Claves para entender a los Maestros

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02 diciembre 2019

Un ejemplo a imitar


Un ejemplo a imitar


La experiencia realizada fue muy buena. Pensando en Uruguay, un país laico, pero con una gran presencia de religiones, nos permitiría tener un acercamiento a ellas y una comprensión a las mismas.

También incluir otros grupos no religiosos, pero que desarrollan una actividad interesante en el país.

Católicos
Protestante
Adventistas
Nueva Apostólica
Mormones
Sinagoga
Armenios
Ortodoxo
Luterano
Valdense
Cristo Científico
Universal de Dios
Budismo
Rosacruz
Masonería
Teosofía


12 octubre 2019

LAS OTRAS CARAS DE PIRIA EDUARDO CUITIÑO


Reseña:                                    

LAS OTRAS CARAS DE PIRIA
EDUARDO CUITIÑO

Para aquellos que crean que este nuevo libro sea uno más de los tantos que se han hecho sobre Francisco Piria, debemos de aclarar que no es así. Sus capítulos se pueden leer en forma separada, o por el interés del lector ya que son independientes unos de los otros.

Un dato que no debe pasar desapercibido, su autor un licenciado en matemática por lo tanto tiene un método científico para llegar a aclarar o no algunas de las tantas cosas que se dicen de Piria y de Piriápolis. 

Ese mundo místico que rodea a este personaje y a su obra, Cuitiño desde la ciencia va ir tratando de poner la cosas en su sitio. Por ejemplo, el caso de esa energía especial que tiene la zona de Piriápolis, nos presenta un detallado estudio de la conformación magnética y una teoría del porque las brújulas de los barcos se ven alteradas al transitar por la zona de Punta Imán.

Don Francisco Piria nunca fue Santo de mi devoción, pero comparto muchas de esas caras que nos presenta Eduardo en su análisis, y como muchos de los mitos que se dicen no son tan así. Miremos la definición de mito:
Un mito es una narración maravillosa protagonizada por dioses, héroes o personajes fantásticos, ubicada fuera del tiempo histórico, que explica o da sentido a determinados hechos o fenómenos.
Los mitos, en este sentido, forman parte del sistema de creencias de un pueblo o cultura. Considerados en conjunto, los mitos conforman una mitología. La mitología, como tal, es la que sustenta la cosmovisión de una cultura, es decir, el conjunto de relatos y creencias con los cuales un pueblo se ha explicado tradicionalmente a sí mismo el origen y razón de ser de todo lo que lo rodea.[1]

También es oportuno tener presente la definición de leyenda:
Una leyenda es un relato que se transmite por tradición oral, el cual combina elementos reales con elementos imaginarios o maravillosos, enmarcados en un contexto geográfico e histórico concreto.[2]

Vaya si corrieron ríos de tinta tratando de mantener viva la llama de muchos de estos mitos, que sin duda algunos más que otros atrapan a los lectores y a los visitantes y propios habitantes de Piriápolis.

La faceta de alquimista, puede ser una de esas caras que Piria presenta para muchos. Lo que muchos creen que es esa transmutación de los metales al oro, y poder llegar a la piedra filosofal. En primer lugar, alquimista es aquella persona que llega a transformar algo, y en esa línea todos somos alquimistas, porque a lo largo de nuestras vidas vaya si hacemos ese proceso.

Algo que se repite con frecuencia: se dice que Piria llegó a la piedra filosofal, y a partir de ese hecho no concurrió más al Castillo. Pero Eduardo nos presenta el testimonio del nieto de Don Francisco, donde manifiesta que su abuelo estando en Piriápolis vivía en el Castillo.

Es probable que una afirmación que realiza César Di Candia sobre Pira, al designarlo como “filósofo autoritario” sea demasiado fuerte. Pero profundizando es sus métodos de trabajo y disciplina que pretendía llevar adelante en sus emprendimientos le estemos dando la razón.

Sin duda Las otras caras de Piria, nos presentan algo que hasta el momento nadie ha presentado: el estudio caligráfico de Piria y de Carmen Piria. Recomiendo realmente leerlo con suma atención y como se plasma el mismo en el quehacer de Piria.


No podemos negar que Francisco Piria fue un gran emprendedor, un hacedor. Manejo las técnicas del marketing como ninguno. Un adelantado en esa área, también podemos decir que fue un gran embaucador, un “mentiroso” o mejor dicho adecuar la verdad según mejor le pareciera. En esta línea podemos citar la forma de llamarse, el lugar de nacimiento en diferentes ciudades de Italia, en ser ciudadano italiano, la edad.  Por lo general siempre salía con la suya. Uno de sus últimos “enredos” el tema de Carmen ¿amante u hija?


Otra cara es la etapa de su pertenencia a la Masonería, desde hace un tiempo se puede afirmar que Francisco Piria fue masón, se conoce fecha, que llegó al grado de Maestro y a que logia se integró. Como también lo que él mismo dejo por escrito en Un pueblo que ríe, sobre la Institución.

Acá nuevamente Piria usa ese estilo de engaño, porque más allá de su alejamiento de la masonería, de una forma u otra en su vida estuvo presente, capaz no la Institución, pero si hermanos masones pudieron estar “arropando” a Don Francisco.

Un aspecto en el cual no acompañamos esta obra es la visión entre jesuitas y masones que no se llevan. La historia nos muestra casos que en más de una ocasión ambas instituciones van de la mano. Un ejemplo lo podemos dar con el Centro de Estudios Masónicos de la Universidad de Zaragoza, siendo su director José Antonio Ferrer Benimelli, en ninguna parte se dice que es integrante de la Compañía de Jesús. En el 2017 estuvo por nuestro país y vaya si se armó flor de revuelo en radio El Espectador con el periodista Emiliano Cotelo.

Referente a esa posible vinculación entre Francisco Piria y Humberto Pittamiglio, debemos de ver que el contacto entre ambos casi no se dio. Es verdad que los terrenos del Castillo de la rambla se los vendió Piria. Ahora usando una lógica y preguntándonos: si Pitta fuera discípulo de Piria, y si este tuviera que hacer algún emprendimiento arquitectónico, sería lógico que el discípulo participara en la misma.



Por otra parte, si observamos los dos castillos de Pittamiglio -tanto en Montevideo, como el del balneario Las Flores en Maldonado-, casi que tienen el mismo estilo. Y ahora vemos las obras de Piria, no encontramos una continuidad, ni hablemos del Castillo de Piriápolis.

Es muy buena la intuición de Coutiño al detenerse en la observación del Castillo, y al observar simbología masónica en el mismo. Es verdad que el arquitecto Aquiles Monzani es integrante de la masonería, en momentos de la construcción tenia un alto grado.

Lo masónico en el Castillo en gran parte es el vuelo de Aquiles, un dato que no debemos de olvidar que Piria llego al grado tres y permaneció en la Institución casi tres años. No es mucho lo que se ve de simbología, y además la masonería mas profunda comienza a partir del grado cuatro Maestro Secreto. Esto queda claro en el Castillo, no es la simbología común la que se aprecia.

El autor se afilia a la interpretación de Piria como rosacruz, fundamenta la misma con un interesante planteo lógico, a través de los diferentes símbolos que se presentan en las obras. Ahora se nos plantea la misma interrogante con los símbolos masónicos, no tendrá algo similar el rosacrucismo.



La utilización de la simbología es recurrente, pero nos enfrentamos ante un problema si el artista o quien encarga la misma no deja por escrito cual fue la intención de su uso, entonces queda a la libre interpretación de quien la está viendo.

Esta obra presenta un gran desafío para el lector. Más allá de la lectura, deberá de interactuar, con la información que se nos da, buscar la imagen que se cita e incluso tratar de imaginar el lugar y ver lo que se nos dice.

Sin duda estamos ante otras caras de Piria, ¿cuál sería? o ¿son todas?