Claves para entender a los Maestros

08 junio 2016

Carlos Alberto Bolaña Rabade


Carlos Alberto Bolaña Rabade
8 de junio de 1924
Montevideo


Electrotécnico (1950-1954), se dedicó a la actividad comercial, en cargos de responsabilidad gerencial, desde 1954 a 1994.

Ingresó a la Masonería en la Logia Garibaldi en 1954. Escocista desde 1962, alcanzó el Grado 33º en 1979.


Es miembro activo del Supremo Consejo desde 1980.

Gran Secretario del Interior en 1969, fue Gran Maestro durante 1981-1985, 1987-1991, 1995-1997 y 2001-2005.


Fue presidente de la Confederación Masónica Interamericana (C.M.I.) entre 1985 y 1988 y de la 6ª Zona de la CMI en 1997.


En el año 2001 fue solemnemente designado Presidente de Honor de la C.M.I.
Fue electo nuevamente Presidente de la C.M.I. para el período 2003-2006 (Único hasta la fecha en cumplir un segundo período).


Es miembro de honor de diversas logias de Uruguay y del extranjero, así como de varias Grandes Logias.



Está claro que es una de las personalidades más destacada de los últimos tiempos en la Masonería, y también en el quehacer del país. Sino recordemos algunos puntos sobre esta visión:
Un tema que el propio Bolaña no habla mucho, que incluso piensa que no debe ser profundizado, que debe quedar solamente en los protagonistas, estamos hablando de cuando fracasaban las conversaciones del Parque Hotel –negociando una salida de la dictadura uruguaya-, como insitución busco encausar el diálogo, para tal acontecimiento tendió un puente con la Iglesia, con el arzobispo de Montevideo, Partelli, para coordinar esfuerzos.
Si bien no se llegó a un entendimiento entre ambas instituciones, igual por separados las dos caminarían por separados pero con un misma finalidad, poder reestablecer el dialogo entre los militares y los partidos políticos.

Encontramos en las columnas de diario salteño Cambio del 17 de mayo de 2013, “Católicos y Masones”, por Mons. Pablo Galimberti:

“En más de una ocasión me reuní en casa del Dr. Hugo Batalla, en aquel momento vicepresidente de la república, con el Gran Maestro de la Masonería Don Carlos Bolaña. Había muchas coincidencias y buscábamos dar una mano a la reconciliación del país en el tema desaparecidos. Es una prueba de que no podemos mirar sólo lo que nos separa; también hay zonas de coincidencias que nos permiten caminar juntos. Esas es la gran realidad de la vida social, cultural y política del país”.

06 junio 2016

Grandes Maestres Orden de los Templarios Pedro de Montaigú

Grandes Maestres
Orden de los Templarios (XV)


Pedro de Montaigú

1186 - 1232


Pedro de Montaigú, en catalán Peire o Pere de Montagut (1186-1232) fue el decimoquinto Gran maestre de la Orden del Temple, de 1218 hasta su muerte en enero de 1232.

De origen aragonés, llegó a Acre en 1218 con una flota alemana, también fue parte de la Cruzada de las Navas de Tolosa y ex Maestre Provenza, Cataluña y Aragón; intervino en el mismo año, junto al rey Juan de Brienne, regente de Jerusalén y el Cardenal Pelagius, para tomar Damieta, donde fue elegido como Gran Maestre durante el sitio de Damietta. Sin embargo, el nuevo maestre fue informado bastante después de su elección, ya que en noviembre de 1218 todavía firma como Prefecto de Provenza y Aragón.

Un comandante competente y con experiencia militar, administrador y político, Pedro se hizo Gran Maestro de la Orden del Temple en el Nilo de Egipto, 28 de Enero 1219, en un momento crucial en la quinta Cruzada. 

A decir de las crónicas, era valiente y hábil en el combate. Hay muchas actas de su maestrazgo, entre ellas, la sentencia emitida en el mes de agosto de 1222 por Pelagio Galvani, obispo de Albano y legado de la Santa Sede, respecto a los bienes situados en territorio de Tiro, en pleito con los canónigos del Santo Sepulcro y la casa del Hospital.

En 1229, rechazó acompañar a Federico II de Alemania, soberano excomulgado.

Falleció en 1232.





04 junio 2016

33º Soberano Gran Inspector General (II)

33º Soberano Gran Inspector General
Grado Trigésimo Tercero y último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado
Único Grado del Supremo Consejo del 33°
Decimoquinto de los Grados definidamente Templarios
Tercero de los Grados Administrativos
Único Grado de la Novena Clase o Serie



Origen:
v  Según la leyenda del rito, este grado habría sido fundado el 1° de mayo de 1780. Algunos indican el 1° de mayo de 1786.
v  Desde un punto de vista histórico, el grado realmente parece haber surgido recién en 1802.
v  De donde el más elevado de los grados del rito escocés habría sido el último en ver la luz.
v  Todo parece haber comenzado el 27 de agosto de 1761, cuando los «Diputados Generales del Arte Real, los Grandes Vigilantes y Oficiales de la Grande y Soberana Logia de San Juan de Jerusalén establecida en París» concedieron un Privilegio a Esteben Morín por el cual tenía plenos poderes para «multiplicar los Grados Sublimes de la Más Elevada Perfección, y crear Inspectores en todos los lugares donde no se hubieren establecido los grados sublimes».
v  El problema es que no se sabe con claridad cuál era realmente la autoridad masónica que concedió el privilegio. Pike opina que fue una patente expedida en forma unida por la Gran Logia y el Gran Consejo, que en aquellos tiempos se disputaban el poder masónico en Francia.
v  Poco tiempo después, Morín embarcó hacia América.
v  El rito por él practicado era el rito de perfección en 25 grados que, con el agregado de 8 nuevos grados, conformaría finalmente el rito escocés en 33 grados.
v  Morín estableció cuerpos del rito de perfección en varios países de América Central, y nombró a M. M. Hayes Diputado Inspector General para Norte América.
v  Este, a su vez, designó a Isaac da Costa Diputado para Carolina del Sur, y por su conducto los Grados Sublimes fueron diseminados entre los masones estadounidenses.
v  De esta misma época es el Manuscrito Francken, es decir, la copia que A. Francken efectuó de los Rituales que Morín trajo de Europa, y que hoy es uno de los documentos más valiosos acerca del origen del Rito Escocés.
v  Volviendo a Esteban Morín, digamos que, después de los hechos que acabamos de referir, se pierden sus pasos y su destino final nos es totalmente desconocido.

Los objetivos exotéricos del grado son…
v  Defender la justicia y el derecho.
v  Trabajar por el logro universal de los Derechos Humanos.
v  Mantener la unión y la fraternidad entre todos los hombres en general y los masones en particular.
v  Promover la tolerancia religiosa.
v  Combatir toda forma de tiranía y despotismo.
v  Fomentar la educación y la difusión del conocimiento.
v  Promover la libertad, tanto en forma individual, impidiendo que el Estado sofoque la libre expresión de las ideas, como en forma general, sosteniendo el derecho de cada Estado o Nación a la soberanía y la libre utilización de sus recursos.

Los objetivos esotéricos del grado son…
v  Conservar la regularidad en el trabajo de los todos los grados y, especialmente, en los de la Masonería Sublime.
v  Preservar el contenido esotérico de las tradiciones de la Orden.
v  Acceder al logro pleno y completo de la gnosis.
v  Difundir la gnosis y la Iluminación en todos los niveles del rito.
v  Alcanzar una vislumbre de la Corona cabalística (Kether).
v  Preservar la egrégora del rito, sirviendo de fuente mística para vivificar todos sus grados.

Simbología:
v  El triple triángulo

De acuerdo con este símbolo, cada uno de los aspectos ternarios de la Creación es, a su vez, tríplice. Es decir, la división ternaria existe tanto en el todo como en las partes, de donde surge naturalmente el número 9.
En realidad, cada uno de estos nueve aspectos también es tríplice, y así sucesivamente, por lo que emanan otros números masónicos tales como el 27, el 81, etc.

v  El blanco y el rojo
Se dice que el blanco representa la inocencia de los Caballeros Templarios, sometidos injustamente a juicio, y el rojo la sangre derramada durante su cruel castigo. Pero esto parece sólo una lectura exotérica, sin demasiada relevancia.
Otros, desde un punto de vista más profundo, dicen que “así como el blanco es la síntesis de todos los colores, así el 33° es la síntesis de todos los grados”.
Respecto del rojo, es un color que siempre ha caracterizado al rito escocés.
Si bien el grado “rojo” por excelencia es el de Caballero Rosacruz, y el 33° corresponde más exactamente a la categoría de “grados blancos”, a veces se habla de “grados rojos” generalizándolo a todos los escoceses.
Quizás esta predilección por el rojo responda a un origen alquímico, aludiendo a la última etapa en la consecución de la Piedra Filosofal.

v  El Sol
Los antiguos rituales decían que «así como el Sol da luz y vida a toda la Tierra, así la Ilustre Orden del grado 33° otorga luz y vida al Gran Cuerpo Masónico en todo el Universo».
Esto sólo puede tomarse en sentido simbólico, porque los Supremos Consejos del 33° sólo ejercen su autoridad sobre el rito escocés antiguo y aceptado, y no sobre los grados simbólicos y el resto de los innumerables ritos masónicos.

v  El esqueleto con el estandarte de la Orden

A veces se dan de este símbolo interpretaciones exotéricas poco interesantes, tales como que «representa el castigo a los traidores de la Orden», o que se debe «vencer o morir gloriosamente en el campo de batalla, bajo la bandera de la Orden».

Nada de esto tiene sentido en la época actual, a menos que se interprete la «guerra» en forma simbólica.
Desde nuestra óptica, este esqueleto se relaciona con la carta N° 13 del Tarot.
 
v  La espada llevada por el águila
Se dice que dicha espada es el símbolo de la gnosis, que se supone que el Iniciado ha adquirido en los 32 grados anteriores.
Por otra parte, algunos han visto en el águila bicéfala un lejano recuerdo del símbolo solar egipcio, con las dos serpientes en torno al disco solar.
Otros han dicho que la corona representa a Kether y la cruz sobre ella a Malkuth, de donde el principio y el fin del árbol sefirótico son Uno.

v  Deus meumque jus
Esta divisa, típica del grado 33°, ha sido interpretada con cierta ligereza.
Generalmente se la traduce como “Dios y mi derecho”.
Se supone que su origen data de la Batalla de Gisors en 1198, cuando Ricardo Corazón de León la empleó como una contraseña.
En la referida batalla Ricardo derrotó a los franceses. El significado de la contraseña era que Ricardo debía su condición real sólo a Dios y a su propia herencia familiar (su “derecho”) y, por lo tanto, no estaba sujeto a ningún poder terrenal.
Esto, que es una justificación del origen divino de la monarquía, realmente tiene muy poco de masónico.
A principios del siglo XV, Enrique V adoptó este lema, en su forma francesa Dieu et mon droit, como el lema de la monarquía británica, que lo incluye en su escudo de armas.
El hecho de haberlo escogido en francés se debe a que este último idioma había reemplazado al latín como lengua de la clase alta.
De todas formas, es muy poco probable que los fundadores del rito escocés, que eran franceses o norteamericanos, eligieran esta frase como lema meramente para referir a la corona real de Inglaterra.
Otras traducciones de la frase son: “Dios y el derecho me protegen”, de carácter exotérico, y “Dios y mi mano derecha”, relativa al acto de elevar esta última durante la coronación de los reyes germanos.
O bien “Dios y mi rectitud moral”, la cual no deja de destilar cierto sabor jesuítico.
Ninguna de estas lecturas es satisfactoria desde un punto de vista masónico.
La interpretación más habitual dada en América Latina es: “habiendo sido creado el ser humano en la plenitud de sus derechos, todos debemos ejercerlos sin excepción alguna”.
Esta frase puede tener una lectura política, válida pero meramente exotérica.
Nosotros creemos que una interpretación esotérica puede obtenerse reflexionando sobre el sentido de la palabra “derechos”.
El Martinismo habla de los “derechos de nacimiento” que posee la especie humana, que se habrían perdido como consecuencia de la simbólica “caída del hombre”.
La reintegración, entre otras consecuencias, tendría el efecto de recuperar el ejercicio de tales derechos.
Esotéricamente, por lo tanto, los “derechos” en cuestión serían las habilidades y facultades originales del hombre.
El Iniciado del 33°, entonces, sería el símbolo del Hombre reintegrado, y por lo tanto reinstalado en la plenitud de sus derechos.
Desde un punto de vista masónico, la totalidad de los derechos dentro de la Orden se alcanza en el tercer grado, es decir, con la condición de Maestro.
Pero los Altos Grados fueron creados para compensar las deficiencias del tercero en el que, por no recuperarse la Palabra, no puede lograrse una Maestría completa.
Por lo tanto, en el 33° se conseguiría, al menos teóricamente, el objetivo final de todos los Ritos y los Altos Grados: alcanzar la Maestría masónica efectiva, no sólo formalmente, sino fundamentalmente en espíritu y en verdad.
De donde el “maestro masón” sería sinónimo de “hombre reintegrado”, empleando el lenguaje martinista.
Un hombre que, ahora sí, ha reconquistado el empleo pleno de todos sus derechos.
Por ello, no debería descartarse totalmente la propuesta formulada en algunas oportunidades, acerca de que, cuando los Soberanos Grandes Inspectores Generales visitan una Logia Simbólica, lo hagan vistiendo exclusivamente los atributos del Maestro Masón.
Porque, al fin y al cabo, si son verdaderos Iniciados del 33°, no son más que verdaderos Maestros Masones.
En la imagen, cuadro del grado de Maestro.
Finalmente, digamos que algunos han propuesto reemplazar este lema por el de “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, u otros similares.
Ello es comprensible, porque la referencia a “Dios” no es aceptable para todos los Hermanos.
Nosotros creemos que el lema puede ser preservado, siempre y cuando se le otorgue una interpretación esotérica, y no se lo reduzca a algo religioso o vinculado con la moral o la política profanas.
Blanchard (2002) la toma como Palabra de Pase, a la que se responde, en los Rituales en inglés, «God and my right» («Dios y mi derecho»).
Esta costumbre no nos parece feliz, pues estimula una lectura exotérica de la divisa bajo consideración.

v  El Tetragrama
Es «lo primero que se advierte al ingresar al Templo».
Según Rizzardo da Camino, en este grado el Tetragrama simboliza que “el Principio (Iod) de Vida (Hé) está en la propia Vida (Vau Hé)”.
Como es sabido, el valor numérico del Tetragrama es 10+5+6+10 = 26 = 8.
El número 8, con su forma ondulante que recuerda al caduceo y la Kundalini, representa el fluir, subiendo y bajando de la Energía Universal.

v  El número 8
En tal sentido, el simbolismo del número 8 es similar al del Signo de Reconocimiento del grado 18° (Caballero Rosacruz), con un índice apuntando hacia el Cielo y otro hacia la Tierra, y el cuerpo del Iniciado sirviendo de vehículo de comunicación entre ambos.
Recordemos también que el número 888 es, en la Cábala griega, el número del Cristo, de donde se alude aquí a la cristificación (individuación) del Iniciado.

v  Las coronas
Según Jung, un sombrero o una corona representa un principio circular unificador, bajo cuya influencia se coloca toda la personalidad del que lo lleva.
En este grado se utilizan varias coronas, tanto la corona solar del Rey alquímico, como coronas simbólicas de roble y de ciprés.
De hecho, la Iniciación es a veces referida como una coronación.
En cualquier caso, la idea es demostrar la culminación (hipotética) del proceso de individuación: el surgimiento consciente del Sí-Mismo, el logro de una personalidad totalizada y unificada.

v  La columna vertebral
La columna vertebral humana consta de 33 vértebras, divididas en 5 regiones.
Se ha comparado cada vértebra a un grado del Rito Escocés y al ascenso de la Kundalini como la “vivificación” sucesiva de cada grado, o bien de cada clase (conjunto de grados).

v  Las cinco luces del Oriente
Aunque en forma algo exotérica, los rituales interpretan el candelabro de cinco luces del Oriente como el “conjunto de la enseñanza masónica: la Religión Natural, la Ciencia, la Perfección Humana, la Justicia y la Verdad”.
«La religión natural, universal y tolerante; el secreto de las operaciones de la Naturaleza; la perfección del verdadero Templo, que es el interior del ser humano; la victoria del Sol sobre las tinieblas y el triunfo de la verdad sobre las imposturas y los errores»

v  Las tres luces del Sur
Representan el clásico ternario masónico, es decir, el agente, el paciente y el ser engendrado; el movimiento, la fermentación y la vida; el Padre, la Madre y el Hijo.

v  Las dos luces del Oeste
Son el principio de la dualidad: la beth frente a la unidad de la aleph.

v  La luz única en el Norte
Representa el Absoluto, la Fuente que, a la vez, emana y está presente en todas las «aguas» de la Creación.
Es el Principio, el Punto Creador Primordial y, a nivel humano, el Sí-Mismo.
En la imagen, la yud, el punto o falo creador, la única luz que brilla en el Norte.




Dr. Jorge Norberto Cornejo
Buenos Aires – Argentina
mognitor1@yahoo.com.ar


01 junio 2016

32º Sublime Príncipe del Real Secreto (II)

32º Sublime Príncipe del Real Secreto
Grado Trigésimo Segundo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado
Único Grado del Consistorio del 32°
Decimocuarto de los Grados definidamente Templarios
Segundo de los Grados Administrativos
Único Grado de la Octava Clase o Serie

Origen:
Era el último grado (25°) del Rito de Perfección, precursor del Rito Escocés.

Las antiguas regulaciones calificaban a los miembros de este grado de Jefes de la Masonería.
Durante varios años, antes de la constitución del grado 33°, el 32° fue, efectivamente, el más alto de la escala escocesa.

En sus orígenes, el Príncipe del Real Secreto se confundía con el Gran Escocés de San Andrés, hoy el grado 29°, al punto que algunos rituales daban a los dos títulos como sinónimos.
En el Ritual de Dalchó (1802) este grado se titula Soberano, o Sublime Príncipe del Real Secreto.
En los Estados Unidos, a partir de 1940 el grado se denomina “Master of the Royal Secret” en la Jurisdicción del Sur, mientras que conserva el tradicional “Sublime Prince of the Royal Secret” en la del Norte.
El título completo del grado, que incluye las sucesivas transformaciones experimentadas por el mismo, sería: Muy Ilustre Soberano Príncipe de la Masonería, Valiente Gran Caballero, Sublime Comandante del Real Secreto.
Jean Palou dice que “el grado 32° parece tener una gran importancia iniciática”.
En algunos rituales antiguos podemos encontrar, asociada al título, la expresión “Guardián Fidelísimo del Tesoro Sagrado”.
Y también “Nec Plus Ultra”, lo que resaltaba su condición inicial de grado último y final.
El 32° siempre tuvo un carácter militar, quizás algo chocante para el gusto moderno, carácter derivado de su impronta templaria.
Quizás fue Franco Cenni quien mejor interpretó el término militar, leyéndolo en el sentido de la “militancia iniciática, armónica y jerárquicamente organizada, que anticipa el momento, siempre próximo, en que madurará el tiempo justo (el Kairós), para la constitución del Reino del Santo Imperio, el Reino de la Verdad, de la Razón, de la Paz y de la Justicia”.
Por eso hoy, más que militar, diríamos militante, en el mismo sentido que el de los movimientos políticos, es decir, como un participante activo de una organización, encuadrado en la estructura de la misma.
Se lo considera el segundo de los grados administrativo, si bien este término puede mover a confusión.
Por grado administrativo no se entiende una mera formalidad o algo de tipo burocrático, sino un grado a través del cual se ejerce en forma efectiva el poder del rito.
Y nadie debería olvidar que “administrativo” proviene de “ad minister”, es decir, estar al servicio de los demás.
Según F. Cenni, algunos indicios parecen señalar que el Príncipe del Real Secreto fue, en sus orígenes, la continuación del Príncipe de Jerusalén, hoy grado 16° del escocismo.
En ambos casos se trata de un grado de reconstrucción, de reorganización, de reunir lo que antes se encontraba disperso.
Conceptualmente, el 32° se considera como “la consumación del templarismo en Masonería”.

Las festividades simbólicas
v Los antiguos reglamentos establecen para este grado cuatro festividades simbólicas: el 25 de junio, el 21 de septiembre, el 21 de marzo y el 27 de diciembre, de donde se celebran tanto los solsticios como los equinoccios.
v  Estas cuatro festividades pueden relacionarse con el carácter cíclico del grado, que divide todo hecho o fenómeno en cuatro partes, siendo la quinta el centro y el comienzo de una nueva manifestación.

Los objetivos exotéricos del grado son…
v  Trabajar por la emancipación intelectual del género humano.
v  Promover la fraternidad y la tolerancia religiosa. Combatir el fanatismo y la superstición.
v  Convertir la filantropía en una realidad práctica, y no en una mera palabra.
v  Profundizar en el problema filosófico del Destino último de la humanidad, desde un punto de vista exotérico.
v  “Defender los derechos del género humano contra el despotismo real y las usurpaciones e intolerancia sacerdotal, y los monopolios de rango, casta y privilegio”.
v  Oponerse con todos los medios a la tiranía y la arbitrariedad empleadas por el hombre contra el hombre.
v  Combatir a quien intente esclavizar a los hombres libres valiéndose de sus apetitos, necesidades, pasiones y locuras.
v  “Conquistar para el pueblo libre el ejercicio de todos sus derechos, conservando personalmente el libre ejercicio de los míos, pues cada individuo debe poseer autonomía e independencia, y ser libre de seguir los dictados de su consciencia y las opiniones de su razón”.
v  Que el bienestar del pueblo, y su reconocimiento como única y real autoridad, sean el objetivo de todos los Caballeros Kadosh y Príncipes del Real Secreto.

Los objetivos esotéricos del grado son…
v  Armonizar, unificar y sintetizar todas las clases y grados del rito escocés.
v  Trabajar por la armonía entre los diversos ritos y órdenes de la francmasonería.
v  Transformarse plenamente, en espíritu y en verdad, en un auténtico Templario.
v  Profundizar en el problema filosófico del Destino último de la humanidad, desde un punto de vista esotérico.
v  Dividir cada ciclo en cuatro etapas, con una quinta fase de regeneración y transformación.
v  Sublimar las enseñanzas de la masonería simbólica.
v  Reunir los miembros dispersos de Hiram Abiff.
v  Comprender y dar vida y entidad al Real Secreto.


Simbolismo:
v  El Campo de los Príncipes.
v  El Real Secreto
El Real Secreto al que se hace alusión en este grado es, como siempre, algo confuso y elusivo. Empezamos a hablar de este Secreto en el tercer grado (Maestro) al mencionar la Palabra Perdida.
Pero después este Secreto parece desvanecerse en numerosos misterios, en múltiples leyendas, en variadas teorías y conceptos.
Es un descenso de la unidad a la multiplicidad, utilizando el lenguaje martinista, que con la pérdida de la Palabra oculta el Secreto fundamental de la masonería, y sumerge a sus adeptos en un laberinto de ritos y grados que tornan la tarea del buscador verdaderamente exasperante.
Pero la multiplicidad, valga la redundancia, multiplica la extensión y el alcance de la unidad originaria, de donde la pluralidad de ritos permite explicar el secreto de una forma mucho más vasta y completa que la que se habría logrado sólo con la masonería simbólica.
Pero este grado señala el “momento” en que la multiplicidad debe retornar a la Unidad.
De ahí el símbolo del Campo de los Príncipes, y el esfuerzo por armonizar las clases, grados y jerarquías del rito escocés en un todo unificado.
Y es aquí donde esta multitud de grados, que a veces pudo parecer plagada de incoherencias, debe manifestar la armonía perfecta de lo Uno.
v  AUM
v  El águila bicéfala
Ya hemos tocado extensamente este símbolo en el grado de Kadosh.
En realidad, el águila bicéfala representa no sólo a los grados 30° a 33°, sino también al Rito Escocés como un todo.
Es un recordatorio perenne de la dualidad, que previene contra fanatismos o interpretaciones unilaterales.
v  La Estrella Flamígera
En este grado se la conoce como la “Estrella Flamígera de la Verdad”.
Es un emblema muy apropiado, puesto que el quinario es el símbolo fundamental del Real Secreto.
La geometría es la “quinta ciencia” dentro de las Siete Artes Liberales (es, por lo tanto, su quintaesencia); la letra G es la séptima del alfabeto, y nos conduce naturalmente del quinario al septenario.
v  La estrella de siete puntas
Es uno de los símbolos clásicos del septenario tradicional. Pike da de este símbolo una curiosa lectura zoroastriana, como las siete potencias emanadas de Ahura Mazda, sobre la que profundizaremos enseguida.
Como dijimos, Pike la interpreta como símbolo de los siete “Maravillosos Inmortales” (Amesha Spenta) del pensamiento zoroastriano, emanaciones similares a los sephiroth cabalísticos.
Se los relaciona con las siete estrellas de la Osa Mayor, de las que cuatro forman el cuerpo y tres la cola. Así, cuatro de los “Inmortales” se consideran masculinos y tres femeninos.
v  El triángulo con 36 luces
Algunas veces se menciona en conexión con este grado un triángulo equilátero formado por 36 luces, agrupadas en 8 filas (1+2+3+4+5+6+7+8 = 36).
El vértice, en la lectura de Pike, simboliza a Ahura Mazda, la fuente de Luz.
Y las siete filas restantes a las Potencias Creadoras emanadas del mismo, los Amesha Spenta, aquí comparables a los siete Elohim de la Cábala.
En la imagen, una representación de Ahura Mazda.
v  La Pequeña Tetractys
Conocíamos este símbolo a partir de la filosofía pitagórica, pero en este grado ha sido interpretado desde una óptica zoroastriana.
En tal sentido, ha sido interesante la obra del antropólogo R. Hutchens, quien indagó la influencia de las doctrinas persas e hindúes sobre los Altos Grados escoceses.

· Ahura Mazda
· · Ahura Mazda y Spenta Mainyu
· · · Ahura Mazda, Spenta Mainyu y Vohu-Mano
· · · · Ahura Mazda, Spenta Mainyu, Vohu-Mano y Asha
En la interpretación zoroastriana de la Tetractys, según Hutchens, cada fila reitera
los nombres incluidos en las precedentes, y les agrega uno más.

v  La Gran Tetractys
Ahura Mazda
· · A-M, SM
· · · A-M, S-M, V-M
· · · · A-M, S-M, V-M, A
· · · · · A-M, S-M, V-M, A, Kh
· · · · · · A-M, S-M, V-M, A, Kh, A
· · · · · · · A-M, S-M, V-M, A, Kh, A, H
· · · · · · · · A-M, S-M,V-M, A,Kh,A,H,Ameretat
Esta es la Gran Tetractys, formada por 1+2+3+4+5+6+7+8 = 36 puntos.
Elabora la idea persa de los “Maravillosos Inmortales”. Como ya dijimos, estos son siete, y se comparan a las siete estrellas de la Osa Mayor, de las cuales cuatro forman el cuerpo y tres la cola. Por eso se supone que cuatro “Inmortales” son masculinos y tres femeninos.

Masculinos:
Spenta Mainyu, el Benefactor;
Vohu-manah, la Divina Sabiduría o la Palabra;
Asha, fuerza y poder; visiblemente, el Fuego;
Khshathra, soberanía u dominio;
Femeninos:
Armaiti, la fructífera;
Haurvat, la que trae salud, alegría y regocijo a los hombres;
Ameretat, la dadora de Vida.

v  El triple triángulo
v  La Trimurti
La expresión de lo Divino en tres fases se expresa a través del ciclo de creación, preservación y destrucción en la forma de Brahma, Vishnú y Shiva.
Según Hutchens y Pike, la forma más antigua de la Trimurti era Agni, Usha y Mitra.
Cuyas iniciales forman la palabra AUM.
Y cuyo símbolo es el triple triángulo entrelazado.
v  La cruz teutónica
Está formada por cuatro cruces de Tau.
Es decir, por “cuatro martillos de Thor”.
Cada cruz individual es una doble escuadra, y el conjunto forma un ciclo cuaternario (carácter subrayado por el círculo formado por la corona de laurel), así como la Trimurti refería a un ciclo ternario.
v  El hermafrodita alquímico
Fue Pike quien introdujo este emblema en el grado 32°, como símbolo de la conjunción de los opuestos.
Es, claramente, una versión antropomórfica del águila bicéfala. A la que, por otra parte, se la ha despojado de la espada, aquí reemplazada por la escuadra y el compás.
v  La paloma
Para los gnósticos, la Sophia descendía al agua en forma de paloma y allí engendraba a Saturno, idéntico a Yahweh.
Saturno fue, en realidad, un dios cruel y despótico, que devoraba a sus propios hijos.
De donde tanto Saturno como Yahweh necesitan se Sophia, para que su poder sea templado por la Sabiduría.
v  El cuervo
Es un claro (valga la paradoja), emblema de la nigredo, de la putrefacción.
En tal sentido, armoniza perfectamente con las calaveras y esqueletos que decoran el Templo de este grado.
Pese a su carácter sombrío, el cuervo, sin embargo, suele indicar el sitio donde puede realizarse un hallazgo.
Es también, entonces, un psicopompo, un guía de “almas”, alguien que indica el camino a seguir o el lugar donde investigar.
v  El fénix
Aumont, considerado el primer Gran Maestro Templario después de la muerte de De Molay, y llamado por algunos el Restaurador de la Orden, tenía en su sello un fénix envuelto en llamas, con la divisa Ardet ut Vivat.
Un lema similar (Perit ut Vivat) es hoy la divisa del Rito Escocés Rectificado.



Dr. Jorge Norberto Cornejo
Buenos Aires – Argentina