EL
ARTE DE LO OCULTO VII
Un
libro de consulta visual para el místico moderno
S.
Elizabeth
Ediciones
Akal, 2024, Madrid
Jean Ignace Isidore Gérard
(1803-1847)
universales bajo la forma de sátira y fantasía. En su etapa final, Grandville trasciende la mera crítica social para adentrarse en un territorio de simbolismo hermético y onírico, donde la sátira se convierte en vehículo de revelación. Su lectura esotérica revela una profunda conexión con los misterios de la transformación y con el orden oculto del cosmos, configurando una obra que oscila entre la fábula visionaria y la meditación metafísica.
Obras como Les Métamorphoses du jour (1829) y Un autre monde (1844) muestran un universo poblado de animales con rasgos humanos, objetos animados y paisajes imposibles, que lo convierten en precursor del surrealismo.
Su estilo combina crítica social con un imaginario
visionario, lo que lo acerca tanto a la sátira política como a la exploración
de lo oculto y lo arquetípico.
Clave esotérica: símbolos y arquetipos
Antropomorfismo: La fusión de hombre y animal remite
a tradiciones iniciáticas donde el adepto se reconoce en su doble animal
(totemismo, alquimia, tarot).
Metamorfosis: Sus transformaciones evocan el
principio hermético de la transmutación, donde lo visible se convierte en
símbolo de lo invisible.
Cosmos animado: Objetos y plantas que cobran vida
sugieren una visión animista del universo, cercana a la filosofía hermética y a
la idea de que “todo está vivo y conectado”.
Sueño y visión: Sus escenas oníricas anticipan la
noción jungiana de los arquetipos del inconsciente colectivo, funcionando como
un teatro de símbolos universales.
Relación con tradiciones esotéricas
Alquimia: La constante transformación de formas
recuerda la opus alchemica, donde la materia se disuelve y recombina para
revelar la unidad oculta. La obra más célebre de Grandville, Les
Métamorphoses du jour, utiliza la hibridación humano-animal no solo como
caricatura, sino como una representación de la transmutación de las almas.
Al igual que en la Alquimia, donde la materia debe morir para renacer,
Grandville despoja al ser humano de su apariencia para revelar su “esencia
animal” o instintiva, un proceso paralelo a la nigredo o
descomposición.
Mitología: Sus híbridos remiten a centauros, esfinges
y sirenas, figuras liminales que encarnan el tránsito entre mundos.
Tarot y emblemas: La proliferación de imágenes
alegóricas puede leerse como un repertorio de cartas simbólicas, cada una
portadora de un mensaje iniciático.
Eranos y Jung: Aunque anterior, su obra dialoga con
la tradición de lectura simbólica que Jung y los círculos esotéricos del siglo
XX desarrollaron: imágenes como mediadoras entre consciente e inconsciente.
Función iniciática y crítica
Crítica social velada: La sátira política se
convierte en un “rito de desenmascaramiento”, mostrando la animalidad
oculta en las élites.
Función iniciática: Sus ilustraciones pueden ser
vistas como “planchas simbólicas” que invitan al lector a descifrar un
mensaje oculto, a la manera de los rituales masónicos o herméticos.
Puente hacia el surrealismo: Breton y los
surrealistas lo reconocieron como precursor, pues su obra abre la puerta a lo
irracional y lo visionario como vía de conocimiento.
Un Autre Monde
En Un Autre Monde (1844), Grandville rompe con las leyes de la física para explorar una realidad
multidimensional.Cosmogonía Esotérica: Las ilustraciones de
planetas antropomorfos y batallas celestiales sugieren una visión del universo
como un organismo vivo, reflejando el principio hermético de “como es
arriba, es abajo”.
El Ojo Vigilante: La presencia recurrente de
ojos que observan desde objetos o el cielo evoca el simbolismo de
la Masonería (el Ojo de la Providencia), representando el
conocimiento oculto y la conciencia universal que todo lo ve.
Les Fleurs Animées
En esta obra, las flores personificadas representan una
forma de panteísmo místico.
La Doctrina de las Signaturas: Grandville otorga
a cada planta una personalidad y destino, alineándose con la creencia esotérica
de que la naturaleza contiene mensajes cifrados de la divinidad.
Melancolía y Sueño: Su estilo anticipa el Surrealismo al tratar el sueño como una vía de acceso a la
verdad espiritual, un concepto central en el esoterismo del siglo XIX.
·
La Amapola (El Sueño
Iniciático): Representada sumiendo a grillos en un letargo profundo.
Simboliza la entrada en el mundo onírico, el umbral donde el iniciado debe
separar la realidad de la ilusión.
·
La Cicuta (La Sombra y la Alquimia
Negativa): Aparece como una figura siniestra que prepara brebajes en un
mortero. Representa la fuerza destructora de la naturaleza y el
conocimiento de los venenos, necesarios para el proceso de transmutación
alquímica.
·
El Narciso (La
Introspección): Reflejada en un estanque, alude a la búsqueda del “Yo”
interior, un tema recurrente en las escuelas de misterios sobre la
autoconciencia.
En clave esotérica, Grandville no es solo un caricaturista:
es un cartógrafo del imaginario oculto, que mediante la sátira y la fantasía
construye un bestiario iniciático. Sus imágenes funcionan como mandalas
modernos, donde cada metamorfosis revela la unidad de los contrarios y la
posibilidad de trascender lo cotidiano hacia lo arquetípico.
https://flashbak.com/jj-grandville-un-autre-monde-439953/
Les Métamorphoses du jour (1829) – Serie de litografías que
le dieron fama, con animales antropomorfos en escenas sociales.
Un autre monde (1844) – Su obra más célebre, un compendio de
visiones fantásticas y alegóricas.
Les Fleurs animées (1847) – Álbum ilustrado donde las flores
cobran vida con rasgos humanos, cargado de simbolismo.
Scènes de la vie privée et publique des animaux (1842) –
Crítica social disfrazada de fábula zoológica.
Le Diable à Paris (1845–1846) – Colaboración con Balzac y
otros autores, con ilustraciones de la vida parisina.




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