Constitución Apostólica ratificando la condena a la
francmasonería hecha por su predecesor Clemente XII
18 de mayo de 1751
Benedicto, Obispo, Siervo de Dios Para perpetua
memoria.
Razones justas y graves nos obligan a pertrechar. con
una nueva fuerza de nuestra autoridad y a confirmar las sabias leyes y
sanciones de los Romanos Pontífices, nuestros predecesores, no solamente las
que tememos haberse debilitado o aniquilado en el transcurso del tiempo o la
negligencia de los hombres, sino aún aquellas que están en todo su vigor y en
plena fuerza.
Nuestro predecesor, Clemente XII, de gloriosa
memoria, por su Carta Apostólica de fecha IV de las Calendas de mayo del año de
la Encarnación de Nuestro Señor 1738, el VIII de su Pontificado, y dirigida a
todos los fieles de Jesucristo, que comienza con las palabras: “In Eminenti”, a
condenado y prohibido a perpetuidad ciertas sociedades llamadas comúnmente de
los Francmasones, o de otra manera, esparcidas entonces en ciertos países y
estableciéndose de día en día con mas extensión, prohibiendo a todos los fieles
de Jesucristo, y a cada uno en particular, bajo pena de excomunión, que se
incurre en el mismo acto y sin otra declaración, de la cual nadie puede ser
absuelto a no ser por el Pontífice entonces existente, excepto en articulo de
muerte, el atreverse o presumir ingresar en dichas sociedades o propagarlas,
mantenerlas, recibirlas en su casa, ocultarlas, inscribirse, agregarse o
asistir, o de otra manera, como se expresa con extensión en la mencionada
carta, cuyo tenor es e1 siguiente: (a continuación, el Papa transcribe la Bula).
Pero como se ha visto, y Nos hemos enterado,
que no existe temor de asegurar y publicar que la mencionada pena de excomunión
dada por nuestro predecesor, no tiene ya vigencia en razón de que la referida
Constitución no ha sido confirmada por nosotros, como si la confirmación
expresa del Papa sucesor estuviera requerida para que las Constituciones
Apostólicas dadas por los Papas precedentes subsistiesen.
Y como también algunos hombres piadosos y
temerosos de Dios, Nos han insinuado que, para quitarle toda clase de
subterfugios a los calumniadores, y para poner de manifiesto la uniformidad de
Nuestra intención con la voluntad de Nuestro Predecesor, es necesario acompañar
el sufragio de Nuestra confirmación a la Constitución de Nuestro mencionado
predecesor...
Nosotros, aunque hasta el presente, cuando
sobre todo el año de Jubileo y antes con frecuencia, hemos concedido
benignamente la absolución de la excomunión incurrida a muchos fieles
verdaderamente arrepentidos y contritos de haber violado las leyes de la
susodicha Constitución, y prometiendo con todo su corazón retirarse enteramente
de esas sociedades o conventículos condenados, y de jamás volver en lo sucesivo
a ellos; o cuando hemos comunicado a los penitenciarios, diputados por Nos, la
facultad de poder dar en nuestro nombre y autoridad, la misma absolución a esa
clase de penitentes que recurrían a ellos; cuando también no hemos dejado de
estrechar con solicitud y vigilancia a los jueces y tribuna1es competentes a
proceder contra los violadores de la dicha Constitución según la medida del
delito, lo que ello en efecto han hecho con frecuencia, hemos dado en eso
mismo, pruebas, no solamente razonables, sino enteramente evidentes e
indubitables, de donde debía inferirse con bastante claridad nuestros
sentimientos y nuestra firme y deliberada voluntad, respecto de la fuerza y
vigor de la censura fulminada por nuestro dicho predecesor Clemente, como ya
queda dicho. Por lo que si se publicase una opinión contraria
atribuyéndola a Nos, podríamos despreciarla con seriedad y abandonar nuestra
causa al justo juicio de Dios Todopoderoso, sirviéndonos de las palabras de que
se sirvieron en otro tiempo en los santos misterios: Haced, Señor, os lo
suplicamos, que no nos cuidemos de las contradicciones de los espíritus
malignos, sino que despreciando esa malignidad, os suplicamos que no permitáis
que nos asusten las críticas injustas o que nos sorprendan insidiosas
adulaciones, sino antes bien amemos lo que vos mandáis. Tal se encuentra en un
antiguo Misal atribuido a San Gelasio, nuestro predecesor, y publicado por el
Venerable Siervo de Dios, José María Tomasio, Cardenal, en la Misa intitulada
“Contra obloquentes”.
Sin embargo, para que no pueda decirse que
hemos omitido imprudentemente cosa alguna que pueda fácilmente quitar todo
recurso y cerrar la boca contra la mentira y la calumnia, Nos, siguiendo e1
consejo de muchos de Nuestros Venerables Hermanos los Cardenales de la Santa
Iglesia Romana, hemos decidido confirmar por la presente, la Constitución ya
mencionada de Nuestro predecesor en su totalidad, de manera tal como si fuera
publicada en Nuestro propio nombre, por la primera vez; Nosotros queremos y
disponemos que ella tenga fuerza y eficacia para siempre...
Entre las causas más graves de la mencionada
prohibición y condenación..., la primera es que en esta clase de
sociedades, se reúnen hombres de todas las re1igiones y de toda clase
de sectas, de lo que puede resultar evidentemente cualquier clase de males para
la pureza de la religión católica. La segunda es el estrecho e impenetrable
pacto secreto, en virtud del cual se oculta todo lo que se hace en estos
conventículos, por lo cual podemos aplicar con razón la sentencia de Cecilio
Natal, referida por Minucio Félix: “las cosas buenas aman siempre la
publicidad; los crímenes se cubren con el secreto”. La tercera, es el
juramento que ellos hacen de guardar inviolablemente este secreto como si
pudiese serle permitido a cualquiera apoyarse sobre el pretexto de una promesa
o de un juramento, para rehusarse a declarar si es interrogado por una
autoridad legítima, sobre si lo que se hace en cualesquiera de esos
conventículos, no es algo contra el Estado, y las leyes de la Religión o de los
gobernantes. La cuarta, es que esas sociedades no son menos
contrarias a las leyes civiles que a las normas canónicas, en razón de que
todo colegio, toda sociedad reunidas sin permiso de la autoridad pública, están
prohibidas por el derecho civil como se ve en el libro XLVII de las Pandectas,
título 22, “De los Colegios y Corporaciones ilícitas”, y en la famosa carta de
C. Plinius Cæcilius Secundus, que es la XCVII, Libro X, en donde él dice que,
por su edicto, según las Ordenanzas de1 Emperador, está prohibido que puedan
formarse y existir sociedades y reuniones sin la autoridad del príncipe.
La quinta, que ya en muchos países las dichas sociedades y
agregaciones han sido proscritas y desterradas por las leyes de los príncipes
Seculares. Finalmente, que estas sociedades gozan de mal concepto entre
las personas prudentes y honradas, y que el alistarse en ellas es ensuciarse
con las manchas de la perversión y la malignidad. Por último, nuestro
predecesor obliga, en la Constitución antes mencionada, a los Obispos, prelados
superiores y a otros Ordinarios de los lugares a que no omitan invocar e1
auxilio de1 brazo secular si es preciso, para ponerla en ejecución.
Todas y cada una de estas cosas Nosotros no solamente
la aprobamos, confirmamos, recomendamos y enseñamos a los mismos Superiores
eclesiásticos, sino que también Nosotros, personalmente, en virtud del deber de
nuestra solicitud apostólica, invocamos por nuestras presentes letras, y
requerimos con todo nuestro celo, a los efectos de su ejecución, la asistencia
y el auxilio de todos los príncipes y de todos los poderes seculares católicos;
habiendo sido los soberanos y las potestades elegidos por Dios para ser los
defensores de la fe y protectores de la Iglesia, y por consiguiente siendo de
su deber emplear todos los medios para hacer entrar en la obediencia y
observancia debidas a las Constituciones Apostólicas; es lo que les recordaron
los Padres del Concilio de Trento en la sesión 25, capítulo 20; y lo que con
mucha energía, anteriormente bien había declarado el emperador Carlomagno en
sus Capitulares, título I, capítulo 2, en donde, después de haber prescripto a
todos sus súbditos la observancia de las ordenanzas eclesiásticas, añade lo que
sigue: “Porque no podemos concebir cómo puedan sernos fieles los que se han
demostrado desleales a Dios y a sus sacerdotes Por esto encargando a los
presidentes y a los ministros de todos los dominios a que obliguen a todos y a
cada uno en particular a prestar a las leyes de la Iglesia la obediencia que
les es debida, ordenó severísimas penas contra los que faltasen. He aquí sus
palabras entre otras: Los que en esto - lo que Dios no permita -, resulten
negligentes y desobedientes, tengan entendido que ya no hay más honores para
ellos en nuestro Imperio, aunque fuesen nuestros hijos; ni empleados en
nuestro Palacio; ni sociedad ni comunicación con nosotros ni con los nuestros,
sino que serán severamente castigados”.
Queremos que se de crédito a las copias de las
presentes, aún impresas, firmadas de puño de un Notario público, y sellados con
el sello de una persona constituida en dignidad eclesiástica, el mismo que se
daría a las presentes si estuviesen representadas y mostradas en original. Que
no sea pues, permitido a hombre alguno infringir o contrariar por una empresa
temeraria esta Bula de nuestra confirmación, renovación, aprobación, comisión,
invocación, requisición, decreto y voluntad, si alguno presume hacerlo sepa que
incurre en la indignación de Dios Todopoderoso y de los Bienaventurados
Apóstoles San Pedro y San Pablo.
Dado en Roma, en Santa María la Mayor, el
año de la Encarnación de N. S. 1751, el 15 de las Calendas de Abril, el IX año
de nuestro Pontificado.
Nacido Johan Julius Christian Sibelius (Hämeenlinna, 8
de diciembre de 1865-Järvenpää, 20 de septiembre de 1957), fue
un compositor y violinista finlandés de finales
del Romanticismo y comienzos del Modernismo. Es ampliamente
reconocido como el mejor compositor de su país y, a través de su música, a
menudo se le atribuye haber ayudado a Finlandia a desarrollar
una identidad nacional durante su lucha por la independencia de
Rusia.
El núcleo de su obra es su conjunto de siete sinfonías que,
como el resto de sus obras más importantes, siguen interpretándose y grabándose
en su país natal y a nivel internacional. Sus composiciones más conocidas
son Finlandia, la Suite Karelia, Valse triste, el concierto
para violín, la sinfonía coral Kullervo y El cisne de
Tuonela (de la Suite Lemminkäinen). También destacan piezas
inspiradas por la epopeya nacional finlandesa, el Kalevala, más de un
centenar de canciones para voz y piano, música incidental para
numerosas obras de teatro, la ópera Jungfrun i tornet (La virgen
de la torre), música de cámara, música de piano, música ritual
masónica, y 21 piezas de música coral. A lo largo de su carrera, se
inspiró a menudo en la naturaleza y la mitología nórdica.
Sibelius compuso prolíficamente hasta mediados de la década
de 1920, pero después de terminar su Séptima sinfonía (1924),
la música incidental para La tempestad (1926), y el poema
sinfónico Tapiola (1926), no logró concluir obras de gran envergadura
en sus últimos treinta años, un declive sorprendente y desconcertante
comúnmente conocido como «El Silencio de Järvenpää», la ubicación de su
casa. A pesar de que presuntamente dejó de componer, siguió intentándolo,
incluyendo resultados infructuosos en una Octava sinfonía. En sus últimos
años, escribió música masónica y revisó algunas obras anteriores, mientras
mantenía un interés activo, pero no siempre favorable hacia los nuevos
desarrollos en el mundo de la música.
El billete de 100 marcos finlandeses llevaba su
efigie hasta 2002, fecha en que se produjo la entrada en circulación del euro.
Desde 2011, Finlandia celebra un Día de la Bandera, el 8 de diciembre,
que coincide con el cumpleaños del compositor, también conocido como el «Día de
la Música finlandesa». En 2015, en el 150 aniversario del nacimiento del
compositor, se llevaron a cabo una serie de conciertos especiales y eventos,
especialmente en la ciudad de Helsinki.
Música
Sibelius es ampliamente conocido por sus sinfonías y sus
poemas sinfónicos, especialmente Finlandia y la Suite Karelia.
Su reputación aumentó en Finlandia en la década de 1890 con la sinfonía
coral Kullervo, que, como muchas piezas posteriores se inspiró en el poema
épico Kalevala. Su Primera sinfonía fue estrenada ante un público
entusiasta en 1899 en un momento en que el nacionalismo finlandés estaba
evolucionando. Además de las otras seis sinfonías, ganó popularidad en su
patria y en el extranjero con su nueva música incidental y poemas sinfónicos,
especialmente En saga, El cisne de Tuonela y Valse triste.
Sibelius también compuso una serie de obras para violín y orquesta, incluyendo
un Concierto para violín y orquesta, la ópera Jungfrun i tornet,
muchas piezas orquestales cortas, música de cámara, obras para piano y violín, obras
corales y numerosas canciones.
A mediados de la década de 1920, después de
su Sexta y Séptima sinfonías, compuso el poema
sinfónico Tapiola y música incidental para La Tempestad. A
partir de entonces, aunque vivió hasta 1957, alcanzando los noventa y un años,
no publicó más obras destacables. Durante varios años, trabajó en una Octava
Sinfonía que posteriormente quemaría.
En cuanto a su estilo musical, se observan indicios de Chaikovski de
forma particularmente evidente en sus primeras obras, como la Primera
sinfonía y su Concierto para violín, aunque en un periodo, sobre
todo durante la composición de su ópera, se sintió abrumado por Wagner.
También es posible ver influencias más permanentes como las de Ferruccio
Busoni y Anton Bruckner, pero sus poemas sinfónicos se inspiran
principalmente en Liszt. Las similitudes con Bruckner pueden observarse
en las partes de los metales de su obra orquestal y el tiempo
generalmente lento de su música.
Sibelius progresivamente se despojó de las cuestiones
formales de la forma sonata en sus obras y, en lugar de contrastar
múltiples temas, se centró en la idea de células y fragmentos que evolucionan
continuamente culminando a lo grande. Sus últimas obras son notables por su
sentido del desarrollo ininterrumpido, progresando mediante permutaciones y
derivaciones temáticas. La exhaustividad y la sensación orgánica de esta
síntesis ha llevado a algunos a sugerir que Sibelius comenzaba sus trabajos con
una idea acabada y trabajaba hacia atrás, aunque algunos análisis ponen de
manifiesto lo contrario, ya que células de tres y cuatro notas y fragmentos
melódicos posteriormente son desarrollados y expandidos dando lugar a «temas»
de gran duración.
Esta estructura autocontenida contrasta con el estilo
sinfónico de Gustav Mahler, principal «rival» de Sibelius en la
composición sinfónica. Mientras que la variación temática jugaba un papel
importante en las obras de ambos compositores, el estilo de Mahler empleaba
temas dispares, contrastantes y con cambios abruptos, mientras que Sibelius
buscaba transformar los elementos temáticos lentamente. En noviembre de 1907,
Mahler llevó a cabo una gira de conciertos en Finlandia como director, y ambos
compositores disfrutaron de un largo paseo juntos, llevando a Sibelius a la
siguiente conclusión:
Me dijo que admiraba [en una sinfonía] la gravedad de estilo
y la lógica profunda que crea una conexión interna entre todos los motivos ...
Mahler era de la opinión contraria. «No, una sinfonía debe ser como el mundo.
Debe abrazarlo todo.»
Sinfonías
Sibelius comenzó a trabajar en su Primera sinfonía en
mi menor, Op. 39, en 1898, y la completó a principios de 1899, con 33 años. Se
estrenó el 26 de abril de 1899 por la Orquesta Filarmónica de Helsinki bajo las
órdenes del compositor, en una versión original bien recibida que no ha
sobrevivido. Después del estreno, Sibelius realizó algunos ajustes, dando lugar
a la versión que se interpreta hoy día. La revisión se completó en la primavera
y verano de 1900, y se estrenó en Berlín por la Filarmónica de Helsinki,
dirigida por Robert Kajanus el 18 de julio de 1900. La sinfonía comienza de
forma muy original con un solo algo desesperado de clarinete acompañado por un
tenue redoble de timbal.
La Segunda sinfonía, su sinfonía más popular y grabada
con más frecuencia, se interpretó por primera vez por la Sociedad de la
Filarmónica de Helsinki el 8 de marzo de 1902, con el compositor a la batuta.
Los acordes iniciales con su progresión ascendente son el motivo que se
desarrollará durante toda la obra. El tema heroico del último movimiento con su
motivo de tres notas es interpretado por las trompetas en lugar de los
instrumentos de viento-madera. Durante el período de opresión rusa, consolidó
la reputación de Sibelius como héroe nacional. Después de su estreno, Sibelius
hizo algunos cambios, cuyo fruto fue una versión revisada que fue estrenada por
Armas Järnefelt el 10 de noviembre de 1903 en Estocolmo.
La Tercera sinfonía es una pieza afable, triunfal,
y de sonido engañosamente simple. El estreno de la sinfonía fue dado por la
Sociedad Filarmónica de Helsinki, dirigida por el compositor, el 25 de
septiembre de 1907. Hay temas de la música popular finlandesa en los primeros
acordes de la pieza. Compuesta al poco de su traslado a Ainola, contrasta
fuertemente con las dos primeras sinfonías, con la claridad de su modo de
expresión que se desarrolla en los tonos de marcha del último movimiento.
Su Cuarta sinfonía fue estrenada en Helsinki, el 3 de abril de 1911
por la Sociedad Filarmónica, bajo la batuta de Sibelius. Fue escrita mientras
Sibelius fue sometido a una serie de operaciones para extirparle un tumor de la
garganta. Su tono sombrío puede tal vez explicarse como una reacción a partir
de su renuncia (temporal) a la bebida. Los compases iniciales, con
violonchelos, contrabajos y fagotes, transmiten un nuevo enfoque al ritmo.
Luego se desarrolla en melancólicos bocetos basados en la adaptación del
compositor de El Cuervo de Poe. El final menguante es quizás una premonición
del silencio que Sibelius experimentaría veinte años más tarde. En contraste
con los típicos finales sonoros, la obra termina simplemente con un «plomizo
golpe seco».
La Quinta sinfonía se estrenó en Helsinki con gran
éxito dirigida por el propio Sibelius el 8 de diciembre de 1915, durante su 50
cumpleaños. La versión que se interpreta más comúnmente en la actualidad es la
revisión final, que consta de tres movimientos, presentada en 1919.
La Quinta es la única sinfonía de Sibelius en tonalidad mayor a lo
largo de todos sus movimientos. Desde su suave introducción interpretada por
las trompas, la obra se desarrolla en repeticiones rotativas de sus distintos
temas con importantes transformaciones, hasta llegar al canto de cisne en
las trompetas en el movimiento final. Mientras que la Quinta había
comenzado a desviarse de la forma sonata, la Sexta, dirigida por el
compositor en su estreno en febrero de 1923, se aleja todavía más de las
cánones. Tawaststjerna comenta que «la estructura del último movimiento no
sigue ningún patrón familiar». Compuesta en el modo dórico, toma algunos
de los temas que Sibelius desarrolló mientras estaba trabajando con
la Quinta, así como material destinado para un concierto para violín y
orquesta. Siguiendo ahora un enfoque purificado, Sibelius trató de ofrecer
«agua fresca de manantial» en vez de cócteles raros haciendo uso de la suavidad
de las flautas y las cuerdas en lugar de los «pesados» metales de
la Quinta.
La Séptima sinfonía en do mayor fue la última
sinfonía publicada. Terminada en 1924, se caracteriza por tener un único
movimiento. Se ha descrito como «completamente original en la forma, sutil en
su manejo de los tempi, única en su tratamiento de la tonalidad y
totalmente orgánica en su crecimiento». También ha sido considerada como «el
logro compositivo más notable de Sibelius». Inicialmente titulada Fantasía
sinfónica, fue estrenada en Estocolmo en marzo de 1924, dirigida por Sibelius.
Se basa en un adagio que había esbozado hace casi diez años antes. Aunque
predominan las cuerdas, presenta un distintivo tema en el trombón.
Poemas sinfónicos
Después de las siete sinfonías y el concierto para violín y
orquesta, los trece poemas sinfónicos de Sibelius conforman sus obras para
orquesta más importantes y, junto con los poemas sinfónicos de Richard Strauss,
representan algunas de las contribuciones más importantes al género desde Franz
Liszt. Considerados en conjunto, los poemas sinfónicos abarcan la totalidad de
la carrera artística de Sibelius (el primero fue compuesto en 1892 y el último
en 1925), muestran la fascinación del compositor por la naturaleza y la
mitología finlandesa (en particular, el Kalevala), y proporcionan un
retrato completo de su maduración estilística a lo largo del tiempo.
En saga («Un cuento de hadas») fue presentado por
primera vez en febrero de 1893, bajo la dirección de Sibelius. El poema
sinfónico de un solo movimiento posiblemente fue inspirado por el manual
poético de mitología islandesa Edda prosaica, aunque Sibelius simplemente
lo describió como «una expresión de su estado anímico». Comienza con un soñador
tema en las cuerdas, que es desarrollado por los instrumentos de viento de
madera, siguiendo con las trompas y las violas, demostrando la capacidad de
Sibelius de usar el color orquestal. Es la primera pieza orquestal de
importancia del compositor y fue revisada en el año 1902 cuando Ferruccio
Busoni invitó a Sibelius a dirigir su pieza en Berlín. Tras una exitosa
recepción le escribió a Aino: «he sido reconocido como un «artista» consumado».
La ninfa del bosque, poema sinfónico de un solo movimiento
para orquesta, fue escrito en 1894. Se estrenó en abril de 1895, en Helsinki,
bajo la batuta de Sibelius, y está inspirado en la obra homónima del poeta
sueco Viktor Rydberg. En el aspecto organizativo, se compone de cuatro
secciones informales, correspondientes a cada una de las cuatro estrofas del
poema y cada una evoca el estado de ánimo de dicho episodio en particular:
vigor heroico, una actividad frenética, el amor sensual; y por último,
inconsolable tristeza. A pesar de la belleza de la música, muchos críticos
culpan a Sibelius de «confiar» excesivamente en la estructura narrativa de la
fuente de origen.
La Suite Lemminkäinen fue compuesta en la década
de 1890. Originalmente concebida como una ópera mitológica, Veneen
luominen («La construcción del barco»), en una escala similar a la
de Richard Wagner, Sibelius más tarde cambió sus metas musicales y el
trabajo se convirtió en una pieza orquestal en cuatro movimientos. La suite se
basa en el protagonista Lemminkäinen de la epopeya nacional finlandesa,
el Kalevala. También puede considerarse como una colección de poemas
sinfónicos. La segunda/tercera sección, El cisne de Tuonela, se suele
interpretar de forma independiente.
Finlandia, probablemente la obra más conocida de Sibelius,
es una pieza sumamente patriótica que fue interpretada por primera vez en
noviembre de 1899 como uno de los tableaux para las Celebraciones de
la Prensa finlandesa. Recibió su estreno público tras una revisión en julio de
1900. El título actual surgió más tarde, primero en la versión para piano, y
luego en 1901 cuando Kajanus dirigió la versión para orquesta bajo el nombre
de Finlandia. Aunque Sibelius insistió en que era principalmente una pieza
orquestal, se convirtió en una pieza coral favorita en todo el mundo,
especialmente el episodio en forma de himno. Finalmente, el compositor accedió
a que tuviera este título y en 1937 y 1940 estuvo de acuerdo en la letra del
himno, en primer lugar para los francmasones y más tarde para uso general.
Las oceánides es un poema sinfónico de un solo
movimiento para orquesta escrito entre 1913 y 1914. La pieza, que hace alusión
a las ninfas de la mitología griega que habitaban en
el Mediterráneo, se estrenó el 4 de junio de 1914, en el Festival de
Música de Norfolk en Connecticut bajo la dirección del propio Sibelius. La
pieza, en re mayor, fue elogiada en su estreno como «la mejor evocación del mar
jamás producida en la historia de la música». Consta de dos temas que Sibelius
poco a poco desarrolla en tres etapas informales: en primer lugar, un plácido
océano; en segundo lugar, una tormenta; y tercero, el poderoso choque de una
ola que constituye el clímax. La tempestad amaina, y suena un acorde final, que
simboliza el poder y la extensión ilimitada del mar.
Tapiola, la última gran obra orquestal de Sibelius, fue un
encargo de Walter Damrosch para la Sociedad de la Filarmónica de
Nueva York donde se estrenó el 26 de diciembre de 1926. Se inspira
en Tapio, un espíritu del bosque del Kalevala. En palabras del
crítico estadounidense Alex Ross, «resultó ser la declaración musical más grave
y concentrada de Sibelius». Aún más enfáticamente, el compositor y biógrafo
Cecil Gray afirma: «Incluso si Sibelius no hubiera compuesto nada más, esta
obra le da derecho a un lugar entre los más grandes maestros de todos los
tiempos».
Otras obras
importantes
Karelia, una de las primeras obras del compositor, escrita
para la Asociación de Estudiantes Vyborg, fue estrenada el 13 de noviembre de
1893 ante un ruidoso público. La suite surgió a raíz de un concierto
que tuvo lugar el 23 de noviembre, a partir de la obertura y tres movimientos
que fueron publicados como Op. 11, con el nombre de Suite Karelia. Sigue
siendo una las piezas más populares de Sibelius.
Valse triste, ahora mucho más conocida como pieza separada
de concierto, es una de las seis breves obras orquestales que originalmente
formaban parte de la música incidental de Sibelius compuesta para Kuolema(«La
muerte»), obra teatral de su cuñado Arvid Järnefelt estrenada el 2 de
diciembre de 1903. El vals acompaña una secuencia en la que una mujer se
levanta de su lecho de muerte para bailar con fantasmas. En 1904, Sibelius
revisó la pieza para una actuación en Helsinki el 25 de abril, donde fue
presentada como Valse triste. Fue un éxito inmediato, tomó vida propia, y
sigue siendo una de las piezas más representativas de Sibelius.
El Concierto para violín en re menor fue
interpretado por primera vez el 8 de febrero de 1904 con Victor Nováček como
solista. Debido a que Sibelius a duras penas terminó a tiempo la pieza para el
estreno, Nováček no tuvo tiempo suficiente para los ensayos, dando como
resultado una actuación desastrosa. Después de extensas revisiones, la Orquesta
Estatal de Berlín dirigida por Richard Strauss estrenó una nueva versión
el 19 de octubre de 1905. Con el concertino de la orquesta, Karel Halíř,
como solista resultó un tremendo éxito. La pieza se ha vuelto cada vez más
popular y actualmente es uno de los conciertos para violín compuestos en el
siglo xx que más veces ha sido grabado.
Kullervo, una de las primeras obras de Sibelius, se define a
veces como una sinfonía coral, pero es mejor descrita como un conjunto de cinco
movimientos sinfónicos al estilo de un poema sinfónico. Basada en el
personaje de Kullervo del Kalevala, fue estrenada el 28 de abril
de 1892 con Emmy Achté y Abraham Ojanperä como solistas y la dirección de
Sibelius del coro y la orquesta de la recientemente fundada Sociedad de la
Orquesta de Helsinki. Aunque la pieza solo se interpretó en cinco ocasiones
durante toda la vida del compositor, desde la década de 1990 se ha vuelto cada
vez más popular tanto para conciertos en vivo como para grabaciones.
Francmasonería
Cuando la francmasonería fue revivida en Finlandia, después
de haber sido prohibida durante la dominación rusa, Sibelius fue uno de los
miembros fundadores de la Logia «Suomi
Nº 1» en 1922, y más tarde se convirtió en el Organista Titular de la Gran Logia de Finlandia. Compuso
la música ritual utilizada en Finlandia (Op. 113) en 1927 y añadió
dos nuevas piezas compuestas en 1946. La nueva revisión de la música ritual de
1948 es una de sus últimas obras.
La masonería había sido traída por masones suecos desde
Estados Unidos en 1756, y prohibida el mismo año de la anexión a Rusia, en
1809. Dado su carácter liberal, ilustrado y secreto, fue perseguida en la Rusia
de los zares, y bajo esa persecución fue mitificada y denostada mucho más allá
de la realidad (los tristemente famosos Protocolos de Sión fueron una creación
de la policía zarista). Como parte del Imperio, la Masonería estuvo prohibida,
y tuvo una escasa presencia antes de la independencia del país en 1917.
Jan Sibelius fue uno de los 27 Masones fundadores de la Gran
Logia de Finlandia que reanudaron la tradición Masónica en ese país después del
período de prohibición vivido bajo la dominación rusa de Finlandia.
No fue hasta 1922 cuando se estableció la nueva Logia de
Finlandia (Suomi loosi). En la lista de candidatos previos estaban las más
grandes figuras de la sociedad finesa, como el general Mannerheim (que gobernó
el país desde la Guerra Civil hasta la Constitución de 1918), el Arzobispo de
Helsinki Gustaf Johansson, el arquitecto Lars Sonck, el pintor Pekka Halonen y
los compositores Robert Kajanus y Jan Sibelius. Sibelius fue iniciado en agosto
de 1922.
La misma lista de candidatos nos puede dar una idea de que
esta logia está muy lejos de las típicas teorías conspiranoicas sobre la
masonería que existen. Se trata de un club liberal fraternal donde no existía
una imposición religiosa o antirreligiosa, y sí una fuerte espiritualidad, todo
muy de acuerdo con la personalidad del músico.
Sibelius fue Maestro Masón de la Logia Suomi nº 1 de
Helsinki y además organista de la Gran Logia de Finlandia. En 1927 preparó una
serie de nueve piezas titulada «Masonic Ritual Music» compuesta de
un breve adagio para piano. En efecto, Toivo H. Nekton, uno de los fundadores
de la Logia, solicitó a Sibelius una "música especial, genuinamente
finlandesa" para uso de la logia.
Con los años la asistencia a la logia decayó hasta su
ausencia durante los años del silencio de Ainola (1930-57). En cualquier caso,
nunca abandonó su pertenencia y la masonería ocupó parte de sus pensamientos de
la prolongada vejez.
Como organista de la logia, Sibelius interpretó música
masónica de Mozart, pero también de Beethoven, Händel y corales de Bach, además
de surtir a sus compañeros de numerosas improvisaciones. Según se cuenta, en
ocasiones tenía que ser llamado al orden por su entusiasmo al harmonio, que le
abstraía hasta el punto de olvidar donde estaba.
En enero de 1927 la logia pudo asistir al estreno de la música compuesta por
Sibelius, ocasión a la que fueron invitadas otras logias finlandesas
recientemente fundadas. La música fue acogida con entusiasmo, y la partitura
fue copiada para el uso de la Suomi loosi y las otras logias del país.
La obra fue llamada Música
masónica o Musique religieuse opus
113 (en francés en el original), título este último el más extendido y que
denota su sentido espiritual. Está escrita para harmonio para todos los ocho
números originales, y tenor en seis de ellos. Los textos toman poemas de Franz
von Schober, Pao Chao, Goethe, Simelius y Rydberg.
La masonería ocupó parte de sus pensamientos, sobre todos
musicales, ya que durante ese silencio de Ainola revisó la partitura numerosas
veces, preparó arreglos y añadió dos coros con armonio a la obra en 1946,
números que son al efecto la última partitura original que llegaría a escribir
el maestro (o al menos que nos haya llegado). El arreglo más espectacular sin
duda es el que efectuó en 1938 sobre el sexto número, "Salem", para coro mixto y orquesta
y con texto bíblico, para un concierto en EE.UU., aunque sacado de su contexto
masónico.
El primero de los arreglos del himno de Finlandia fue
también un arreglo para la logia, con texto de uno de los miembros, Wainö Sola,
que al año siguiente (1938) se convertiría en el Gran Maestre de la Orden.
Esta obra es una de las más misteriosas para los amantes de
la música de Sibelius, ya que, a pesar de que el autor nunca prohibió su
ejecución fuera del ámbito masónico lo cierto que estas partituras han estado
circunscritas casi sólo a ese ámbito. En 1933 un masón americano que había sido
invitado a la logia de Sibelius, hizo una copia de la música para su sociedad
americana. Lo cierto es que la partitura apenas haya salido del marco para el
que fue compuesta. No obstante, como ya hemos dicho, no existió ni prohibición
del autor ni de la logia para su interpretación en concierto o grabación.
La Música religiosa opus 113 sigue
siendo una de los grandes tesoros del autor.
En 1830,
para conseguir la libertad, se escapó hacia el Alto Canadá (hoy
parte de Ontario) donde fundó una escuela en Dawn destinada
principalmente a esclavos fugitivos, para enseñarles oficios con los que
pudieran ganar su propio pan en libertad.
Es familiar lejano de Taraji P. Henson y tío
bisabuelo del explorador Matthew Henson.
Henson, cura de la Iglesia Metodista, viajaba y daba
lecturas en muchas áreas de los Estados Unidos y Gran Bretaña, ayudó a más de
doscientas personas a escapar en lo que se llamaba el "ferrocarril
subterráneo" ("The underground railroad").
Hanson es considerado la inspiración de Harriet Beecher
Stowe para la creación del protagonista de su novela “La cabaña
del tío Tom”.
Fue miembro de la
Mount Moriah Lodge Nº 11. Dresden,
Ontario; sin embargo no se tienen datos de su fecha de iniciación.
El fundador de la Cruz Roja tuvo una reconocida militancia
masónica. Nació en el seno de una familia inclinada a las obras filantrópicas
por encima de la acumulación de bienes.
En
1846 ingresó a la Liga de las Almas, dedicada a la asistencia social y
espiritual de los necesitados de Ginebra.
Impresionado por la pésima calidad de la
atención sanitaria que se prestaba a los militares heridos en la batalla de
Solferino (Italia), que enfrentaba a franceses y austríacos, propuso las bases
de la Cruz Roja con representantes de 17 países. Sería una institución de
auxilio para los heridos de guerra, sin distinción de nacionalidades. Su
libro “Un recuerdo de Solferino”, fue la inspiración para crear ese cuerpo de
voluntarios.
En la Conferencia de Ginebra, propició la absoluta
neutralidad de los servicios médicos y equipos auxiliares. Para su sencillo
reconocimiento, propuso el emblema de una cruz roja sobre fondo blanco. Nació,
entonces, el Comité Internacional de la Cruz Roja que propicia humanidad,
imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariedad, unidad y
universalidad.
Dunant dejó su fortuna personal en ese emprendimiento. Aun
así siguió trabajando en la protección de los prisioneros de guerra y la
abolición de la esclavitud, entre otros temas de alta sensibilidad social.
En 1901 fue galardonado con el primer Premio Nobel de la Paz
por la creación de la Cruz Roja y el Comité Internacional de la Cruz Roja.
Jean Henri Dunant falleció en Heiden, Suiza, el 30 de
octubre de 1910. Había nacido en el 268 de la Rue Verdanie de Ginebra,
Suiza, el 8 de mayo de 1828.
Friedrich Wilhelm Heinrich
Alexander Freiherr von Humboldt
14 setiembre 1769 – 6 de mayo de 1859
Berlín
También conocido en español como Alejandro de
Humboldt, fue un polímata: geógrafo, astrónomo, humanista, naturalista y explorador prusiano,
hermano menor del lingüista y ministroWilhelm von Humboldt.
Es considerado el «padre de la geografía moderna universal».
Fue un naturalista de una polivalencia extraordinaria, que no volvió a
repetirse tras su desaparición. Sus viajes de exploración le llevaron
desde Europa a América del Sur y del Norte hasta Asia
Central. Se especializó en diversas áreas de la ciencia como la etnografía,
la antropología, la física, la zoología —especialmente
en ornitología—, la climatología, la oceanografía, la astronomía,
la geografía, la geología, la mineralogía, la botánica,
la vulcanología y el humanismo.
Participó en diversas logias masónicas alrededor del mundo.
Fue uno de los arquitectos que trabajo para Francisco Piria.
Sin duda la obra mas destacada fue el Castillo en Piriápolis.
Piria compró 2.700 hectáreas en el
año 1890, y allí comenzó a construirlo, diseñado por el ingeniero Aquiles Monzari.
Se terminó de construir el 17 de agosto de 1897.
Sirvió de residencia para Piria, y luego de su muerte pasó a
manos de los hijos de Adela Piria de Izzola, administrado por el Arq.
Albérico Izzola Piria.
En 1975 la propiedad fue vendida a la familia Comas Amaro, y
se convirtió en un local bailable llamado “La
Boite de los Espectros” a cargo del reconocido artista plástico uruguayo
Carlos Páez Vilaró, creador de Casapueblo.
Estuvo destinado también como residencia presidencial,
pero nunca se concretó. También fue sede de congresos de poesía. En 1980
pasó a manos de la Intendencia de Maldonado, y desde 1984 es Monumento
Histórico Nacional. Hoy el castillo funciona como un museo municipal que se
puede visitar con entrada libre. El recorrido incluye las dos plantas del
palacio, que guardan mobiliario y varios objetos de la época.
Desde la ruta puede apreciarse el portal de entrada
simulando dos torres. Al final del camino de acceso, bordeado por palmeras, se
deja ver la construcción al final en línea recta. El castillo está rodeado de
un jardín donde en otros tiempos había varias esculturas de terracota, y a
pesar del aspecto medieval en su arquitectura, su diseño a cargo del ingeniero
Aquiles Monzani imita las villas italianas de finales del siglo XIX.
Se me
presenta una duda ante esta afirmación que muchos hacen de la semejanza con las
villas italianas de finales del siglo XIX. Tratando de encontrar alguna imagen
similar a estas, siempre me encuentro con castillos que sin de otros siglos,
muy vinculados a la edad media, los de fines de siglo XIX parecen más palacios
o residencia de lujo, aspecto que este no me parece.
Otros emprendimientos de Aquiles Monzani:
El conventillo de Lafone se encontraba en la esquina de las
calles Paraguay y General Tajes y fue construido en 1891 y fue demolido en
1943.
Fue la primera estructura de hormigón armado: casa colectiva
de inquilinato de Guillermo Lafone, proyecto de Aquiles Monzani.
Las características del proyecto era una planta baja con dos
patios, una crujía de habitaciones, paralela a las calles, cocinas comunes
contra las medianeras, servicios higiénicos y depósito en un cuerpo pedicular a
la calle Queguay (Paraguay), dividido en dos patios, y el local de la esquina
se destinaria a un negocio y tiene subsuelo.
“Fraccionamiento de la
tierra El fraccionamiento de la tierra es una tarea realizada exclusivamente
por los agrimensores y está regulada por la ley. Esta seguridad que brinda la
ley, ha permitido que los agrimensores puedan desarrollar su actividad sin
sobresaltos, pero como contrapartida no se ha reflexionado sobre la
problemática de fondo, que es el uso del territorio. Muchas veces promotores
privados, han presionado para obtener permisos de fraccionamiento, y gobiernos
departamentales han aprobado fraccionamientos, notoriamente perjudiciales, para
el medio ambiente y el buen aprovechamiento del territorio. En Montevideo de la
Expansión16 se afirma: “Parece incuestionable que el verdadero materializador
de la expansión urbana fue el empresario inmobiliario y el agrimensor a su
servicio el concreto diseñador de su trama. El especulador inmobiliario y el
agrimensor fraccionador, en muchos casos binomios permanentes. Uno de los más
notorios fue el que componían Francisco Piria y el agrimensor Aquiles Monzani”[1]
Barrio Malvín
Su denominación se
origina por la deformación del segundo nombre, del pionero del paraje.
Don Juan Balbín
González Vallejo, saladerista afincado allí en el tiempo de los españoles.
La urbanización y loteo de los solares costeros no tiene más de 100 años de
edad y se debió al espíritu emprendedor de don Francisco Piria, quien en
noviembre de 1896 estableció un nuevo barrio más allá de la playa del Buceo.
Dándole el nombre de "Lavaderos del Este", su objeto era el de
establecer a las lavanderas que se veían desplazadas de los
"Pocitos". Con el fin de darles un territorio donde pudieran trabajar
sin mayores molestias municipales, Piria urbanizó y loteó la zona costera de
Malvín, compuesta, en ese entonces, de enormes dunas prácticamente desérticas.
Como era habitual en los remates y ventas de don Francisco Piria, los predios
fueron subastados en condiciones y a precios accesibles para el público
humilde, que veía así cumplido su sueño de obtener un terreno y una casa
propios.
El nuevo barrio fue
delineado por el ingeniero italiano Aquiles Monzani sobre una superficie de 20
hectáreas, y los lotes fueron sacados a la venta en el mes de noviembre de
1896. Los adquirientes de los terrenos obtenían un derecho suplementario, el
cual consistía en la posibilidad de lavar -gratuitamente y a perpetuidad- en la
laguna de Malvín, afluente del arroyo del mismo nombre, ubicada al centro de
ese paraje y actualmente desaparecida a causa de las obras de urbanización y
pavimentación.
La playa de Malvín no
sólo fue escenario de los primeros veraneantes en la década del 20, sino
también el lugar elegido por los cuidadores de caballos de carrera para sus
ejercicios; por esa razón se establecieron varios studs en la zona.[2]
Aquiles Monzani fue
masón, integrando la Logia I Figi dell Unita Italiana. En 1917 lo encontramos
siendo parte de la comisión instaladora de la Logia Amigos Fieles Nº 57
(Colón-Montevideo).
Con nombre de nacimiento Jacob
Gershovitz, fue un compositor y pianista estadounidense. Es
reconocido, popularmente, por haber logrado hacer una amalgama perfecta entre
la música clásica y el jazz, lo que se llega a evidenciar en sus prodigiosas
obras.
Fue el quinto Presidente de los Estados
Unidos tras vencer a la candidatura federalista en las elecciones de
1816. Antes de llegar a la presidencia ejerció de soldado, abogado,
delegado continental del congreso, senador, gobernador, secretario de estado y
secretario de defensa.
Sus padres Spence Monroe y de Vannesa Jones
Monroe, proveniente de una familia de clase baja, quienes se
casaron en 1752. Su bisabuelo paterno emigró a Estados Unidos desde Escocia en
el siglo XVII.
Se educó en la Academia
Campbelltown, escuela regida por el Reverendo Archibald Campbell, de Washington
Parish, entre los 11 y los 16 años.
En 1774 continuó sus estudios en el College
of William and Mary, también en Virginia, si bien los abandonó para unirse
al Ejército Continental. Entre 1780 y 1783, prosiguió sus
estudios de Derecho con Thomas Jefferson.
Sirvió con distinción en la Batalla de
Trenton, donde fue herido de bala en su hombro izquierdo. Después de su
servicio de armas en la guerra, ejerció la abogacía en la ciudad
de Fredericksburg, una de las principales del estado de Virginia. Fue
durante aquel periodo cuando contrajo matrimonio con la joven Elizabeth
Kortright el 16 de febrero de 1786 en Nueva York.
Un periódico de Boston denominó su
etapa de gobierno como la era de los buenos sentimientos, donde todo el
mundo estaba en paz y los esfuerzos se centraban en el progreso económico. No
duraría demasiado ya que la expansión hacia el oeste reabrió el debate entre
estados esclavistas y abolicionistas. También la revolución industrial provocaría,
sobre todo en las ciudades de la Costa Este, nuevas tensiones sociales de
clases, producidas por el rápido crecimiento de los barrios de clase obrera. En
toda su etapa de gobierno, Monroe, rompiendo con la tendencia federalista,
trató de defender un país donde el estado era lo menos intervencionista
posible.
En 1822 el presidente Monroe llegó a la
conclusión de que España no podría recuperar sus colonias americanas, y el 8 de
marzo, envió un mensaje al Congreso pidiendo la asignación de fondos para el
envío de Ministros Plenipotenciarios a las repúblicas de Chile, La Plata
(actual Argentina), Gran Colombia, Perú y México. España protestó, pero el
Congreso aprobó la ley de asignaciones y el presidente Monroe la firmó el 4 de
mayo de 1822.
La Doctrina Monroe sintetizada en la
frase “América para los americanos”,
fue elaborada por John Quincy Adams y fue atribuida a Monroe. James
Monroe propuso la "doctrina"
en donde se dirigía a los europeos con intención de que ninguno de
los países de ese continente interfiriera en América. "América para los americanos",
significaba que Europa no podía invadir ni tener colonias en el continente.
Como se estaba dando el proceso de Imperialismo tras la derrota de
Napoleón en Waterloo, la doctrina deducía que las potencias europeas se
ocuparan de Asia y África pero que América les
pertenecía a los americanos, aunque dada la ambigüedad de este gentilicio,
podría ser una defensa a las independencias de Hispanoamérica para
que pudieran tener gobierno propio, o la exclusividad del dominio del Continente
Americano a los nacientes Estados Unidos de América.
https://es.wikipedia.org/wiki/James_Monroe
Edición de 1951, los registros de la Logia No.
6 de Williamsburg proveen la información de que la petición de James Monroe
para ser miembro de la Fraternidad fue recibida favorablemente el 6 de
noviembre de 1775. El 9 de noviembre del mismo año fue aceptado como Aprendiz. Esto
indicaría que el primer grado en la masonería fue conferido antes de que él era
absolutamente 18 años de la edad. En ese momento la estipulación de la
edad mínima de 21 años no se había convertido en una regulación
rígida. Puesto que ningún registro ha sobrevivido indicando que el Grado
Sublime de un maestro masón fue siempre conferido a él en la Logia No. 6, se
acepta generalmente que los grados adicionales fueron recibidos en una Logia
militar durante la Revolución. Los registros de la Logia de Williamsburg
indican que los pagos de las cuotas se hicieron a través de octubre de 1780. En
un momento Monroe pertenecía a la Kilwinning Cross Lodge No. 2 de Port
Royal, Virginia. Este disco fue descubierto por George W. Baird.
Mientras Monroe era presidente, él visitó
Cumberland Lodge No. 8, de Nashville, Tennessee, y se extendió el honor de una
recepción privada por la Logia. Fue recibido por el Venerable Maestro
Wilkins Tannehill, quien encabezó la procesión para recibirlo. Tannehill
más tarde se convirtió en Gran Maestre de Tennessee.
Los servicios conmemorativos fueron sostenidos
por Randolph Lodge N º 19 cuando la muerte puso fin a este gran patriota y fiel
Mason. Rodeado por una influencia de la Hermandad Masónica en las Logias
Militares de la Guerra Revolucionaria y trabajando con personalidades como
Washington, John Marshall, el General Lafayette, Robert Livingston, todos los
Grandes Maestros excepto Washington, debe haber sido una experiencia
inigualable en sobriedad y sabiduría. También se puede imaginar la
potencia de la filosofía de Benjamín Franklin; inventor, científico,
estadista y Gran Maestro Provincial de Pensilvania bajo la Constitución
inglesa.
Apolo es una de las divinidades principales
de la mitología griega, y uno de los dioses olímpicos más
significativos, motivo por el cual le dedicaron una gran cantidad de templos.
Hijo de Zeus y Leto, y hermano mellizo
de Artemisa, poseía muchos atributos y funciones, y posiblemente después
de Zeus fue el dios más influyente y venerado de todos los de la Antigüedad clásica.
Era descrito como el dios de las artes, del arco y la
flecha, que amenazaba o protegía desde lo alto de los cielos, siendo
identificado con la luz de la verdad, tales como se lo representaba con
el Sol. Era temido por los otros dioses y solamente su padre y su madre
podían contenerlo. Era el dios de la muerte súbita, de las plagas y enfermedades,
pero también el dios de la curación y de la protección contra las
fuerzas malignas. Además, era el dios de la belleza, de la perfección,
de la armonía, del equilibrio y de la razón, el iniciador de los
jóvenes en el mundo de los adultos, estaba conectado a la naturaleza, a
las hierbas y a los rebaños, y era protector de los pastores, marineros y arqueros.
Los orígenes de su mito son oscuros, pero en el
tiempo de Homero (siglo VIII a, C,) ya era de gran importancia,
siendo uno de los más citados en la Ilíada. Posteriormente la
mitología romana lo incluye recién en el siglo V a. C., época en que le dedican
el primer templo.
Hacía a los hombres conscientes de sus pecados y
era el agente de su purificación; presidía las leyes de la religión y
las constituciones de las ciudades.
Era símbolo de inspiración profética y artística,
siendo el patrono del más famoso oráculo de la Antigüedad, el oráculo
de Delfos, y líder de las musas. Como jefe de las Musas inspiradoras
(con el epíteto Apolo Musageta) y director de su coro actuaba como dios
patrón de la música y la poesía. Su lira se convirtió en un
atributo común de Apolo. Los himnos cantados en su honor recibían el nombre
de peanes (Peán era su nieto, hijo de Asclepio).
Tuvo muchos amores, especialmente con sus musas, y producto
de sus andanzas tuvo alrededor de una veintena de hijos, aunque en ese terreno
tuvo algunas desgracias. Fue representado innumerables veces desde la
Antigüedad, generalmente como un hombre joven, desnudo y sin barba, en la
plenitud de su vigor, a veces con un manto, un arco y un carcaj de
flechas, y generalmente una lira, creada por su hermano Hermes para
él, y con algunos de sus animales simbólicos como la serpiente (que
se utiliza en la medicina), el cuervo o el grifo.
En la época helenística, especialmente durante el siglo
III a. C., pasó del epíteto Apollo Helios a ser
identificado por los griegos con Helios, dios del sol, y de forma
parecida su hermana se equiparó con Selene, diosa de la luna.
Apolo fue identificado sincréticamente con un gran
número de divinidades en sus diferentes lugares de culto, y sobrevivió
secretamente a lo largo de la expansión del cristianismo: en la Edad
Media, Apolo fue identificado por los cristianos con el Demonio, asociado
con el poder profano, como es sabido, el culto a otros dioses en la época
cristiana estaba prohibido y era sinónimo de cumplir una condena en la hoguera,
haciendo cumplir esto a través de edictos a lo largo de toda la
extensión del vasto imperio romano.
Ya en la era contemporánea, tales edictos de prohibiciones
quedaron sin efecto, y su culto volvió a practicarse. Actualmente, y después de
un prolongado silencio de siglos, su culto es llevado a cabo por los seguidores
del helenismo de Europa, América, y especialmente de Grecia.
Su mito se ha empleado durante siglos por filósofos,
artistas y otros intelectuales para la interpretación e ilustración de una
variedad de aspectos de la vida humana, de la sociedad y de fenómenos de la
naturaleza, y su imagen está presente en una gran variedad de formas en
nuestros días.
Atributos y símbolos
Los atributos más comunes de Apolo eran el arco y
la flecha. Entre sus atributos también se incluían la cítara (una
versión avanzada de la lira), el plectro y la espada. Otro
emblema común era el trípode sacrificial, representativo de sus
poderes proféticos.
El laurel se
usaba en sacrificios expiatorios y también para elaborar la corona de la
victoria en los Juegos Píticos, que se celebraban en su honor cada
cuatro años en Delfos.
La palmera también
le estaba consagrada porque había nacido bajo una de ellas en Delos.
Entre los animales que le estaban consagrados, se incluían
los lobos, los delfines y los corzos, el cisne cantor y las cigarras (simbolizando
la música), halcones, la corneja gris, cuervos y serpientes (en
alusión a sus funciones como dios de la profecía), los ratones y los grifos, míticos híbridos de
águila y león de origen oriental.
Como dios de la colonización, Apolo aconsejaba sobre las
colonias, especialmente durante la época de mayor apogeo, de 750 a 550 a. C. Según
la tradición griega, ayudó a los colonos cretenses o arcadios a
fundar la ciudad de Troya. Sin embargo, esta historia podría reflejar una
influencia cultural que tuviese la dirección contraria: textos cuneiformes
hititas mencionan un dios de Asia Menor llamado Appaliunas o Apalunas en
relación con la ciudad de Wilusa mencionada en inscripciones hititas,
que actualmente se suele considerar idéntica a la griega Ilión por la
mayoría de investigadores. En esta interpretación, el título Lykegenes puede
leerse simplemente como ‘nacido en Licia’, lo que efectivamente corta el
supuesto vínculo del dios con los lobos (posiblemente una etimología
popular).
En el contexto literario Apolo representa la armonía, el
orden y la razón, características que contrastaban con las de Dioniso,
dios del vino, que representaba el éxtasis y el desorden. El contraste entre
los papeles de estos dioses queda reflejado en los adjetivos apolíneo y dionisíaco.
Sin embargo, los griegos pensaban en las dos cualidades como complementarias:
los dos dioses son hermanos, y cuando Apolo en el invierno se marchaba a
la Hiperbórea dejaba el oráculo de Delfos a Dioniso. Este contraste
parece ser mostrado en los lados del jarrón Borghese.
Apolo es relacionado a menudo con el justo medio, siendo
este el ideal griego de moderación y una virtud opuesta a la gula.