Claves para entender a los Maestros

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25 julio 2015

Antenor Dione Dal Monte Ferrari

Antenor Dione Dal Monte Ferrari
29 de mayo de 1912 – 25 de julio de 1988


Empleado en la Compañía de Cajas Registradoras NATIONAL,

Falleció en Montevideo, el 25 de Julio de 1988.


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El Hermano Antenor Dione Dal Monte Ferrari, también conocido como LUMEN, fue un dedicado estudioso del quehacer masónico, autor de una abundantísima bibliografía que él mismo editaba con un considerable esfuerzo económico en su imprenta, ubicada en Eugenio Garzón 1675, donde vivía.

Su iniciación se dio en la Logia Fénix Nº 69, el 17 de Diciembre de 1942, miembro de la Sociedad Teosófica, de la que luego se desvincularía.

Compañero el 18 de Noviembre de 1943, alcanzó el Grado de Maestro el 27 de Octubre de 1944.

Afiliado a la Logia Madre Asilo de la Virtud Nº 1, el 17 de Agosto de 1954, fue Venerable Maestro de la misma en 1960 y 1961, incorporándose a la Logia Sol Oriental Nº 11, el 5 de Octubre de 1975, la que lo declaró Miembro Libre el 24 de Agosto de 1982.

Miembro de Honor de varios Talleres de la Obediencia, fundó el Instituto de Estudios Masónicos en 1975.



Logia Fénix Nº 69
Logia Madre Asilo de la Virtud Nº 1[1]
Logia Sol Oriental Nº 11


Investigador y pensador masónico en constante evolución, buscó la esencia de la Masonería primero a partir de las similitudes con el pensamiento esotérico de las más variadas civilizaciones, para luego concluir que solo puede encontrarse la esencia de la Masonería a partir su vivencia e interiorización.
Habiendo ingresado al Escocismo el 28 de Octubre de 1955, alcanzó el grado 33º el 18 de Setiembre de 1975.

Miembro activo del Supremo Consejo del Grado 33º y último para la República Oriental del Uruguay el 21 de Marzo de 1983, fue declarado Miembro Emérito el 29 de Abril de 1988.[2]

Pocas veces tendremos este privilegio de poder acceder a obras de Hermanos Masones acá están los link:



LA ACCION MASÓNICA
Antenor dal Monte

Siempre que me toca hablar o escribir sobre Masonería me siento en la necesidad moral de 
puntualizar, que no creo que el discurso sea en sí mismo un “trabajo masónico”, lo nuestro es más un asunto de ser, que una cuestión de saber, y como me atrevo a afirmar que todos coincidimos en eso, mi declaración no puede tener otro objeto que dejar totalmente en claro que, aunque por razones de oficio me veo obligado a exponer, no creo que ello agregue nada a mi condición de masón, y que soy de la opinión que el masón lo es por sus actos y no por sus palabras.

Y esto que podría no tener otro valor que el de una opinión personal compartida por muchos, adquiere la trascendencia de una verdadera “marca”, cuando no somos nosotros sino la Masonería Misma la que lo afirma a través de sus rituales.
Así, por ejemplo, en la ceremonia de Iniciación según el ritual inglés (que por sus cuidadas formas, es a mi juicio, irreemplazable para el estudio de nuestros usos, costumbres, y Principios), el VM.·. prologa la comunicación de los Ssecr.·. del Gr.·. con las siguientes palabras:
“Procederé ahora a confiaros los signos de este Grado, o sea, aquellas señales por las que nos reconocemos entre  nosotros y nos distinguimos del resto del mundo. En primer lugar debe decirse para vuestra información general que todas las Escuadras, Líneas y Plomadas son signos verdaderos y propios para reconocer a un masón. En consecuencia, se espera de vos que os mantengáis recto y con los pies formando escuadra, lo cual es emblemático del aplomo y verticalidad de vuestra mente y de la rectitud de vuestros pasos. Es solamente estando en esta posición que podéis recibir los Secretos del Grado...”.
La Masonería debe ser una ciencia aplicada y no un mero romanticismo idealista. ¿Llamamos Ateneos a nuestras Logias? No por cierto, sino Talleres. Además, creo que es importante que los “oradores” nos apresuremos a poner las cosas en su lugar, especialmente cuando hay presente aprendices, a fin de que no haya lugar a engaños sobre la naturaleza de lo que es y lo que decididamente no es “trabajo masónico”. El discurso NO lo es; y la Masonería es un arte práctico.
Pero afirmar una cosa así equivale a plantear algo que puede resultar molesto, porque implica sugerir la existencia de una técnica.

La tecnología contemporánea y la diaria febril actividad del mundo moderno, impiden a los hombres detenerse para pensar. Conocer y estudiar los problemas es crear conciencia sobre la existencia de los mismos y establecer cauces para la obtención de soluciones.
Estamos convencidos de que la Masonería está llamada, por sus métodos de trabajo y por la selección de sus miembros, a ser centro de irradiación en la clarificación de muchas nebulosas que hoy envuelven la vida humana, y también de las futuras conquistas sociales que el mundo ansía y espera obtener...
Aspiramos a un trabajo trascendente, y, como ya lo expresáramos, de gran estilo. Es urgente la creación de pautas para obtener verdades valederas para los futuros años. El aporte de la Masonería no puede ser otro que el de un intenso trabajo constructivo de su pensamiento, una puesta de conciencia sobre el real momento que vive la humanidad, y un gran esfuerzo para unir a todos los masones en la realización de una sociedad más justa, más libre, y más fraterna...
Pienso que esta aspiración, que por otra parte es la misma que aparece en la inquietud de la Cadena Mundial, merece el más caluroso y dinámico apoyo de todos los masones.
También creo que la Masonería está llamada a ser, como en el pasado y “por la selección de sus miembros y su método”, centro de irradiación de aquellos impulsos ideales que son necesarios a las futuras generaciones humanas.
Pero desde que la Masonería tiene su propia y universal Bandera bajo cuyos pliegues caben TODOS los hombres sin ninguna distinción ideológica, a menos que se entre a clasificar las ideas en "buenas” y “malas”, no caben los embanderamientos ni las radicalizaciones excluyentes; y desde que la Masonería es algo más que un taller de lapidado, tampoco cabe limitarla a la sola preparación de hombres.
Si no hay construcción propiamente dicha, no hay Masonería.
Sin embargo, estamos dispuestos a rever nuestra posición, tan pronto como advirtamos o se nos señale siquiera un solo caso de obra masónica cumplida únicamente por alguno de los procedimientos señalados.
Por ahora, y puesto que no conocemos ejemplo de obra masónica triunfante cuyo plan no se haya elaborado en Logia y cuyo prototipo no sea el fruto del trabajo directo de nuestros obreros, sostenemos que la naturaleza y estilo de esa acción masónica que se traduce en Historia, es el indicado.
Sin duda debemos y PODEMOS “abrirnos a la problemática del mundo” para aportar a la solución de la misma “el intenso trabajo constructivo de nuestro pensamiento unificado”, tal como en su momento lo hicieron los masones de ayer. Y tengo para mí que si copiamos su ejemplo, nuestro esfuerzo no será estéril como no lo fue el suyo. Y para terminar. En mi experiencia, el arte de operar sobre lo anecdótico a través de las fuerzas del ánimo, consiste en “ligar” ciertas ideas con los “símbolos” (verdaderos condensadores-llamadores de la energía psíquica arcaica de la humanidad).
Trabajo completo acá.




Libro de Antenor Dal Monte
Publicado en Buenos Aires
La hermandad de los lucíphoros
Fuentes:

24 julio 2015

Mateo Magariño Cervantes

Mateo Magariño Cervantes
5 de enero de 1823 – 24 de julio de 1884
Madrid - Montevideo


Ministro de Estado, Diplomático y Periodista, integrante del Partido Colorado.

Entra en la vida pública como Secretario de la Embajada Especial de su padre que concurrió a Río de Janeiro con motivo de la coronación del Emperador don Pedro II.

En 1841 fue designado como ministro plenipotenciario ante la Corte de Brasil.

Ingresó al Ministerio de Relaciones Exteriores en 1846, donde pasó a desempeñarse como Oficial Mayor.


Editó y dirigió La Opinión Pública en 1846.

En 1853 se recibe como abogado.

En 1854, es nombrado Ministro de Relaciones Exteriores, cargo al cual renuncia al terminar el año, siendo electo Diputado por Montevideo y más tarde nominado como miembro del Tribunal de Apelaciones.
 
Editó y dirigió El Montevideano en 1854.

En 1865 fue nombrado presidente del Tribunal de Justicia.

Cónsul General y Encargado de Negocios en Francia en 1868, regresó al país en 1872 y en 1876 fue electo Senador por Montevideo, cargo al que renunció poco después para pasar a desempeñarse nuevamente el Ministerio de Relaciones Exteriores.


Representa a la República, como Cónsul de la misma, en Francia en la Conferencia Internacional del Metro, celebrada en París en 1879.

Fue también Ministro de Hacienda y Fiscal de Hacienda en 1881. Sus discrepancias con el presidente Máximo Santos lo alejaron de la función pública.

En todos los puestos que ocupó lo hizo con absoluta libertad de opinión con suma honradez, casi se podría decir que cada vez que ocupaba un puesto jerarquizaba el mismo. Esto queda totalmente confirmado al presentar su renuncia al Tribunal de Apelaciones en el año 1881, se dijo lo siguiente: “Nada perdía el país con su retirada, pero era difícil hallar para remplazarlo, un hombre del talento, de la ilustración y de la representación social del Dr. Magariño”.

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Con la muerte del Dr. Magariño la masonería perdía una figura de altos quilates como Intelectual y como Liberal.

Su actividad masónica se desarrolló como miembro activo de la Logia “Caridad”, siendo iniciado el 7 de febrero de 1859, ese mismo año recibe el Grado 3º de Maestro.

El 25 de febrero de 1866 alcanzó el Grado 33º, además de haber sido miembro activo del Supremo Consejo del Gran Oriente del Uruguay a partir de la misma fecha.[1]




[1] Gran Logia de la Masonería del Uruguay- Biografías masónicas orientales. Tomo I. Montevideo. 1991. Pp. 94-95.

02 julio 2015

Arq. JULIO VILAMAJÓ

Julio Agustín Vilamajó Echaniz
1º de julio de 1894 - 12 de abril de 1948
Montevideo

Logia Filadelfia Nº 48

Uno de los más grandes arquitectos uruguayos. Miembro del equipo de arquitectos consultores para realizar la Sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York junto con Le Corbusier y Oscar Niemeyer.


Nació en Montevideo. Hijo del comerciante Ramón Vilamajó, nacido en Perpiñán (Francia), y de Eustaquia Echaniz oriunda de San Sebastián. Fue alumno de la Escuela N°24 de Montevideo desde 1901 a 1903, completando luego el ciclo escolar en el Colegio Sagrada Familia entre 1904 y 1906. Su abuelo Josef Agustín Echaniz fue también arquitecto.
Egresado en 1915 de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República, con apenas 20 años, se formó según las pautas clásicas de L’ École des Beaux-Arts, en una época de transición hacia la arquitectura moderna. Su ficha de estudiante revela las condiciones del alumno destacado que fue Vilamajó, sobresaliendo sobre todo en las materias de diseño (Proyectos y Composición Decorativa). En 1916 comienza a trabajar con Horacio Azzarini, con quien realiza la decoración de la sala de actos del Ateneo de Montevideo, trabajo obtenido por concurso, la remodelación del liceo José Enrique Rodó, varias viviendas y obtienen el segundo premio en los Concursos para la Sede Central del Banco de la República Oriental del Uruguay y para el grupo escolar Felipe Sanguinetti.
Estas primeras obras se caracterizan por un estilo ecléctico, con base en el academicismo renacentista francés, reconociéndose además dos rasgos que Vilamajó mantendrá, el uso de materiales nobles y el trabajo minucioso.
En 1917 comienza a ejercer la docencia en la Facultad de Arquitectura (UdelaR) de la Universidad de la República ganando por concurso el cargo de profesor adjunto de Proyectos de Arquitectura de 1° a 3° año.
En 1920 gana el “Gran Premio” de la Facultad de Arquitectura, versión local del “Grand Prix de Rome” otorgado por L’ École des Beaux-Arts, que consistía en un viaje a Europa. En julio de 1921 Vilamajó parte hacia Europa, en plena reconstrucción luego de terminada la Primera Guerra Mundial, donde permanece hasta diciembre de 1924. La mayor parte de esos años los vivió entre Francia y España, trabajando en una empresa constructora en París especializada en la producción masiva de viviendas.
Vilamajó viaja munido de una gran cultura humanística y admira en el Viejo Continente la arquitectura clásica y renacentista. No busca reconocer el arte de vanguardia, ni tampoco trabar relación con sus gestores; sin duda no está preparado espiritualmente para ello y tendría que transcurrir casi una década antes de que se plegara al movimiento moderno. Hecha esta salvedad es indudable que el viaje le fue beneficioso, pues como artista que era y poseedor de un espíritu siempre abierto a recibir, aprovechó como pocos en ver con acertado criterio, todo lo que le podía ayudar a nutrirse culturalmente. 
En Barcelona queda principalmente admirado por sus ramblas, el Montjuic, y la obra de Gaudí; en Granada con la Alhambra, y el Palacio de Verano de los reyes árabes, el Generalife en donde trata de entender los recursos arquitectónicos árabes que le despiertan tanta curiosidad y admiración. Estando en Andalucía, aprovecha para conocer Marruecos, Argelia y Túnez. Luego visitó Italia y desde allí viaja a Grecia en donde reconoce también su admiración por la cultura helénica.
"Visitar España y no olvidar Grecia. Esto quiere decir que la raza blanca ha de volver al Mediterráneo para seguir siendo. Allí tenemos que volver como peregrinos que retornan a beber el agua misteriosa que nos ha moldeado. Si el tiempo que viene no es un Renacimiento será el fin." J.V.

En 1926 constituye la sociedad Vilamajó, Pucciarelli & Carve, con la cual realiza más de 20 viviendas en la ciudad de Montevideo, resultando sorprendente el cuidado minucioso en la ejecución de los detalles de las mismas siendo una firma constructora. Algunas de las más destacadas son el Palacio Santa Lucía, vivienda de apartamentos Giacomo Pucciarelli, residencia Augusto Pérsico y residencia Felipe Yriart. Desde el punto de vista estilístico, se caracterizan por una clara influencia casi exclusiva del arte peninsular.

En 1929 retoma la docencia en la Facultad de Arquitectura (UdelaR) de la Universidad de la República como profesor adjunto de Proyectos de Arquitectura de 1° a 3° año.
Ese mismo año, en el mes de julio gana el Primer Premio en el Concurso para el Estadio del Club Atlético Peñarol, un mes después gana el Primer Premio en el Concurso para la construcción de la sucursal Gral. Flores del Banco de la República Oriental del Uruguay y en Octubre obtiene el Primer Premio en el Concurso para el Edificio del Centro de Almaceneros Minoristas que comprende apartamentos, locales para oficinas y una sala de cine.
En 1930 se casa con su novia de la adolescencia Mercedes Pulido y construye su vivienda propia en Montevideo, hoy Museo Casa Vilamajó.

Este es un momento de transición en el que paulatinamente comienza a desprenderse de los resabios historicistas para ir hacia lo renovador. En una postura humanista, reclama equilibrar la lógica y la racionalidad.
"La arquitectura digna de tal nombre no puede ser utilitaria ni ornamental. Todo ademan humano, toda acción humana, es el resultado de una complicada asociación de ideas. … Y el trabajo bien hecho está definido desde tiempo antiguo, como una alianza de lo bello, lo cómodo, lo sólido y lo económico; no hay una necesidad que satisfacer, sino una serie de necesidades que aparecen sucesivamente y en orden jerárquico. Lo lírico es una función humana, al igual que el andar o respirar. No podemos por consiguiente, aceptar la posibilidad de una elección entre una arquitectura utilitaria y una arquitectura puramente ornamental." J.V.
Por suerte la naturaleza mantiene dentro nuestro algo de la intuición primitiva. Porque, qué sería del mundo donde todo fuera explicado o tuviera necesidad de una explicación. Detestable, detestable. La magia existe, tiene que existir, para perfumar la vida y por más que la ciencia chance por matar su madre la Magia: no podrá. Siempre habrá magos o genios que se encargarán de que esto no suceda.” J.V.
El programa a encararse debe dirigirse al hombre, único personaje que debe exaltarse sobre todo en esta era mecánica en que la técnica pura puede aplastarnos. Es necesario ser el apóstol del hombre. Reacción a lo puramente científico. Usted dirá cómo reaccionando puede ser uno interprete de una fisonomía social, que todo lo hace presumir como surgida del cerebro. No hay que olvidarse que el corazón existe, y que él es el único que puede otorgar grandeza a los propósitos. Todos aquellos que se dejen arrastrar por concepciones cerebrales solo harán pequeñas cosas que al poco tiempo no se reconocerán.” J.V.
En 1931 diseña el proyecto para el garage del Servicio de Urgencia de la Asistencia Pública Nacional, el cual marca una radical ruptura con el pasado artístico de Vilamajó, no solo por lo que significa la supresión de ornamentos independientes de la estructura como medio expresivo del edificio sino también por la utilización hecha de una forma capaz de cumplir por sí la función expresiva y definir, al mismo tiempo, un espacio con las características de libertad circulatoria exigidas por el programa.
Casi simultáneamente, Vilamajó y Debernardis, fabricante de productos para revestimientos, se ocupan de crear un sistema de construcción de viviendas (el Vibro-Econo) integrado por piezas fabricadas en serie.

Por último, se reconoce un cuarto periodo en el cual Vilamajó se volcó a la corriente renovadora, de la que resultaron obras de gran calidad y personalidad. Las obras más paradigmáticas de este período son el Monumento a la Confraternidad Argentino-Uruguaya de Buenos Aires, la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, el Mesón de las Cañas, el Ventorrillo de la Buena Vista y el hotel El Mirador de Colonia.
En 1936 junto con el escultor Antonio Pena, gana el Primer Premio en el Concurso para el Monumento a la Confraternidad de los Pueblos de la ciudad de Buenos Aires.
Ese mismo año comienza el proyecto para la construcción de la Facultad de Ingeniería, en Montevideo. En 1959, Richard Neutra visita nuestro país. Un grupo de arquitectos lo lleva a recorrer la ciudad y parecía que nada lo atraía, hasta que pasando frente a la Facultad de Ingeniería se detuvo para observarla muy detenidamente. Preguntó quién era el autor de la obra y comentó con elogio: “se trata de la obra de un maestro, los japoneses recién ahora están descubriendo el hormigón visto”.
En 1942 toma los cursos de Proyecto de 4° y 5°años en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República luego del fallecimiento del viejo maestro de tantas generaciones Joseph Carré.
En 1944 recibe el encargo de realizar el proyecto para la construcción del Almacén Anexo a la Confitería La Americana

En 1945 es designado como Director General del Plan de Urbanización de Villa Serrana. Gran admirador de la naturaleza, respetó siempre el entorno natural en el cual le tocó implantar cada obra, tratando de incorporarlas al paisaje con una gran sensibilidad y maestría, utilizando elementos naturales del lugar y sacando sorprendente partido de la conformación de cada terreno y sus desniveles. En sentido, fue un gran ambientalista sin saberlo.
En 1946 se construye el Ventorrillo de la Buena Vista en Villa Serrana.
En 1947 comienza la construcción del Mesón de las Cañas.

El prestigio que había alcanzado a ésta altura de su vida hace que, en ese mismo año sea seleccionado para participar como consultante externo en el equipo de proyecto para la Sede de la Organización de las Naciones Unidasen Nueva York. Allí se encuentra, como parte del grupo de diez arquitectos consultantes internacionales elegido por el coordinador del proyecto, el arquitecto estadounidense Wallace Harrison, dentro de los cuales se encontraba Le Corbusier y siendo el brasileño Oscar Niemeyer y Julio Vilamajó los únicos latinoamericanos del grupo. Le Corbusier defendió el resto de su vida que la elegida fue su propuesta, el nombrado “scheme 23A”. Sin embargo, recién terminado el proyecto para la ONU, cuando el arquitecto Justino Serralta estaba trabajando en el estudio de Le Corbusier, este le expresó con relación a Vilamajó, su profesor en Uruguay: “Ah, gran arquitecto… me hizo la vida imposible con el asunto de las Naciones Unidas, precisamente porque es un gran arquitecto me hizo lo imposible para demostrar que no estaba bien lo que estaba haciendo”. Para Vilamajó el ambiente de rivalidad que se generó en este trabajo en Nueva York fue sumamente nocivo, empeoró sus problemas de hipertensión y volvió a Uruguay ya enfermo cuando terminaron los trabajos del equipo consultor. El Coordinador del Proyecto, Wallace Harrison reconoce el trabajo y los aportes de Vilamajó para este proyecto En una nota enviada a Vilamajó por el propio Harrison le escribe: “No puedo dejarlo ir de este país sin primero decirle cuánto aprecio personalmente el sacrificio que usted hizo a expensas de su salud, permaneciendo hasta completar los estudios de las Naciones Unidas. Su ayuda en este proyecto ha sido invalorable y ha sido un inmenso placer trabajar en estrecho contacto con usted estos pocos últimos meses”. Luego de la última sesión de trabajo del equipo consultor, Harrison debe seleccionar un equipo de asesores para seguir trabajando y son Soilleux, Nowicki, Havlicek, Noskov, y Vilamajó los seleccionados del grupo original de consultantes y asesores.
Vilamajó sigue trabajando con gran responsabilidad desde Montevideo, a pesar de sus inconvenientes de salud.

Obras y proyectos
1916: Remodelación del liceo José Enrique Rodó. Montevideo, Uruguay.

1917: Proyecto para la Casa Central del Banco de la República Oriental del Uruguay. Segundo Premio Concurso. Vivienda Noe Thevenet. Montevideo, Uruguay. Proyecto Grupo escolar Felipe Sanguinetti. Segundo Premio Concurso.

1918: Vivienda Hector Ellis. Montevideo, Uruguay.

1919: Vivienda Juan José Castelnuovo y Ebalo Defey. Montevideo, Uruguay.

1920: Vivienda Luciano Lasserre. Montevideo, Uruguay.

1925: Vivienda A. Villard. Montevideo, Uruguay.
Vivienda Francisco Casabó. Montevideo, Uruguay.

1926: Edificio de apartamentos Giacomo Pucciarelli o “Palacio Santa Lucía”. Vivienda Carmelo de Chiara. Vivienda Juan Eitzen. Vivienda Augusto Pérsico. Vivienda Emilia Pfafly. Vivienda Carlos Piquerez.  Vivienda Alfredo Pérsico. Montevideo, Uruguay.
Vivienda Pérsico. Montevideo, Uruguay.




1927: Vivienda Vicente de Carlo. Vivienda Raúl Costemalle. Vivienda y casa de apartamentos Bernardo Aguerre. Vivienda Felipe Yriart. Edificio de apartamentos Luis D´Ottone. Vivienda José Martino. Montevideo, Uruguay.

Vivienda Felipe Yriart
Detalle.

1928: Vivienda Julio Estol “El remanso”. Atlántida, Canelones, Uruguay. Vivienda Alberto F. Zeballos. Minas, Lavalleja, Uruguay. Vivienda Juan R. Domínguez. Vivienda José Zabala. Vivienda Josefa Lombardo de Cristiani. Edificio de apartamentos y comercio Staricco y Fignoni. Edificio de apartamentos y comercio Enriqueta Fleitas de Vignarte. Montevideo, Uruguay.

1929: Proyecto para el Palacio Municipal. Proyecto para la urbanización frente a la fachada principal del Banco de la República Oriental del Uruguay. Edificio de apartamentos, cine y oficinas para el Centro de Almaceneros Minoristas. Vivienda Genaro Pucciarelli. Vivienda José Gonda. Vivienda Manuela Sarachaga. Estadio del Club Atlético Peñarol. Proyecto para el local anexo a la proveeduría de la Asistencia Pública Nacional. Banco de la República Oriental del Uruguay, Sede Gral. Flores. Vivienda Felipe Macellaro. Vivienda Rosaura de Gómez Cibils. Vivienda Alberto Torres. Vivienda y comercio Francisco Maresca. Montevideo, Uruguay.
Estadio del Club Atlético Peñarol
Sede de Gral. Flores

1930: Gimnasio para el Club Atlético Peñarol. Vivienda Francisco Campolongo. Vivienda Nicolás Pellegrino. Comercio Zubirí y Cia. Vivienda Julio Vilamajó. Montevideo, Uruguay.
Gimnasio en la calle Maldonado.
Vivienda Julio Vilamajó

1931: Garage para la Asistencia Pública Nacional Servicio de Urgencia. Proyecto el parque atlético del Club Atlético Peñarol, “Las Acacias”. Edificio de apartamentos y comercio Emilio Fontana. Edificio de apartamentos y comercio Juan Musante. Vivienda Francisca de Yustende. Vivienda y comercio Héctor Pareja Guani. Montevideo, Uruguay.
Edificio de apartamentos y comercio Juan Musante.[1]

1935: Proyecto sistema de construcción Vibro-Econo.

1936: Vivienda Juan Peirano. Edificio de apartamentos, oficinas y comercios Álvaro A. y E. Araujo, “Juncal”. Facultad de Ingeniería y Ramas Anexas. Montevideo, Uruguay. Monumento a la Confraternidad Argentino-Uruguayo. Buenos Aires, Argentina.
Monumento a la Confraternidad Argentino-Uruguayo. Buenos Aires, Argentina.

1937: Vivienda Julio A. Bauza. Lavadero Nacional de Lanas e Industrias Anexas. Vivienda Manuel Ortiz. Vivienda Francisco Milia. Montevideo, Uruguay.

1938: Proyecto Monumento a los fundadores de la Patria. Vivienda Arturo Abella. Vivienda Nicolás Dodero. Proyecto para el Estadio del Club Nacional de Football. Montevideo, Uruguay.

1939: Arquitecto asesor para el Estadio Cubierto de la C.N.E.F. Casa de comando y sala de máquinas para R.I.O.N.E. Rincón del Bonete, Uruguay.

1941: Club Colonia. Colonia, Uruguay. Villa Salus. Lavalleja, Uruguay. Urbanización de la zona Real de San Carlos. Colonia, Uruguay. Vivienda Miguel Debernardis. Punta del Este, Maldonado, Uruguay. Hotel “El mirador”. Colonia, Uruguay. Zonificación R.I.O.N.E. Rincón del Bonete, Uruguay.

1944: Almacén Anexo a la confitería “La Americana”. Montevideo, Uruguay.

1945: Viviendas R.I.O.N.E. Rincón del Bonete, Uruguay.

1946: Villa Serrana. Ventorrillo de la buena vista. Lavalleja, Uruguay.

1947: Proyecto para la Fábrica de Conservas “Riomar”. Canelones, Uruguay. Fábrica de elementos de hormigón armado y mosaico. Montevideo, Uruguay. Mesón de las cañas. Lavalleja, Uruguay. Edificio de apartamentos y comercio Pedro Moncaut. Montevideo, Uruguay. Consultor para el edificio Sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York. Nueva York, Estados Unidos. Proyecto para el Parador “La garrafa”. Lavalleja, Uruguay. Asesor para el plan regulador de Paysandú. Paysandú, Uruguay.[2]
Mesón de las cañas. Lavalleja, Uruguay.
Sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York. 

Pero un aspecto poco conocido por la gente está en la realización de esta obra:

HERMANO JULIO VILAMAJÓ y el simbolismo de la Rotonda.
…la Gran Maestría autoriza el 8 de septiembre de 1944 su iniciación en la Logia Filadelfia. El documento que se encuentra en el legajo correspondiente existente en el archivo de la Gran Logia, está firmado por el Gran Maestro Armando R. Lerma y por el Gran Secretario del Interior de la época. 
Ese mismo 8 de septiembre es iniciado el Hermano Vilamajó, siendo el Venerable Maestro de la Logia Filadelfia el Hermano Eduardo Bastos, hijo del inolvidable Julio Bastos y el primero de los firmantes del Manifiesto dirigido al Pueblo Masónico de agosto de 1930, que reseña la constitución de la Gran Logia Simbólica del Uruguay, consecuencia de la fractura institucional de ese año, producto del rechazo y sanción por parte de la Gran Maestría del proyecto presentado por nuestra Logia Razón para la realización de un Congreso Masónico Nacional, como adhesión de nuestra Obediencia al Centenario de la Independencia de nuestra República.
El Hermano Julio Vilamajó le había solicitado en junio de 1944 a los Hermanos Velarde Pérez Fontana y Américo Perea que lo presentaran en la Masonería y había declarado por escrito que: "Declaro que no soy partidario ni mero simpatizante de los regímenes totalitarios conocidos bajo denominación de: NAZISMO, FASCISMO, FALANGISMO y COMUNISMO... a los cuales, en mi calidad de DEMÓCRATA, repudio ampliamente”. 
El 21 de diciembre de 1944 es colado al 2o grado y el 27 de junio de 1945 es exaltado al 3er grado. Con fecha 14 de abril de 1948  la Logia. Filadelfia, por medio de plancha firmada por su Secretario, comunica con pesar al Gran Secretario del Interior Respetable Hermano Saúl Cestau, el pasaje al Oriente Eterno del Hermano Vilamajó, el 12 de abril…”.[3] 


Su obra
Rotonda de la Gran Logia de la
Masonería del Uruguay