Claves para entender a los Maestros

14 agosto 2019

Gran Oriente de Francia


14 de Agosto de 1877

El Gran Oriente de Francia elimina las menciones al Gran Arquitecto del Universo de sus rituales, alejándose de la Masonería conocida como ortodoxa. Ello llevó a la ruptura de relaciones con muchas Grandes Logias



Compositores masones (XIV) Luigi Cherubini


Compositores masones (XIV)
María Luigi Carlo Zenobio Salvatore Cherubini  
14 de setiembre de 1760 – 15 de marzo de 1842
Florencia - París
Más conocido como Luigi Cherubini.
Compositor y pedagogo italiano. Hijo de un clavecinista, Luigi Cherubini se formó como compositor al lado de Giuseppe Sarti. Pronto empezó a destacar en la composición de música sacra y escénica, los dos géneros a los cuales iba a dedicar sus mayores esfuerzos.

El éxito de su ópera Giulio Sabino en Londres, en 1786, le procuró el reconocimiento público. Establecido en París desde ese mismo año, renovó allí el modelo operístico propugnado por Gluck con unas obras que ejercieron una decisiva influencia sobre los compositores franceses de su tiempo; Lodoïska (1791) y Medea (1797), su obra maestra, son las más importantes de ellas.

Caído en desgracia durante el régimen de Napoleón, en 1822 fue nombrado director del Conservatorio de París, cargo que ejerció de manera autoritaria (es célebre su oposición a Berlioz, entonces estudiante de dicho centro) y en el que permaneció hasta su muerte. De su producción sacra destacan una Misa en La mayor (1825) y un Réquiem en re menor (1836), este último compuesto para sus propios funerales.

Su muerte dio lugar a un funeral de Estado, que se jugó en su Réquiem en re menor. Cherubini enterrado en el cementerio de Pere Lachaise (división 11, Sección VII). Su tumba fue diseñada por el arquitecto Achille Leclere e incluye un busto del compositor, rematado con un grupo escultórico de Agustín Dumont en representación de la Música.

Cherubini fue iniciado en una logia auspiciada por el Gran Oriente de Francia durante su estancia en París entre 1790-1800, en la logia "San Juan de Palestina".








09 agosto 2019

Arq. CamilleRemy Alexander Gardelle


CamilleRemy Alexander Gardelle
31 de julios de 1866 – 1947
Montauban - ¿?


Arquitecto francés que tuvo destacada actuación en Uruguay.

Hijo del también arquitecto Marie Camille Léopold Gardelle, ​ estudió en la Escuela de Bellas Artes de París.

De su autoría merecen mencionarse:
Palacio Pietracaprina, en 1913; actual Embajada de Brasil en Montevideo.


Reforma del Castillo de Soneira (original de Víctor Rabú) ubicado en el Prado, en 1914.
 
Palacio Piria, originalmente construido para residencia del empresario Francisco Piria, en el costado sur de la Plaza Cagancha, en 1916; actual sede de la Suprema Corte de Justicia.

Palacio Brasil, en la avenida 18 de Julio esquina Julio Herrera y Obes; la misma aloja el Club Brasilero y en una época el Teatro Zabala.

Edificio de la Corte Electoral, originalmente concebido para apartamentos y oficinas, en 1914.









07 agosto 2019

Libros esotéricos básicos III: Giordano Bruno


Libros esotéricos básicos III:
Giordano Bruno
9 de febrero de 1548 -17 de febrero de 1600
Nola (Nápoles)- Roma

Astrónomo, filósofo, teólogo, matemático y poeta italiano.
Sus teorías cosmológicas superaron el modelo copernicano, pues propuso que el Sol era simplemente una estrella; que el universo debía contener un infinito número de mundos habitados por animales y seres inteligentes. Miembro de la Orden de los Dominicos, propuso en el campo teológico una forma particular de panteísmo, lo cual difería considerablemente de la visión cosmológica sostenida por la Iglesia católica.
Además de estos razonamientos, sus afirmaciones teológicas también fueron otra de las causas de su condena, que lo llevaron a ser ejecutado por las autoridades civiles de Roma después de que la Inquisición romana lo declarara culpable de herejía. Fue quemado en la hoguera. Tras su muerte, su nombre ganó fama considerable, particularmente en el siglo XIX y principios del XX.

Spaccio de la bestia trionfante

Uno de los textos más peculiares en la bibliografía de Bruno, publicado originalmente en Londres y en el cual se sirve del diálogo entre tres personajes (Sofía, la sabiduría; Mercurio, el astuto mensajero de los dioses, y Saulino, un personaje fantástico) para refutar las ideas de la reforma protestante de Lutero concernientes a la mutación de la materia, el fin de la virtud o los medios del intelecto.



02 agosto 2019

Frederic Bartholdi


Frederic Bartholdi
2 de agosto de 1834 – 4 de octubre de 1904
Colmar - París

También conocido por el sobrenombre de Amilcar Hasenfratz, fue un escultor alsaciano, conocido especialmente por ser el autor de la célebre Estatua de la Libertad, regalo de Francia a los Estados Unidos, que está situada en la entrada del puerto de Nueva York, así como del monumental León de Belfort, esculpido en un acantilado para celebrar la heroica resistencia de la ciudad en el asedio de 1870-71durante la Guerra Franco-Prusiana.



Nacido en Colmar el 2 de agosto de 1834, hijo de Jean Charles Bartholdi (1791-1836), consejero de prefectura, y de Augusta Charlotte, nacida Beysser (1801-1891), hija de un alcalde de Ribeauvillé. De sus cuatro hijos, sólo sobrevivirían el mayor, Jean-Charles (abogado-editor) y el menor, Auguste. Tras la muerte prematura de su padre, la madre, de posición acomodada, decide ir a vivir a París, conservando la casa familiar de la rue des marchands, 30, que aloja desde 1922 el museo Bartholdi (después de haber sido legado a la ciudad en 1907).
Después de sus estudios en el liceo Louis-le-Grand en París, Auguste Bartholdi obtiene su bachillerato en 1852. A continuación, estudió arquitectura en la escuela nacional superior de bellas artes, así como pintura bajo la dirección de Ary Scheffer en su taller de la calle Chaptal. Después de un largo y memorable viaje a Egipto, comenzó su actividad de arquitecto en Colmar, con su primer monumento, dedicado al general Rapp, en 1856.
Durante la Guerra Franco-Prusiana de 1870, fue jefe de escuadrón de los guardias nacionales y actuó como edecán del general Giuseppe Garibaldi y enlace del gobierno, particularmente encargado de ocuparse de las necesidades del ejército de los Vosgos.
En 1871, a petición de Eduardo Laboulaye (del que Bartholdi realizó un busto en 1866) y de la Unión franco-americana, efectúa su primer viaje a los Estados Unidos, para poder seleccionar en persona el lugar donde estará instalada la célebre Estatua de la Libertad. El proyecto tenía un gran parecido con otro proyecto suyo consistente en una estatua que se situaría en la entrada del canal de Suez, si Ismail Pachá lo hubiera aceptado en 1869.
Francmasón desde 1875, ​ se adhirió a la logia Alsacia-Lorena Gran Oriente de Francia. ​ Es a partir de esta fecha cuando comienza la construcción de la Estatua de la Libertad en sus talleres parisienses de la calle Vavin. Efectuó su último viaje a los Estados Unidos con motivo de la inauguración de la estatua, el 28 de octubre de 1886, en Nueva York.
Como creador de la Estatua de la Libertad, su carrera tomará desde entonces una dimensión internacional y lo convirtió en uno de los escultores más célebres del siglo XIX en toda Europa y América del Norte.
Fue nombrado comandante de la Legión de Honor en 1882.
Murió de tuberculosis el 4 de octubre de 1904 en París, y está enterrado en el cementerio de Montparnasse.

Obras:
Sin duda Bartholdi es famoso por la Estatua de la Libertad, pero su obra incluye una gran variedad de estatuas en Francia, Estados Unidos y otros lugares del mundo. Algunas de sus obras más notables son:
ü  Los 4 ángeles trompetistas en la Iglesia Unitariana Baptista de Boston (1874).
ü  La estatua de La Fayette en Union Square Park, Nueva York (1876).

ü  La «Fuente del Capitolio» en el parque Bartholdi en Washington D. C. (1878).
ü  El León de Belfort en Belfort (Francia) (1880) (del que existe una réplica de reducido tamaño en la plaza Denfert-Rochereau de París).
ü  La estatua de Diderot, erigida en la plaza Diderot de Langres en 1884.
ü  La Estatua de la Libertad en Nueva York (1886). Dos copias más pequeñas se encuentran en el puente de grenelle en París, inaugurada en 1885 y otra en el Jardín del Luxemburgo.
ü  La fuente Bartholdi, en la place des Terreaux, en Lyon (Francia) (1892).
ü  La Estatua de la libertad en la Plaza del Regocijo, en Potosí (Bolivia) (1890).
ü  «Monumento a Suiza socorriendo Estrasburgo» en Basilea (Suiza) (1895).
ü  La estatua ecuestre de Vercingétorix, en Clermont-Ferrand (Francia) (1903).
También es autor de numerosos monumentos y estatuas en Colmar, en el Alto Rin (Francia), su villa natal:
ü  El monumento del general Rapp (1856). La estatua fue presentada en el marco de la Exposición Universal de 1855 en los Campos Elíseos antes de situarse en la gran plaza de la ciudad alsaciana.
ü  El monumento de Martin Schongauer en el museo de Unterlinden (1863).
ü  El monumento del almirante Bruat en el Campo de Marte (1864), destruido por la ocupación de septiembre 1940, la estatua de Bruat ha sido devuelta a la plaza en 1958.
ü  El «Genio fúnebre» bronce de 1866 en la escalera del liceo Bartholdi de Colmar.
ü  El «Pequeño viñador alsaciano» (museo Bartholdi, Colmar) (1869).
ü  El monumento funerario de los Guardias nacionales caídos en 1870, cementerio de Ladhof (1872).
ü  La fuente Roesselmann (1888).
ü  El monumento Gustave Hirn (1890).
ü  El monumento-fuente al barón Lazare de Schwendi en la plaza del Ancienne Douane (1898).
ü  Los «Grandes sostenes del mundo», grupo de bronce de 1902 en el museo Bartholdi, presentado en el Salón de París en 1902.
ü  El «Tonelero alsaciano», coronamiento de la Casa de las Cabezas (1902).
ü  Cuatro estatuas alegóricas de «la Orfebrería», «el Estudio», «el Grabado» y «la Pintura» (museo Bartholdi).
ü  Otros monumentos se encuentran igualmente en Francia, y en otros países del mundo:
ü  El monumento al general Arrighi de Casanova (1867).
ü  El monumento de Vauban en Avallon (1873).
ü  El monumento de Champollion en París (1878).
ü  El monumento de Gribeauval en París (1879).
ü  El monumento de Rouget de Lisle en Lons-le-Saunier (1882).
ü  El monumento de Gambetta en Sèvres (1890).
ü  El monumento de Cristóbal Colón en la Exposición Mundial Colombina de Chicago (1893).
ü  El monumento de La Fayette y Washington en París (1895).

El escultor F. B. Bartholdi (1834-1904) fue iniciado el 14 de octubre de 1879 en la logia "Alsacia-Lorena" de Paris y elevado al grado de maestro masón el 9 de diciembre de 1880.
Placa colocada el 5 de agosto de 1984 por la Gran Logia de Nueva York en la Estatua de la Libertad en conmemoración del centenario de la colocación de la piedra angular de su pedestal, 1884-1984.


31 julio 2019

Franz Liszt


Franz Liszt
22 de octubre de 1811 – 31 de julio de 1886
Rodong (Hungría) – Bayreath (Alemania)

Compositor y pianista húngaro.
Su vida constituye una de las novelas más apasionantes de la historia de la música. Virtuoso sin par, durante toda su trayectoria vital, y sobre todo durante su juventud, se rodeó de una aureola de artista genial, violentamente escindido entre el arrebato místico y el éxtasis demoníaco.

Paradigma del artista romántico, fue un niño prodigio que llegó a provocar el entusiasmo del mismo Beethoven, músico poco dado por naturaleza al elogio. Alumno en Viena de Carl Czerny y Antonio Salieri, sus recitales causaron sensación y motivaron que se trasladara con su padre a París, donde en 1825 dio a conocer la única ópera de su catálogo, Don Sanche, ou Le Château d'amour, fríamente acogida por un público que veía en el pequeño más un prodigioso pianista que un compositor.
En la capital gala conoció a dos de los músicos que habían de ejercer mayor influencia en su formación: el compositor Héctor Berlioz con su Sinfonía fantásticay, en mayor medida aún, el violinista Niccolò Paganini. La audición de un recital de este último en 1831 constituyó una revelación que incidió de modo decisivo en la forma de tocar del joven virtuoso: desde aquel momento, el objetivo de Liszt fue lograr al piano los asombrosos efectos que Paganini conseguía extraer de su violín. Y lo consiguió, en especial en sus Estudios de ejecución trascendente.
Ídolo de los salones parisinos, del año 1834 data su relación con Marie d'Agoult, condesa de Flavigny, de la cual nació su hija Cosima, futura esposa del director de orquesta Hans von Bülow primero, y de Richard Wagner después. Su carrera musical, mientras tanto, proseguía imparable, y en 1848 obtuvo el puesto de maestro de capilla de Weimar, ciudad que convirtió en un foco de difusión de la música más avanzada de su tiempo, en especial la de Wagner, de quien estrenó Lohengrin, y la de Berlioz, del que representó Benvenuto Cellini.
Si hasta entonces su producción se había circunscrito casi exclusivamente al terreno pianístico, los años que vivió en Weimar marcaron el inicio de su dedicación a la composición de grandes obras para orquesta, entre las que sobresalen las sinfonías Fausto y Dante, sus más célebres poemas sinfónicos (Tasso, Los preludios, Mazeppa, Orfeo) y las versiones definitivas de sus dos conciertos para piano y orquesta. Fue la época más prolífica en cuanto a nuevas obras, favorecida por el hecho de que el músico decidió abandonar su carrera como virtuoso para centrarse en la creación y la dirección.
Sin embargo, diversos conflictos e intrigas con las autoridades de la corte y el público lo indujeron a dimitir de su cargo en 1858. Se iniciaba así la última etapa de su vida, dominada por un profundo sentimiento religioso que le llevó a recibir en 1865 las órdenes menores y a escribir una serie de composiciones sacras entre las que brillan con luz propia los oratorios La leyenda de santa Isabel de Hungría y Christus, aunque no por ello el abate Liszt -como empezó a ser conocido desde aquel momento- perdió su afición a los placeres terrenales.
Su aportación a la historia de la música puede resumirse en dos aspectos fundamentales: por un lado amplió los recursos técnicos de la escritura y la interpretación pianísticas, y por otro dio un impulso concluyente a la música de programa, aquella que nace inspirada por un motivo extramusical, sea éste literario o pictórico. Padre del poema sinfónico, su influencia en este campo fue decisiva en la obra de músicos posteriores como Bedrich Smetana, Camille Saint-Saëns, César Franck o Richard Strauss. No menos interés tiene la novedad de su lenguaje armónico, en cuyo cromatismo audaz se anticipan algunas de las características de la música de su amigo y más adelante yerno Richard Wagner e, incluso, de los integrantes de la Segunda Escuela de Viena. Todas estas características hacen de Liszt un músico revolucionario.




***

Franz Liszt fue iniciado en la Logia “La Unión” de Frankfurt el 18 de septiembre de 1841. Recibiendo el Segundo Grado el 8 de febrero de 1842 en la Logia de “San Juan de la Concordia”; al Oriente de Berlín; en presencia del futuro emperador Guillermo I.
Su exaltación al Tercer Grado se produjo en 1870 en la Logia “La Unión”; al Oriente de Budapest. Liszt fue también miembro de honor de diversas logias, dando numerosos conciertos en muchas de ellas, o en sociedades musicales vinculadas a logias masónicas. A partir de 1848 cesó su ritmo de visitas a las logias. Su catolicismo viró hacia el misticismo y en 1861; con un gran proyecto de renovación de la música sacra, se instaló en Roma donde fue nombrado Abad en 1865.
Al inicio de 1870 empezó nuevamente, aunque de manera discreta, a frecuentar las logias, dando en 1881 y 1882 diversos conciertos en San Petersburgo organizados por la Logia “La Discreción”.
El 18 de septiembre de 1841, Franz Liszt se afilia en la logia masónica Zur Einigkeit en Fráncfort del Meno. En febrero del año siguiente, recibe en la logia de Berlín Zur Eintracht los grados segundo (compañero) y tercero (maestro). En el año 1845, fue nombrado miembro honorario de la logia de Zúrich Modestia cum Libertate y, en 1870, en la logia de Budapest en Hungría.

26 julio 2019

Antonio Machado Ruiz

Antonio Machado Ruiz
26 de julio de 1875 – 22 de febrero de 1939
Sevilla – Coulliere

Fue un poeta español, el más joven representante de la generación del 98.


Su obra inicial, de corte modernista (como la de su hermano Manuel), evolucionó hacia un intimismo simbolista con rasgos románticos, que maduró en una poesía de compromiso humano, de una parte, y de contemplación casi taoísta de la existencia, por otra; una síntesis que en la voz de Machado se hace eco de la sabiduría popular más ancestral. Dicho en palabras de Gerardo Diego, «hablaba en verso y vivía en poesía».

Fue uno de los alumnos distinguidos de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), con cuyos idearios estuvo siempre comprometido.

Murió en el exilio en la agonía de la Segunda República Española. ​

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Varios autores han estudiado si Machado era masón o en qué grado lo fue. ​ Según António Apolinário Lourenço sería «prácticamente unánime» la aceptación de este hecho, aunque destaca la nula actividad del poeta en actividades de la orden. ​ Para el hispanista Paul Aubert, si bien este no descarta la posibilidad, no existen pruebas de su vinculación con ninguna logia, aunque señala sus contactos con miembros de la masonería. ​

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…cuando Machado dedica a Francisco Giner de los Ríos, director de la Institución Libre de Enseñanza en la que el poeta cursó estudios, el magnífico poema con motivo de su muerte, aparecen menciones expresas a símbolos y términos masónicos como yunques, luz, fraternidad y talleres: Y hacia otra luz más pura/ partió el hermano de la luz del alba,/ del sol de los talleres,/ el viejo alegre de la vida santa.
……………………………..………………………………………………………………………….
Cincuenta años después de la muerte de Antonio Machado en el desolador invierno de su exilio en Colliure en 1939, se celebró en la Casa de Velázquez de Madrid un importante coloquio internacional organizado por la fundación que lleva el nombre del poeta y al que asistieron los más reputados especialistas en la vida y obra de don Antonio. Figuraba entre ellos Paul Aubert, que dictó una ponencia titulada Gotas de sangre jacobina: Antonio Machado republicano, en la que asegura, después de haber verificado una minuciosa consulta en la base de datos del Centro de Estudios de Historia de la Masonería Española (CEHME) de la Universidad Carlos III, que no hay constancia alguna de que el autor de Campos de Castilla fuera masón.
Lo único que pudo encontrar Aubert con referencia a esa cuestión es una carta suscrita por el director general de los Servicios Documentales de Salamanca, remitida el 18 de diciembre de 1957 a sus superiores, en la que se desestima la pertenencia de Antonio Machado a cualquier organización masónica. Dicha entidad, que centralizó la actividad represora durante los años que siguieron al término de la Guerra Civil, derivó después en Archivo General de la Guerra Civil y es en la actualidad Centro Documental de la Memoria Histórica, entre cuyos fondos se encuentran los miles de expedientes abiertos por el Tribunal Especial de Represión de la Masonería y el Comunismo (TERMC). El titular de dicho centro en los años cincuenta fue totalmente rotundo en la redacción de su misiva: “Consecuente a su atento escrito del Negociado Segundo y Antecedentes nº. 15857, de fecha 11 del actual, relativo a ANTONIO MACHADO RUIZ, tengo el honor de participar a V.E. que, hasta la fecha, no han aparecido antecedentes masónicos del citado individuo”.
Curiosamente sí existe un expediente del TERMC, el 1865, en el que consta el nombre de Antonio Machado –si bien no figura el segundo apellido–, que no se corresponde con los datos aportados por González López y Casalduero, pues el tal Machado pertenecía a la logia La Sagesse, radicada en Barcelona, entre cuyas actas aparece tal nombre en 1934 y 1936 con los cargos de hospitalario y limosnero dentro del cuadro de dignidades. Hay también otra referencia en la que se da cuenta, el 18 de junio de 1937, de que “como consecuencia de los actuales acontecimientos, se retiraron regularmente al abandonar España los siguientes socios: entre los que se citan figura Antonio Machado”. No existen más detalles acerca de la filiación y personalidad del mencionado, pero por los cronológicos parece desprenderse que ese Machado no es el poeta, residente primero en Segovia –donde aseguran los citados autores que fue donde ingresó en la masonería– y luego en la capital de España, Valencia y Barcelona (1938).
 De lo dicho se desprende que la tesis de Paul Aubert es hasta ahora la más verosímil y que la adscripción de Antonio Machado a la masonería resulta en la actualidad difícilmente demostrable, a pesar de aquella canción escrita por el poeta durante su estancia en Soria, de la que este año se cumple un siglo –conmemorado con un film de Antonio Hernández de inminente rodaje–, junto a su joven y llorada esposa Leonor: En Santo Domingo, / la misa mayor./ Aunque me decían/ hereje y masón,/ rezando contigo,/ ¡cuanta devoción!



Por su parte en la página oficial de la masonería argentina se nos presenta:
Perteneciente a la “Generación del 98” fue hijo de un recopilador de la poesía popular andaluza. Con su hermano Manuel, otro destacado hombre de letras, escribió obras de teatro. Llegó a Madrid en 1883 como profesor de la Universidad Central donde completó su formación intelectual, liberal y progresista. 

Diez años después publicó sus primeras prosas en La Caricatura. Conoció Francia en compañía de Manuel en 1899, trabajó como traductor de español para la Casa Garnier y entró en contacto con los poetas simbolistas franceses, en especial Paul Verlaine y el nicaragüense Rubén Darío. En 1903 dio a conocer Soledades, su primer poemario. Poco después ganó la cátedra de Lengua Francesa en un instituto de Soria. Publicó entonces Proverbios y Cantares. Volvió a París con una beca en la Sorbona para los cursos de Henri Bergson. A su regreso vivió en Segovia y Madrid, donde ingresó como miembro de la Real Academia Española. 


La sobriedad de su poesía y las reflexiones que lo acercan al pueblo, han hecho de Antonio Machado uno de los poetas que más ha relacionado la poesía con las expresiones populares. 
 
Defensor de la república en la Guerra Civil Española, gravemente enfermo y al borde de la ceguera marchó a Valencia en 1936 hasta exiliarse en Colliure, Francia, donde falleció el 22 de febrero de 1939. Había nacido en Sevilla el 26 de julio de 1875.


Antonio Machado fue iniciado masón en la Logia Mantua de Madrid perteneciente a la Gran Logia Española (1930).  Así lo consignó el historiador Emilio González López, profesor en la City University de Nueva York, en su trabajo El sol de la fraternidad

La Masonería Argentina rinde homenaje al gran poeta español y saluda en él a uno de sus queridos hermanos universales.


Nuevas Canciones
1924
En Santo Domingo
La misa mayor.
Aunque me decían
Hereje y masón
Rezando contigo
¡cuánta devoción!


Recuerdo de sueño, fiebre y duermevela
I
Esta maldita fiebre
que todo me lo enreda,
siempre diciendo: ¡claro!
Dormido estás: despierta.
¡Masón, masón!
            Las torres
bailando están en rueda.
Los gorriones pían
bajo la lluvia fresca.
¡Oh, claro, claro, claro!
Dormir es cosa vieja,
y el toro de la noche
bufando está a la puerta.
A tu ventana llego
con una rosa nueva,
con una estrella roja
y la garganta seca.
¡Oh, claro, claro, claro!
¿Velones? En Lucena.
¿Cuál de las tres? Son una
Lucía, Inés, Carmela;
y el limonero baila
con la encinilla negra.
¡Oh, claro, claro, claro!
Dormido estás. Alerta.
Mili, mili, en el viento;
glu-glu, glu-glu, en la arena.
Los tímpanos del alba,
¡qué bien repiquetean!
¡Oh, claro, claro, claro!
II
En la desnuda tierra...
III
Era la tierra desnuda,
y un frío viento, de cara,
con nieve menuda.

Me eché a caminar
por un encinar de sombra:
la sombra de un encinar.

El sol las nubes rompía
con sus trompetas de plata.
La nieve ya no caía.

La vi un momento asomar
en las torres del olvido.
Quise y no pude gritar.
IV
¡Oh, claro, claro, claro!
Ya están los centinelas
alertos. ¡Y esta fiebre
que todo me lo enreda!...
Pero a un hidalgo no
se ahorca; se degüella,
seor verdugo. ¿Duermes?
Masón, masón, despierta.
Nudillos infantiles
y voces de muñecas.
¡Tan-tan! ¿Quién llama, di?
—¿Se ahorca a un inocente
en esta casa?
         —Aquí
se ahorca, simplemente.
¡Qué vozarrón! Remacha
el clavo en la madera.
Con esta fiebre... ¡Chito!
Ya hay público a la puerta.
La solución más linda
del último problema.
Vayan pasando, pasen;
que nadie quede fuera.
—¡Sambenitado, a un lado!
—¿Eso será por mí?
¿Soy yo el sambenitado,
señor verdugo?
            —Sí.
¡Oh, claro, claro, claro!
Se da trato de cuerda,
que es lo infantil, y el trompo
de música resuena.
Pero la guillotina,
una mañana fresca...
Mejor el palo seco,
y su corbata hecha.
¿Guitarras? No se estilan.
Fagotes y cornetas,
y el gallo de la aurora,
si quiere. ¿La reventa
la hacen los curas? ¡Claro!
¡¡¡Sambenitón, despierta!!!
V
Con esta bendita fiebre
la luna empieza a tocar
su pandereta; y danzar
quiere, a la luna, la liebre.
De encinar en encinar
saltan la alondra y el día.
En la mañana serena
hay un latir de jauría,
que por los montes resuena.
Duerme. ¡Alegría! ¡Alegría!


VI

Junto al agua fría,
en la senda clara,
sombra dará algún día
ese arbolillo en que nadie repara.
Un fuste blanco y cuatro verdes hojas
que, por abril, le cuelga primavera,
y arrastra el viento de noviembre, rojas.
Su fruto, sólo un niño lo mordiera.
Su flor, nadie la vio. ¿Cuándo florece?
Ese arbolillo crece
no más que para el ave de una cita,
que es alma —canto y plumas— de un instante,
un pajarillo azul y petulante
que a la hora de la tarde lo visita.

VII
¡Qué fácil es volar, qué fácil es!
Todo consiste en no dejar que el suelo
se acerque a nuestros pies.
Valiente hazaña, ¡el vuelo!, ¡el vuelo!, ¡el vuelo!

VIII
¡Volar sin alas donde todo es cielo!
Anota este jocundo
pensamiento: Parar, parar el mundo
entre las puntas de los pies,
y luego darle cuerda del revés,
para verlo girar en el vacío,
coloradito y frío,
y callado —no hay música sin viento—.
¡Claro, claro! ¡Poeta y cornetín
son de tan corto aliento!...
Sólo el silencio y Dios cantan sin fin.


IX
Pero caer de cabeza,
en esta noche sin luna,
en medio de esta maleza,
junto a la negra laguna...
—¿Tú eres Caronte, el fúnebre barquero?
Esa barba limosa...
               —¿Y tú, bergante?
—Un fúnebre aspirante
de tu negra barcaza a pasajero,
que al lago irrebogable se aproxima.
—¿Razón?
        —La ignoro. Ahorcóme un peluquero.
—(Todos pierden memoria en este clima.)
—¿Delito?
        —No recuerdo.
                  —¿Ida, no más?
—¿Hay vuelta?
              —Sí.
                —Pues ida y vuelta, ¡claro!
—Sí, claro... y no tan claro: eso es muy caro.
Aguarda un momentín, y embarcarás.

X
¡Bajar a los infiernos como el Dante!
¡Llevar por compañero
a un poeta con nombre de Lucero!
¡Y este fulgor violeta en el diamante!
Dejad toda esperanza... Usted, primero.
¡Oh, nunca, nunca, nunca! Usted delante.

Palacios de mármol, jardín con cipreses,
naranjos redondos y palmas esbeltas.
Vueltas y revueltas,
eses y más eses.
«Calle del Recuerdo». Ya otra vez pasamos
por ella. «Glorieta de la Blanca Sor».
«Puerta de la luna». Por aquí ya entramos.
«Calle del Olvido». Pero ¿adónde vamos
por estas malditas andurrias, señor?

—Pronto te cansas, poeta.
—«Travesía del Amor»...
¡y otra vez la «Plazoleta
del Desengaño Mayor»!...


XI
—Es ella... Triste y severa.
Di, más bien, indiferente
como figura de cera.
—Es ella... Mira y no mira.
—Pon el oído en su pecho
y, luego, dile: respira.
—No alcanzo hasta el mirador.
—Háblale.
         —Si tú quisieras...
—Más alto.
         —Darme esa flor.
¿No me respondes, bien mío?
¡Nada, nada!
Cuajadita con el frío
se quedó en la madrugada.
XII
¡Oh, claro, claro, claro!
Amor siempre se hiela.
¡Y en esa «Calle Larga»
con reja, reja y reja,
cien veces, platicando
con cien galanes, ella!
¡Oh, claro, claro, claro!
Amor es calle entera,
con celos, celosías,
canciones a las puertas...
Yo traigo un do de pecho
guardado en la cartera.
¿Qué te parece?
            —Guarda.
Hoy cantan las estrellas,
y nada más.
         —¿Nos vamos?
—Tira por esa calleja.
—Pero ¿otra vez empezamos?
«Plaza Donde Hila la Vieja».
Tiene esta plaza un relente...
¿Seguimos?
          —Aguarda un poco.
Aquí vive un cura loco
por un lindo adolescente.
Y aquí pena arrepentido,
oyendo siempre tronar,
y viendo serpentear
el rayo que lo ha fundido.
«Calle de la Triste Alcuza».
—Un barrio feo. Gentuza.
¡Alto!... «Pretil del Valiente».
—Pregunta en el tres.
                —¿Manola?
—Aquí. Pero duerme sola:
está de cuerpo presente.
¡Claro, claro! Y siempre clara,
le da la luna en la cara.
—¿Rezamos?
           —No. Vamonós.
Si la madeja enredamos
con esta fiebre, ¡por Dios!,
ya nunca la devanamos.
... Sí, cuatro igual dos y dos.