motivo alguno de discordia y sobre todo, deben evitarse en absoluto las discusiones sobre religión y política, sobre nacionalidad, puesto que los masones, como antes hemos dicho, no profesan otra religión que la universal, y que pertenecen a todos los pueblos, a todas las lenguas, y son enemigos de toda empresa contra el gobierno constituido; la falta de observancia de éstos preceptos, han sido y serán siempre funestos para la prosperidad de las Logias. En todo tiempo, la observancia de éste artículo del reglamento, se ha impuesto con gran severidad, y más especialmente después de la reforma de la Iglesia anglicana, cuando l pueblo inglés se retiró y separó de la comunidad de la Iglesia Romana.
Reglas de conducta, cuando los hermanos se encuentran fuera de la Logia y sin la presencia de extraños:
Deben saludarse amistosamente, y según está dispuesto, darse el nombre de hermanos, comunicarse recíprocamente las noticias que puedan serles útiles, teniendo cuidado de no ser observados ni oídos; deben evitar toda pretensión de elevarse sobre los demás, y dar a cada uno la manifestación de respeto que se otorgarían a cualquiera que no fuese masón; porque aún cuando todos los masones en calidad de hermanos están en la misma altura, la Masonería no despoja a nadie de los honores de que goza antes de ser masón, antes por el contrario, aumenta éstos honores, principalmente cuando se ha merecido por el bien de la cofradía, que debe honrar a aquellos que son acreedores, y anatematizar las malas costumbres.
Conducta que debe observarse delante de los que no son masones:
Deben los masones ser circunspectos en las palabras y sus obras, a fin de que los extraños, aún los más observadores, no puedan descubrir los que no es oportuno que aprendan; algunas veces debe aprovecharse el giro que toma la conversación, para hacer recaer ésta en la cofradía, y hacer con tal motivo su elogio.
Reglas de conducta que deben observarse por los masones en su propia casa y entre sus vecinos.
Los masones deben conducirse como conviene a un hombre prudente y moral, y no ocuparse de los asuntos de la logia con la familia, con los vecinos, con los amigos; y no perder de vista, en ningún caso, que el honor propio y el de la cofradía están unidos; esto, por razones que no podemos exponer aquí, no debe descuidarse los propios intereses, permaneciendo ausente de su casa después de las horas de la logia; evítense igualmente la embriaguez y las malas costumbres, para que no se vean abandonadas las propias familias, ni privadas de aquello que tienen derecho a esperar de los masones, y para que éstos no se vean imposibilitados para el trabajo.

Conducta que debe observarse con un hermano extranjero.
Es preciso preguntarle con precaución y del modo que la prudencia os aconseje, a fin de evitar el que, bajo falsas apariencias, seáis engañados, rechazadle con desprecio y tened cuidado de no hacer ningún signo de reconocimiento. Pero si descubrís que es un verdadero hermano, debéis tratarlo como tal, y si tiene necesidad, debéis procurarle socorro o indicarle los medios de obtener esos socorros. Debe procurársele algunos días de trabajo, para que pueda instalarse; de todos modos no estáis obligados a hacer por él más de lo que vuestros recursos os permitan, debiendo tan sólo preferir a un hermano pobre que sea un hombre honrado, a otra cualquiera persona que se encuentre en iguales condiciones.
En fin, debéis conformaros a todas estas prescripciones, así como a cuantas se os comuniquen por otro conducto; debéis practicar la caridad fraternal, que es la piedra fundamental la llave, el cimiento y la gloria de nuestra cofradía; debéis evitar toda querelle, toda discordia, todo propósito calumnioso, toda maledicencia; no permitir que en vuestra presencia se ataque la reputación de un hermano respetable, en tal caso defenderlo para prestarle este servicio en tanto que lo permitan vuestro honor y vuestros intereses; y si algún hermano os perjudica se cualquier modo, debéis llevar vuestra queja a vuestra logia o a la de dicho hermano, apelando si es preciso a la Gran Logia en la asamblea trimestral, y en último término a la asamblea anual, según la buena y antigua costumbre observada por nuestros antepasados en todos los países. No debéis intentar proceso alguno, a menos que el caso no pueda resolverse de otra forma, y debéis acoger con deferencia los consejos amistosos del maestro y de vuestros compañeros, si tratan de evitaros que comparezcáis en juicio delante de extraños; en todo caso, debéis procurar presentar todos los medios para facilitar la acción de la justicia, a fin de que podáis ocuparos con toda tranquilidad de los asuntos de la cofradía. En cuanto a los hermanos y compañeros que tengan entre sí algunas diferencias, los maestros y los hermanos pedirán consejo a los hermanos que conozcan el derecho, para proponer un arreglo amistoso, que las partes en litigio aceptarán con reconocimiento. Si éstos medios produjesen resalto, se aceptará sin demora el entrar en el pleito; pero reprimiendo toda animosidad, toda cólera, absteniéndose de hacer o de decir cosa alguna que pueda lastimar la caridad fraternal o interrumpir la reciprocidad de las buenas relaciones, con objeto de que todos sientan la influencia bienhechora de la Masonería. De este modo han obrado siempre, desde el principio del mundo, todos los buenos y fieles masones y así obrarán los que nos sucedan en lo porvenir.



  
Supremo Consejo del Grado 33 y último
del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para España
Apartado de Correos 51.562 28080 Madrid. España

15 abril 2015

33º Soberano Inspector General

33º Soberano Inspector General

Único Grado de la Novena Clase o Serie
Grado Trigésimo Tercero
Decimoquinto de los Grados definidamente Templarios
Tercero de los Grados Administrativos
Único grado del Supremo Consejo del 33°



Según la Leyenda del Rito, de este grado habría sido fundado el 1° de mayo de 1780, para otros indican el 1° de mayo de 1786. Desde un punto de vista histórico, el grado realmente parece haber surgido recién en 1802.
De donde el más elevado de los grados del Rito Escocés habría sido el último en ver la luz. Todo parece haber comenzado el 27 de agosto de 1761, cuando los «Diputados Generales del Arte Real, los Grandes Vigilantes y Oficiales de la Grande y Soberana Logia de San Juan de Jerusalén establecida en París»,  concedieron un Privilegio a Esteben Morín por el cual tenía plenos poderes para «multiplicar los Grados Sublimes de la Más Elevada Perfección, y crear Inspectores en todos los lugares donde no se hubieren establecido los grados sublimes».
El problema es que no se sabe con claridad cuál era realmente la autoridad masónica que concedió el privilegio. Pike opina que fue una patente expedida en forma unida por la Gran Logia y el Gran Consejo, que en aquellos tiempos se disputaban el poder masónico en Francia.
Poco tiempo después, Morín embarcó hacia América. El rito por él practicado era el Rito de Perfección en 25 grados que, con el agregado de 8 nuevos grados, conformaría finalmente el Rito Escocés en 33 grados.
Morín estableció cuerpos del Rito de Perfección en varios países de América Central, y nombró a M. M. Hayes Diputado Inspector General para Norte América.  Este, a su vez, designó a Isaac da Costa Diputado para Carolina del Sur, y por su conducto los Grados Sublimes fueron diseminados entre los masones estadounidenses.
De esta misma época es el Manuscrito Francken, es decir, la copia que A. Francken efectuó de los rituales que Morín trajo de Europa, y que hoy es uno de los documentos más valiosos acerca del origen del Rito Escocés.
Volviendo a Esteban Morín, digamos que, después de los hechos que acabamos de referir, se pierden sus pasos y su destino final nos es totalmente desconocido.
Al parecer, cuando Esteban Morín, y más tarde Andrew Francken sentaron las bases de lo que luego sería el Rito Escocés en los Estados Unidos, a partir de grados practicados casi totalmente en Francia, se conformó un conjunto de Diputados Inspectores Generales, para un rito que todavía contaba con sólo 30 ó 32 grados, y que se denominaba la Orden del Real Secreto.
Tales Diputados llevaron a cabo una activa tarea, iniciando y difundiendo los rituales escoceses por todo Estados Unidos.
El título en latín de estos personajes era Generalisi Magni Episcopi Vagentes.
Este título fue elegido en referencia a los 100 obispos cristianos que no se adhirieron a ninguna Iglesia determinada y que, excomulgados por Roma, fueron calificados de obispos « vagantes » o « marginales » (la historia real de estos obispos marginales fue bastante más compleja).
A partir de cierto momento, sus actividades tendieron a concentrarse en la ciudad de Charleston.  Esta ha sido denominada “el lugar privilegiado del escocismo”. John Mitchell fue el nombre más influyente en las Logias y Capítulos establecidos en esta localidad.
Entre 1798 y 1801, con el objetivo de coronar los trabajos y conformar una síntesis general del rito, el grado 33° comenzó a gestarse.
Por casualidad o por elección de los fundadores del rito, vale la pena notar el hecho, por lo menos curioso, que Charleston se encuentra a los 33° de latitud Norte.
Después de muchos y confusos incidentes, Federico Dalchó fue iniciado por John Mitchell en el grado 33°, y redactó los primeros Rituales del Rito Escocés en 33 grados.
El 31 de mayo de 1801 se habría “inaugurado” el primer Supremo Consejo para los Estados Unidos, aunque esto se anunció recién el 4 de diciembre de 1802.
El segundo Supremo Consejo fue fundado el año siguiente en Santo Domingo por el Conde de Grasse Tilly, nacido en Francia. Al regresar a su tierra natal fundó en 1804 un Supremo Consejo en París, que sería el primer cuerpo de esta índole establecido en Europa. El mismo Grasse Tilly, en 1805, estableció un nuevo Supremo Consejo, esta vez en Milán.

El Supremo Consejo de la Jurisdicción del Sur de los Estados Unidos siempre se ha considerado como el verdadero organismo del que emanó el Rito Escocés en su estructura actual. De hecho, en los Estatutos publicados en 2011 se califica a sí mismo como: “El Supremo Consejo (Consejo Madre del Mundo) de Inspectores Generales Caballeros Comandantes de la Casa del Templo de Salomón del grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de Libres Masones de la Jurisdicción Sur de los Estados Unidos de Norte América”.
 La autocalificación de “madre” refiere al carácter fundacional que indicábamos previamente. Este Supremo Consejo consta de 33 miembros activos, más un número no determinado de miembros Eméritos y Honoríficos.

Los objetivos exotéricos del grado son:
Ø  Defender la justicia y el derecho.
Ø  Trabajar por el logro universal de los Derechos Humanos.
Ø  Mantener la unión y la fraternidad entre todos los hombres en general y los masones en particular.
Ø  Promover la tolerancia religiosa.
Ø  Combatir toda forma de tiranía y despotismo.
Ø  Fomentar la educación y la difusión del conocimiento.
Ø  Promover la libertad, tanto en forma individual, impidiendo que el Estado sofoque la libre expresión de las ideas, como en forma general, sosteniendo el derecho de cada Estado o Nación a la soberanía y la libre utilización de sus recursos.
Los objetivos esotéricos del grado son:
Ø  Conservar la regularidad en el trabajo de los todos los grados y, especialmente, en los de la Masonería Sublime.
Ø  Preservar el contenido esotérico de las tradiciones de la Orden.
Ø  Acceder al logro pleno y completo de la gnosis.
Ø  Difundir la gnosis y la Iluminación en todos los niveles del Rito.
Ø  Alcanzar una vislumbre de la Corona cabalística (Kether).
Ø  Preservar la egrégora del Rito, sirviendo de fuente mística para vivificar todos sus grados.

Signo:
1º Cruce los brazos sobre el pecho, flexionar las rodillas e inclinar el cuerpo hacia abajo.
2º Lleve la mano derecha a la espada, haga el gesto de desenvainar una espada y al mismo tiempo, flexione la rodilla izquierda y ponga la mano izquierda sobre su corazón.
3º Bese tres veces la hoja de la espada.

Mandil: Los Soberanos Grandes Inspectores no tienen mandil, salvo que se presenten a una Logia Azul o a una Cámara de Perfección del 4º y 9º; en ese caso poseen un mandil blanco con bordes y flecos dorados, en cuyo centro hay un Águila Bicípite dorada con una Corona Real, encima de la cual hay una Estrella radiante de seis puntas que contiene un triángulo bocabajo, que en su centro, bordado en rojo, tiene el número 33º.

“Así como el blanco (color del grado) es la síntesis de todos los colores, el Grado 33º es la síntesis de todos los grados anteriores. El libre masón ha adquirido la gnosis universal, como el Águila de alas abiertas que lleva en su vuelo una espada entre las garras: La luz que expande sobre el mundo. Y en la cinta, bajo la espada, está la divisa de Ricardo Corazón de León: Deus Meumque Jus, puesto que “al haber sido creados en la plenitud de nuestros derechos, todos tenemos derecho a ejercerlos sin excepción alguna”. El proceso iniciático ha culminado. El Águila insiste con su vuelo liberador e iluminante para conseguir la constitución del Santo Imperio y el restablecimiento de la asidua Edad de Oro”.[1]

El águila del grado 33: el Águila Bicéfala, como su nombre lo indica, consta de dos cabezas, una dirigida hacia el este y la otra hacia el oeste, coronadas por un triángulo radiante en cuyo centro se encuentra el número 33.
En el simbolismo del Águila Bicéfala indica que una de sus cabezas mira hacia lo infinito del pasado, y la otra hacia lo infinito del futuro, mostrando con ello que el presente es apenas una fina línea de contacto entre dos eternidades.

En general, el águila de dos cabezas simboliza la SABIDURIA, una de las cabezas representa al PROGRESO, la otra al ORDEN.
Las alas desplegadas representan lo presto que han de hallarse los masones escoceses, para emprender la búsqueda constante de la VERDAD de cuyo conocimiento se encuentra tan precisada la Humanidad.
La espada que el águila sostiene entre sus garras, representa el PODER y el HONOR que son los atributos naturales que deben sostener los Soberanos Grandes Inspectores Generales de la Orden en su lucha por alcanzar la REDENCION HUMANA. A este respecto se dice que un Gran Inspector General de la Orden no deberá nunca desenvainar su espada sin una buena razón, y jamás envainarla sin honor.

Los símbolos principales de este grado son:
Ø  El triple triángulo
Ø  El blanco y el rojo
Ø  El Sol
Ø  El esqueleto con el estandarte de la Orden
Ø  La espada llevada por el águila
Ø  Deus meumque jus
Ø  El Tetragrama
Ø  El número 8
Ø  Las coronas
Ø  La columna vertebral
Ø  Las cinco luces del Oriente
Ø  Las tres luces del Sur
Ø  Las dos luces del Oeste
Ø  La luz única en el Norte


Dr. Jorge Norberto Cornejo
Buenos Aires – Argentina. mognitor1@yahoo.com.ar


13 abril 2015

Constituciones de York

Constituciones de York
926 ev
LEYES U OBLIGACIONES PRESCRITAS A LOS
HERMANOS MASONES POR EL PRÍNCIPE EDWIN

"Que el Soberano Poder del Dios eterno, Padre y Creador del Cielo y de la Tierra, la sabiduría de su verbo y su influencia, sean con nuestra empresa y nos haga la gracia de conducirnos de modo que merezcan su aprobación en esta vida y obtendremos después de nuestra muerte la vida eterna".

1.- Vuestro primer deber es honrar a Dios y observar sus leyes, porque son preceptos divinos, a los que todo el mundo debe obediencia. Por eso debéis evitar las herejías y no ofender a Dios.
2.- Seréis fieles a vuestro rey, y en cualquier parte en donde os encontréis, os someteréis lealmente a la autoridad. Evitad siempre cometer el crimen de alta traición, y si la descubrís, denunciadlo al rey.
3.- Estad siempre presto a auxiliar a los otros a quienes os unen lazos de una verdadera amistad, sin que para ello sirva jamás de obstáculo la diferencia de religión o de opinión.
4.- Debéis ser fieles, principalmente los unos respecto de los otros, comunicaros los descubrimientos que hagáis en vuestro arte, y ayudaros mutuamente; no calumniaros; y proceded como queráis que procedan con vosotros. Si llegara a suceder que un hermano faltase a sus deberes con otro hermano o con persona cualquiera, o se hiciese culpable de cualquiera otra falta, todos deben ayudarle a reparar el mal y a corregirse para lo sucesivo.
5.- También debéis conformaros exactamente con las decisiones y disposiciones acordadas en las logias, y no confiar a ninguno que no sea de la hermandad, sus signos particulares.
6.- Que cada uno por sí se abstenga cuidadosamente de toda deslealtad, porque el honor y la fidelidad son indispensables para el sostenimiento de la asociación, y una buena reputación es un gran bien y es necesario no perder de vista también el interés del señor y del maestro a quienes sirváis, y terminar siempre convenientemente las obras que os encarguen.
7.- Es indispensable también pagar íntegramente lo que debáis, y sobre todo no adquirir jamás deuda que comprometan el honor de la hermandad.
8.- Recordad siempre que ningún maestro debe emprender un trabajo si no se siente capaz de ejecutarlo; porque causaría el mayor perjuicio al arte y a la asociación. Todo maestro debe siempre ganar lo suficiente para que él viva y pueda pagar sus obreros.
9.- Ninguno debe tratar de suplantar a otro, porque es necesario dejar a cada uno el trabajo que haya podido procurarse, al menos que se reconozca que es incapaz de ejecutarlo.
10.- Ningún maestro debe admitir a un aprendiz, si no se compromete a trabajar por espacio de siete años; y para recibirlo debe contar con la aprobación de los hermanos.
11.- Para que un maestro o un compañero pueda presentar a una persona, es necesario que esta persona haya nacido libre, que tenga una reputación intachable, que tenga capacidad y que los conserve todos.
12.- Se recomienda muy eficazmente a todos los compañeros que no critiquen el trabajo de los otros, aunque no sepan ejecutarlo tan bien como ellos.
13.- Todo maestro debe someterse a las observaciones que le haga el director general de las obras; y los compañeros deben tener en cuenta las que les dirijan los maestros.
14.- Todos los masones deben obedecer a sus superiores y estar prontos a hacer cuento le ordenen.
15.- Todo masón debe acoger cariñosamente a los compañeros que lleguen del continente, y les hagan las señales y signos de reconocimiento. Debe cuidar de ellos como está mandado, en el momento que llegue a su noticia su desgracia.
16.- Ni los maestros ni los compañeros deben dar entrada a las logias al que no haya sido recibido masón; ni debe enseñarle el arte de la forma, ni dejarle trabajar la piedra, ni utilizar la escuadra, ni indicarle su uso.
Estas son las obligaciones que es bueno y útil observar. Lo que en lo sucesivo se considere también útil y bueno, deberá ser registrado por los superiores, dando conocimiento de ello, en las prescripciones nuevas que se adopten. 


12 abril 2015

Juana Paula Manso una luchadora incansable

Juana Paula Manso
26 de junio de 1819 – 24 de abril de 1875
Bs. As - Argentina



“Conozco que la época en que vivo soy en mi país un alma huérfana o una planta exótica que no se
puede aclimatar”, Juana Manso, Carta a Mary Mann, 1869.


Hija de  José María Manso -agrimensor español radicado en Buenos Aires en 1799-, participó de las batallas por la revolución de 1810, luego fue partícipe del gobierno unitario de Bernardino Rivadavia, lo cual impulsó la creación de la Sociedad de Beneficencia Educativa, con el fin de fundar las escuelas de las Catalinas, y la de Montserrat –inscripta en la misma en 1826-. Esto les trajo muchos trastornos futuros porque, en 1839, Juana Manso, con 20 años, emigra a Montevideo por las persecuciones que su familia recibe durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas.

Fue una de las mujeres destacadas de Argentina. Escritora y activista del feminismo de su país. Considerada como una de las precursoras de la novela hispanoamericana junto a otras destacadas mujeres como lo fueron Eduarda MansillaMercedes MarínRosario Orrego, Gertrudis Gómez de AvellanedaJulia López de AlmeidaClorinda Matto de Turner, Manuela Gorriti y Mercedes Cabello de Carboneda.

Como escritora elaboro el primer compendio de historia argentina, y en sus novelas históricas, denunciaba la situación de los más postergados de la época, la infancia y las mujeres.  Además poeta y gran oradora se predisponía siempre en reuniones callejeras hablando y denunciando las opresiones de la época.

En su primera estadía en la ciudad de Montevideo, fundara El Ateneo de Señoritas (1841), en dos habitaciones de su casa. Donde enseñaba a las jóvenes y señoras de Montevideo, aritmética, lectura, labores, el cuidado de los modales de las damas, lecciones de moral, gramática, francés, piano, canto y dibujo.
Su amigo José Mármol, la insta a escribir en diarios regionales y es allí, como se identificada con el romanticismo de Esteban Echeverría, publica semanalmente poesías bajo el seudónimo “Mujer Poeta”, en los diarios El Nacional y El Constitucional

En 1842 al establecer Manuel Oribe el sitio a la ciudad de Montevideo, toda la familia Manso tuvo que exiliarse nuevamente, esta vez en Brasil. Allí publicó un conjunto de coplas y análisis filosóficos que tituló: Fragmento sobre una momia egipcia que se halla en Río de Janeiro.  La difícil situación económica hace que al siguiente año regresen a Montevideo.

Es designada como directora de una escuela de niñas. Publica las poesías “Una tumba” (1843) y “Una lágrima para ella” en El Nacional y un Manual para la educación de niñas.
En 1844 contrae matrimonio con el violinista portugués Francisco de Saá Noroña.[1]  Viajaron a EE.UU, donde llevo algunos conciertos en Filadelfia, Nueva York y Washington. En dicho país nace su primera hija –Eulalia-. La gira de su marido fracasó y sufrió por parte de él malos tratos cotidianos. Mientras su marido agotaba el dinero, Juana volvió a la escritura. Vivieron en Cuba durante un período, pero hacia 1848 regresó a Brasil, en el trayecto tuvieron la segunda hija –Herminia-. 

De su estadía en EE.UU. pudo conocer el sistema educativo del mismo, además de estar en contacto con Horace Mann.[2]

Junto a su esposo, Manso escribió obras teatrales, La Familia Morel, A Saloia, A Esmeralda, Rosas; obteniendo varios éxitos. El 4 de enero funda, dirige y redacta, el periódico O Jornal das Senhoras. Modas Literatura, Bellas Artes, Teatro y Crítica. Publica en este periódico en forma de folletín Misterios del Plata, desde el 4 de enero hasta el 2 de junio de 1852, donde denunciaba las persecuciones de Rosas. Mientras empezó a disfrutar del éxito de su novela, falleció su padre –quien la ayudaba económicamente- y su esposo la abandonó –por una amante que se fue a Portugal-, por este motivo decidió regresar a Buenos Aires.
Hay artículos sobre la emancipación de la mujer, contra el racismo y la esclavitud, partituras, poemas y crónicas de viaje.
En 1854 funda el 1º de enero en Buenos Aires el semanario Álbum de Señoritas. Periódico de Literatura, Modas, Bellas Artes y Teatros. Hay artículos sobre la emancipación de la mujer, la educación popular, filosofía, homeopatía, relatos de viajes por el interior de América, notas sobre avances científicos, ataques a la iglesia y comentarios en tono irónico sobre modas. Y como folletín la novela La familia del Comendador. La publicación no tiene éxito y cierra en el octavo número. Por su prédica antiesclavista y en defensa de la libertad de culto, fracasó la venta y ante la terrible situación económica que sufrió, debió regresar a Brasil.

En 1859 regresó su amigo José Mármol, él le presentó a Domingo Faustino Sarmiento. Como ambos coincidían en promover las escuelas públicas y mixtas, cuando Sarmiento fundó la Escuela de Ambos Sexos Nº 1-en el barrio de Monserrat, en la actual calle de Bernardo de Irigoyen 123-,[3] Juana fue nombrada su directora. También participó de los Anales de la Educación, publicación creada por Sarmiento para difundir nuevos planes de enseñanza. En ellos Juana postuló el aprendizaje basado en la observación y la reflexión, el respeto a las necesidades y grados de maduración del niño, siendo una notoria influencia del pedagogo suizo Johann H. Pestalozzi.

En 1862, escribió el Compendio de la Historia de las Provincias Unidas del Río de La Plata, manual de historia con lenguaje sencillo para los primeros años de enseñanza.[4]

Durante 1864 crea con Eduarda Mansilla –sobrina de Juan Manuel de Rosas-, el semanario "Flor del Aire", teniendo a su cargo la sección “Mujeres Ilustres de la América del Sur”, escribiendo con el seudónimo de “Dolores”. En él rescató la vida de mujeres que lucharon por la independencia y libertad como la Alférez Manuela Pedraza, la Teniente Coronel Juana Azurduy, Manuela Pedraza y Encarnación Sanguinet de Varela. También escribió el drama teatral "La Revolución de Mayo de 1810", y el relato "Margarita", en donde reflejaba la hipocresía de las relaciones de pareja en el siglo XIX.
En 1865 escribe “La escuela de Flores”, en el que critica duramente a los gobiernos latinoamericanos por no destinar los fondos suficientes a la educación. Fue un año muy importante en su vida porque fue el momento que tomo la decisión de convertirse al anglicanismo, porque veía en el catolicismo; “…lo que ha hecho es remachar nuestras cadenas por la dirección espiritual que nos coloca entre dos dueños –el de la conciencia lo es el confesor y del cuerpo que lo es el marido-: resultando de este estado de cosas, una monstruosidad espantosa”.[5] Este acto determino los ataques directos por parte de la corporación eclesiástica, con todas sus influencias; desde la prensa, incluso llegando a los tribunales.

Iglesia Anglicana San Juan Bautista
En 1867 colaboró en la campaña por la presidencia de Sarmiento, mientras él permanecía en EE.UU., ella lo mantuvo al tanto de todo. En 1868 triunfó y Juana promovió la fundación de bibliotecas, distribuyó Los Anales, fue la primera mujer vocal del Departamento de Escuelas en 1869, impulsó en treinta y cuatro establecimientos su método de enseñanza. Desterró el castigo físico, introdujo el inglés, las planillas por asistencia, la realización de concursos para los puestos directivos, promovió un proyecto de profesionalización docente en la legislatura de Buenos Aires.

En 1871 fue incorporada por Nicolás Avellaneda en la Comisión Nacional de Escuelas, siendo la primera mujer que ocupó ese cargo. La atacaron brutalmente para que renuncie.

Por su condición de mujer los diarios y publicaciones la atacaron constantemente, hasta el punto de nombrarla con epítetos salvajes. Eso amedrentó su salud. Enferma y cansada muere a los 55 años. Al negarse a recibir la extremaunción recién a los dos días de fallecida pudo ser enterrada en el Cementerio Ingles. El pastor W. D. Junor –de la iglesia de la calle 25 de Mayo, donde concurría Juana- propuso el siguiente epitafio: “Aquí yace una argentina que en medio de la noche de indiferentismo que envolvía a la patria, prefirió ser enterrada entre extranjeros antes que dejar profanar el santuario de su conciencia.” . Hoy sus restos descansan en el Panteón del Magisterio en el Cementerio de la Chacarita.[6]

La poetisa Juana Manuela Gorriti despidió sus restos y en su oratoria aclamó:
"Juana Manso gloria de la educación, sin ella nosotros seríamos sumisas, analfabetas, postergadas, desairadas. Ella es el ejemplo, la virtud y el honor que ensalza la valentía de la mujer, ella es, sin duda, una mujer".

Marcando la diferencia
En un artículo que llevaba el título de “Libertad de conciencia” Juana Manso sostiene que no desea mas pleitos entre las distintas religiones de Buenos Aires. No mas diatribas religiosas “el judío, como el católico, el cristiano como el mahometano, todos son hijos de Dios y los que perdonaren aquí en la tierra, perdonados serán en el Cielo”.
Además de sus discrepancias y críticas hacia el catolicismo dominante, algo que la sociedad de su tiempo no le perdonó fue permitirse ser una mujer librepensadora. Por esos dos motivos, cuando falleció su cuerpo quedó dos días insepulto por negársele un lugar en los cementerios de Chacarita y Recoleta –ambos católicos– por no haber permitido que un sacerdote católico le diera ‘los últimos sacramentos’”.[7]

Todo tiene una explicación
En Argentina (como en Brasil, Uruguay y Chile), las primeras organizaciones masónicas nacionales habían brotado del aluvión traído por exiliados y emigrados franceses y, posteriormente, británicos, italianos, españoles o portugueses. Numerosos documentos evidencian una brecha cultural y socioeconómica entre latinos y anglosajones. Así, en 1877, las cuatro logias inglesas creadas en Argentina desde 1860 habían roto sus relaciones con los franceses de L’Amie des Naufragés (1852) por su fidelidad al Grand Orient de France después de que éste proclamado la libertad absoluta de conciencia y la solidaridad humana como ejes de la asociación masónica, en lugar del Dios cristiano venerado por los British Craft Masons.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, en Argentina como en el resto del mundo occidental, la participación femenina en el espacio público se limitaba por lo general a las ceremonias religiosas. ¿Sirvió la masonería de espacio de lucha cultural para las primeras generaciones feministas nacionales?
La introducción de las primeras mujeres en las logias latinas de Buenos Aires sobrevino durante este período, estrechamente vinculada al librepensamiento. Según las fuentes localizadas hasta ahora, el primer caso fue el de una intelectual femenina, Juana Paula Manso de Noroha… A partir de 1859, promovida por los masones José Mármol y Domingo Faustino Sarmiento, colaboró con todos los proyectos educativos, laicos y mixtos posibles. En 1867, apoyaba públicamente a la campaña laica de Nicasio Oroño –gobernador y masón de la provincia de Santa Fe- llamando a “secularizarlo todo […] hasta volvernos Estado laico”. ¿Pensó en crear una base de acción femenina y educacionista, especialmente destinada a la primera generación de maestras normales argentinas? Aparentemente apoyada por el viejo compañero de ruta Sarmiento y por dos logias de Buenos Aires (la argentina Constancia N° 7 y la italo-argentina Unione Italiana N° 12), Juana Manso preparó su iniciación a partir de 1868. Según los primeros documentos, ciertos miembros del Supremo Consejo & Gran Oriente de la República Argentina (organizado entre 1856 y 1862) juzgaron inoportuna “la creación de LL de adopción, único caso en que podría ser iniciada la Sra. Manson”. ¿Modernización abortada? Los archivos podrían recelar sorpresas. En todo caso, indican claramente que la cuestión femenina fue el objeto de una lucha cultural entre tendencias masónicas a partir de fines de los años 1860.
¿Veían en la mujer una aliada en la batalla anticlerical ciertos dirigentes liberales? El caso de Domingo Faustino Sarmiento queda por profundizar. Intelectual de Estado, masón desde 1854 y gran-maestre entre 1882 y 1883, fue el blanco –en 1882- no sólo de ataques clericales sino también masónicos. ¿Fueron su foco las logias extraterritoriales inglesas? La Provincia Grand Lodge for Argentine Republic –filial local de la United Grand Lodge of England- reprochó duramente a Sarmiento alentar “la admisión de las mujeres  en las reuniones masónicas”. Los malos ejemplos francés y español eran culpables. Hasta por lo menos 1891, esta denuncia fue reiterada varias veces. Las relaciones bilaterales se resintieron, también afectadas por las reivindicaciones soberanistas argentinas (que llegaron a su apogeo en el período 1896-1903). Replegados para conservar su posición institucional, los British Craft Masons mantuvieron su postura; en 1907, por primera vez, algunas fueron invitadas a una gala de caridad pública organizada por las ocho logias inglesas que entonces funcionaban bajo la dirección de John Ryan –notable de la comunidad británica- y Henry Joseph[8] –gran rabino de la comunidad judía-, iniciado en 1867 y afamado tradicionalista”.[9]

¿Cuánto incidió en Juana la masonería?
José Mármol
Domingo F. Sarmiento
Nicasio Oroño


Este es uno de los tantos casos que la memoria colectiva no tiene presente, pero cuan importante han sido en el desarrollo de la formación del país.
La memoria podrá tener:
En Puerto Madero: una calle.
Plaza: ¿?
Monumento: ?
Jardín de infantes Nº 64-"Juana Paula Manso. Maipú y Alte. Brown s/n Chaco (Argentina).
Escuela EGB Nº 40 - Juana Paula Manso de Noroña. Barrio San José – Merlo Provincia: Buenos Aires.
Jardín de Infantes N° 33 "Juana Paula Manso". Argentina / Santa Fe / Santa Fe de la Vera Cruz / Edmundo Rosas, 8308
Escuela EGB nro. 13 Juana Paula Manso dirección: Gascón 2336 Barrio Luchetti - Villa Rosa, Pilar, provincia de Buenos Aires.
Y sin duda unas cuantas más…








[1] Violinista y compositor Francisco de Sá Noronha nació en Viana do Castelo en 1820, a los treinta años de edad, regresó a Portugal como violista ya consagrado.
Entre sus obras más destacadas se encuentran la ópera "Beatrice di Portogallo", "Tagir" y el "Arco de Sant'Anna", basada en la novela de Almeida Garrett. Además de óperas, SA de Noronha es también el autor de numerosas piezas de teatro a la música, caprichos, fantasías y variaciones para violín y orquesta para violín y piano. Regresó a Brasil, donde murió en 1881, que yacía enterrado en el cementerio de anacardo en Río de Janeiro.
[2]El "el apóstol de las escuelas públicas gratuitas," Horace Mann, era masón, y, según su esposa, era un entusiasta defensor de la filosofía de la religión, una filosofía que era "científico, humanitario, ético, [y] naturalista ... "Mann cree en" la educación del carácter sin `credos", y en la frenología como base para 'la educación científica ". Sostuvo que" la religión natural está... preeminente sobre la religión revelada...´”. http://freemasonrywatch.org/publiceducation_masonry.html  https://www3.nd.edu/~rbarger/www7/mann.html
[3] Recordemos que desde 1820 ya se encontraban escuelas mixtas pero estas estaban en la esfera privada.
[4] En esta obra define la dictadura de Juan Manuel de Rosas; “Las sociedades se rigen por leyes emanadas del decálogo e mandamientos de la ley de Dios y cuando un hombre se coloca más alto que esas leyes y su voluntad se coloca en lugar de la ley; entonces ese hombre es dictador, tirano, déspota, usurpador”.
[5] Pigna, Felipe- Mujeres tenían que ser. Planeta. Bs. As. 2011. pp. 370-371.
[6] Fue la primer mujer en negarse a los servicios del sacerdote antes de morir, “en 1915 cuando la escuela pública se imponga como instrumento adecuado para nacionalizar a las masas de inmigrantes, los restos de Juana Manso fueron trasladados al panteón de maestras de la Chacarita”. http://www.ibe.unesco.org/publications/ThinkersPdf/mansos.pdf
[8] Henry  Joseph, el primer rabino de Bs. As., era un comerciante ingles arribado a estas playas a fines de la década de 1850 a la edad de 45, es presentado a las autoridades argentinas, que reconocen su investidura sacerdotal. Entre los años 1883 y 1886, el rabino registra 8 matrimonios, 26 nacimientos y 5 defunciones entre la creciente población judía de la ciudad.