EL
ARTE DE LO OCULTO XXVI
Un
libro de consulta visual para el místico moderno
S.
Elizabeth
Ediciones
Akal, 2024, Madrid
Madeline von Foerster
(1973)
Madeline von Foerster despliega un imaginario esotérico
donde la mujer se convierte en heroína simbólica, mediadora entre la naturaleza
y la cultura, subvirtiendo arquetipos tradicionales de la feminidad y
transformándolos en claves de resistencia espiritual y ecológica. Su obra
combina técnicas pictóricas antiguas con un lenguaje surrealista y crítico,
generando un espacio ritual de defensa de lo sagrado natural y de
cuestionamiento de la objetivación histórica de lo femenino.
Ejes Esotéricos en la obra de Madeline von Foerster
1. La mujer como arquetipo de mediación: Von Foerster retoma
la tradición iconográfica que representaba a la mujer como objeto de deseo,
temor o adoración, pero la reinterpreta como sujeto activo y heroína protectora
de la naturaleza. Este gesto conecta con arquetipos esotéricos como la Gran
Madre o la Sophia gnóstica, figuras que encarnan sabiduría y fertilidad
espiritual.
2. Naturaleza como templo: Sus composiciones muestran la
naturaleza no como paisaje pasivo, sino como espacio sagrado amenazado por la
modernidad. La mujer aparece como guardiana de ese templo, evocando la función
sacerdotal de las vestales o las druidesas en tradiciones antiguas.
3. Subversión del modelo misógino:En diálogo con el legado
prerrafaelista, Von Foerster subvierte el arquetipo de la “mujer fatal”
(Lilith, Medea, Perséfone) y lo transforma en figura de poder regenerador.
Lo que antes era visto como amenaza o condena, en su obra se convierte en potencia liberadora, un gesto alquímico de transmutación simbólica.
La obra de Madeline von Foerster puede leerse como un ritual
pictórico de reencantamiento del mundo, donde la mujer se erige en símbolo de
resistencia espiritual y ecológica. Su estética esotérica no se limita a la
belleza formal, sino que actúa como planchas iniciáticas, invitando al
espectador a reconocer la sacralidad de lo femenino y de la naturaleza en un
tiempo de crisis.
La obra Essentia Exalta se inscribe en el universo simbólico
de Von Foerster como un altar pictórico donde confluyen naturaleza, alquimia y
feminidad sacralizada. Su título ya sugiere una clave hermética: la “esencia”
que se exalta es la materia prima espiritual, elevada mediante un proceso de
transmutación.
Claves simbólicas
1.
La mujer como sacerdotisa: La figura femenina
aparece como mediadora entre lo visible y lo invisible, evocando la Sophia
gnóstica y la Gran Madre. No es objeto pasivo, sino sujeto activo que oficia un
ritual de elevación.
2.
Naturaleza como reliquia viva: Plantas,
animales y elementos naturales se presentan como símbolos de lo sagrado. La
obra funciona como un relicario ecológico, donde lo natural es preservado y
exaltado frente a la amenaza de la modernidad.
3.
Alquimia visual: El uso de técnicas
flamencas y renacentistas es un gesto alquímico: la artista convierte la
pintura en laboratorio espiritual, donde la tradición se transmuta en crítica
contemporánea.
4. Exaltación de lo oculto: El término exalta remite a la fase alquímica de sublimación: la materia se eleva hacia lo espiritual. En la obra, la mujer y la naturaleza se convierten en símbolos de esa ascensión.
Essentia Exalta puede leerse como un ritual de
sublimación, donde la esencia femenina y natural se eleva a un plano
espiritual. Von Foerster convierte la pintura en un acto iniciático, invitando
al espectador a reconocer la sacralidad de lo oculto y a participar en la
defensa de lo sagrado natural.
Gabinete de ébano
(2013)
Esta obra se presenta como un relicario pictórico, un gabinete que no es mero mueble sino espacio iniciático. El ébano, madera oscura y preciosa, funciona como símbolo de lo oculto, lo secreto y lo reservado a los iniciados.
Claves simbólicas
1.
El gabinete como sancta sanctorum: El
mueble cerrado evoca el arca o el templo interior, donde se custodian reliquias
y saberes ocultos. Es metáfora del inconsciente y del depósito de la memoria
ancestral.
2.
Ébano: materia oscura y noble: El color
negro del ébano remite a la fase alquímica de la Nigredo, el inicio del proceso
de transmutación. La oscuridad no es negativa, sino el útero donde la materia
se prepara para ser sublimada.
3.
La mujer como guardiana: En la obra de
Von Foerster, la figura femenina aparece vinculada al gabinete, como sacerdotisa
que custodia lo secreto. Es la Sophia que protege la esencia frente a la
profanación.
4.
Naturaleza contenida: El gabinete no
guarda joyas ni riquezas, sino elementos naturales: plantas, animales, reliquias
ecológicas. Se convierte en un altar ecológico, donde lo natural es preservado
como reliquia sagrada.
Gabinete de ébano puede leerse como un templo portátil, un relicario donde la artista preserva la sacralidad de la naturaleza y la feminidad. Es una obra que funciona como plancha iniciática, invitando al espectador a reconocer que lo oscuro y lo oculto son el inicio de la transmutación espiritual.
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Eliade, M. (1957). Lo sagrado y lo profano.
Cirlot, J. E. (1997). Diccionario de símbolos.



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