Claves para entender a los Maestros

08 febrero 2026

EL ARTE DE LO OCULTO VII

 

EL ARTE DE LO OCULTO VII

Un libro de consulta visual para el místico moderno

S. Elizabeth

Ediciones Akal, 2024, Madrid

 

Jean Ignace Isidore Gérard

(1803-1847)

La obra de Jean Ignace Isidore Gérard -más conocido J.J. Grandville-, con sus visiones oníricas y su universo de animales antropomorfos, puede interpretarse en clave esotérica como un espejo simbólico del inconsciente colectivo: un bestiario alegórico que anticipa el surrealismo y despliega arquetipos

universales bajo la forma de sátira y fantasía. En su etapa final, Grandville trasciende la mera crítica social para adentrarse en un territorio de simbolismo hermético y onírico, donde la sátira se convierte en vehículo de revelación. Su lectura esotérica revela una profunda conexión con los misterios de la transformación y con el orden oculto del cosmos, configurando una obra que oscila entre la fábula visionaria y la meditación metafísica.

Obras como Les Métamorphoses du jour (1829) y Un autre monde (1844) muestran un universo poblado de animales con rasgos humanos, objetos animados y paisajes imposibles, que lo convierten en precursor del surrealismo.

Su estilo combina crítica social con un imaginario visionario, lo que lo acerca tanto a la sátira política como a la exploración de lo oculto y lo arquetípico.

 

Clave esotérica: símbolos y arquetipos

Antropomorfismo: La fusión de hombre y animal remite a tradiciones iniciáticas donde el adepto se reconoce en su doble animal (totemismo, alquimia, tarot).

Metamorfosis: Sus transformaciones evocan el principio hermético de la transmutación, donde lo visible se convierte en símbolo de lo invisible.

Cosmos animado: Objetos y plantas que cobran vida sugieren una visión animista del universo, cercana a la filosofía hermética y a la idea de que “todo está vivo y conectado”.

Sueño y visión: Sus escenas oníricas anticipan la noción jungiana de los arquetipos del inconsciente colectivo, funcionando como un teatro de símbolos universales.

 

Relación con tradiciones esotéricas

Alquimia: La constante transformación de formas recuerda la opus alchemica, donde la materia se disuelve y recombina para revelar la unidad oculta. La obra más célebre de Grandville, Les Métamorphoses du jour, utiliza la hibridación humano-animal no solo como caricatura, sino como una representación de la transmutación de las almas. Al igual que en la Alquimia, donde la materia debe morir para renacer, Grandville despoja al ser humano de su apariencia para revelar su “esencia animal” o instintiva, un proceso paralelo a la nigredo o descomposición. 

Mitología: Sus híbridos remiten a centauros, esfinges y sirenas, figuras liminales que encarnan el tránsito entre mundos.

Tarot y emblemas: La proliferación de imágenes alegóricas puede leerse como un repertorio de cartas simbólicas, cada una portadora de un mensaje iniciático.

Eranos y Jung: Aunque anterior, su obra dialoga con la tradición de lectura simbólica que Jung y los círculos esotéricos del siglo XX desarrollaron: imágenes como mediadoras entre consciente e inconsciente.

 

Función iniciática y crítica

Crítica social velada: La sátira política se convierte en un “rito de desenmascaramiento”, mostrando la animalidad oculta en las élites.

Función iniciática: Sus ilustraciones pueden ser vistas como “planchas simbólicas” que invitan al lector a descifrar un mensaje oculto, a la manera de los rituales masónicos o herméticos.

Puente hacia el surrealismo: Breton y los surrealistas lo reconocieron como precursor, pues su obra abre la puerta a lo irracional y lo visionario como vía de conocimiento.

 

Un Autre Monde

En Un Autre Monde (1844), Grandville rompe con las leyes de la física para explorar una realidad

multidimensional. 

Cosmogonía Esotérica: Las ilustraciones de planetas antropomorfos y batallas celestiales sugieren una visión del universo como un organismo vivo, reflejando el principio hermético de “como es arriba, es abajo”.

El Ojo Vigilante: La presencia recurrente de ojos que observan desde objetos o el cielo evoca el simbolismo de la Masonería (el Ojo de la Providencia), representando el conocimiento oculto y la conciencia universal que todo lo ve. 

 

Les Fleurs Animées

 

En esta obra, las flores personificadas representan una forma de panteísmo místico.

La Doctrina de las Signaturas: Grandville otorga a cada planta una personalidad y destino, alineándose con la creencia esotérica de que la naturaleza contiene mensajes cifrados de la divinidad.

Melancolía y Sueño: Su estilo anticipa el Surrealismo al tratar el sueño como una vía de acceso a la


verdad espiritual, un concepto central en el esoterismo del siglo XIX. 

·   La Rosa (Realeza y Secreto): Se presenta como una reina rodeada de súbditos escarabajos. En el esoterismo, la rosa es el símbolo de la realización espiritual y el corazón; aquí, Grandville la vincula con la jerarquía cósmica y el poder natural.

·       La Amapola (El Sueño Iniciático): Representada sumiendo a grillos en un letargo profundo. Simboliza la entrada en el mundo onírico, el umbral donde el iniciado debe separar la realidad de la ilusión.

·       La Cicuta (La Sombra y la Alquimia Negativa): Aparece como una figura siniestra que prepara brebajes en un mortero. Representa la fuerza destructora de la naturaleza y el conocimiento de los venenos, necesarios para el proceso de transmutación alquímica.

·       El Narciso (La Introspección): Reflejada en un estanque, alude a la búsqueda del “Yo” interior, un tema recurrente en las escuelas de misterios sobre la autoconciencia. 

 

 

En clave esotérica, Grandville no es solo un caricaturista: es un cartógrafo del imaginario oculto, que mediante la sátira y la fantasía construye un bestiario iniciático. Sus imágenes funcionan como mandalas modernos, donde cada metamorfosis revela la unidad de los contrarios y la posibilidad de trascender lo cotidiano hacia lo arquetípico.

 

https://flashbak.com/jj-grandville-un-autre-monde-439953/

Les Métamorphoses du jour (1829) – Serie de litografías que le dieron fama, con animales antropomorfos en escenas sociales.

Un autre monde (1844) – Su obra más célebre, un compendio de visiones fantásticas y alegóricas.

Les Fleurs animées (1847) – Álbum ilustrado donde las flores cobran vida con rasgos humanos, cargado de simbolismo.

Scènes de la vie privée et publique des animaux (1842) – Crítica social disfrazada de fábula zoológica.

Le Diable à Paris (1845–1846) – Colaboración con Balzac y otros autores, con ilustraciones de la vida parisina.

 

 

El arte de lo oculto VI

 

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