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04 febrero 2026

Serie: Ciudad de sombras

 

Serie:

Ciudad de sombras



El disparador para analizar esta serie fue la fuerte mención de la masonería:

Cap. 1 menciona al asesino, entre la hipótesis integrante de sociedades masónicas.

Cap. 2 Un listado masónico. Estando en la biblioteca libros sobre la masonería.

Aparece en la vereda una marca G (Gaudí o masónico).


1. La ciudad como templo iniciático

Barcelona no es solo escenario: funciona como un cuerpo simbólico, con sus callejones húmedos, fachadas monumentales y luces mortecinas que evocan el tránsito entre planos de conciencia.

La Pedrera, lugar clave en la trama, se convierte en axis mundi, un punto de intersección entre lo visible y lo oculto, entre lo histórico y lo ritual.

 

2. El ojo brillante como símbolo

El ojo que aparece en la imagen puede interpretarse como el Ojo del Vigilante, símbolo de conciencia superior, vigilancia espiritual o incluso reminiscencia del Ojo de Horus.

En clave masónica, podría representar la presencia del Gran Arquitecto, que observa el deterioro moral de los personajes desde lo alto, sin intervenir.

 

3. El protagonista como iniciado

Verónica Echegui encarna a una investigadora que no solo busca resolver crímenes, sino descifrar signos, rastrear huellas del pasado y enfrentarse a sus propias sombras.

Su recorrido por la ciudad es un viaje de descenso, enfrentando pruebas, revelaciones y traiciones que la transforman.

 

4. Crimen como ritual profano

Los asesinatos no son meros actos violentos: están cargados de simbolismo, conectados con la memoria colectiva, la arquitectura y el poder oculto.

La serie sugiere que detrás de cada crimen hay una estructura invisible, una lógica ritual que reproduce patrones de sacrificio y purificación.

 

5. La atmósfera como espejo del alma

La densidad visual –reflejos metálicos, luces apagadas, aire detenido- no solo ambienta: refleja el estado interno de los personajes, atrapados entre culpa, deseo y redención.

El tiempo parece suspendido, como en los rituales, donde lo cronológico cede ante lo simbólico.

 

Conexiones con la tradición esotérica

Mircea Eliade hablaría de la ciudad como espacio sagrado degradado, donde lo profano aún conserva vestigios de lo numinoso.

Paul Ricoeur podría ver en la serie una narración que articula memoria, identidad y trauma, como un ritual de reconfiguración del yo.

Maurice Halbwachs resonaría en la forma en que la serie explora la memoria colectiva a través de la arquitectura y el crimen.

 

Lectura Alquímica

La trama como opus alchemicum: cada crimen es una etapa del proceso alquímico.

·       Nigredo: la oscuridad inicial, la corrupción y el crimen.

·       Albedo: la purificación a través de la investigación, la búsqueda de claridad.

·       Rubedo: la revelación final, donde la verdad se manifiesta y el iniciado alcanza la transmutación interior.

El ojo como athanor: el horno alquímico donde las pasiones y las sombras se transforman en conocimiento. Su brillo indica el fuego secreto que consume y purifica.

Los personajes secundarios: funcionan como sustancias o metales imperfectos que deben ser transmutados: el plomo de la corrupción, la plata de la memoria, el oro de la verdad.

 

Lectura Mitológica

Descenso al inframundo: la protagonista encarna a una Perséfone moderna, que desciende a las sombras de la ciudad para rescatar la memoria y confrontar a Hades (el crimen, la violencia, el poder oculto).

El ojo como símbolo solar: recuerda al ojo de Ra o al ojo de Horus, guardianes que vigilan el equilibrio entre caos y orden. Su presencia marca la lucha entre fuerzas ctónicas y solares.

La ciudad como laberinto: evocando el mito del Minotauro, los crímenes son pruebas dentro de un laberinto urbano. El investigador es Teseo, guiado por el hilo de Ariadna (la memoria, las pistas, los símbolos).

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