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08 enero 2026

El ANCLA

 El ANCLA

 

El ancla en la simbología masónica representa principalmente la esperanza, la firmeza y la estabilidad espiritual. Es un recordatorio de que, así como un barco se sostiene frente a la corriente gracias a su ancla, el masón puede encontrar seguridad y dirección en los principios de la Orden.

 

Significado del ancla en Masonería

Esperanza: En el tablero de trazo del Aprendiz, el ancla aparece junto a la escalera de Jacob, simbolizando la confianza en un futuro mejor y en la guía espiritual.

Firmeza y seguridad: El ancla asegura la nave contra la deriva, evocando la capacidad del masón de mantenerse firme frente a las dificultades de la vida.

 

Un objeto relativamente pequeño puede sostener un barco enorme; de igual modo, los gestos simples de fraternidad y virtud pueden tener un efecto profundo.

Lanzar el ancla, en sentido simbólico, puede significar establecer una amistad sólida.

 

Contexto histórico y esotérico

El ancla ya era símbolo de esperanza en la antigüedad, usado por los primeros cristianos y en tradiciones funerarias como emblema de salvación y firmeza.

En la masonería, se integra como un símbolo marítimo que conecta la vida profana con la espiritual, recordando que la estabilidad interior es necesaria para navegar las aguas de la existencia.

 

Podemos entender el ancla como un arquetipo de arraigo espiritual:

·       El mástil del barco sería la aspiración hacia lo alto.

·       El ancla, en cambio, nos recuerda que la elevación necesita raíces firmes en valores éticos y fraternales.

 

No sorprende que los primeros cristianos adoptaran el símbolo del ancla, pues concebían la existencia como un “viaje tormentoso”. Desde los albores de la navegación, los marineros reconocieron en el ancla la única garantía de estabilidad frente a un mar agitado. Así, este objeto se convirtió en emblema de esperanza: la certeza de que, aun en medio de la tempestad, era posible resistir y sobrevivir.

 

Conviene señalar que el símbolo del ancla adquirió un papel sustitutivo de la cruz durante los períodos de persecución cristiana, funcionando como signo velado de fe y esperanza. Diversos estudios patrísticos han documentado cómo este emblema, presente en catacumbas y epígrafes funerarios, se convirtió en un recurso iconográfico para expresar la confianza en la salvación sin exponerse a la represión. En la tradición masónica, el ancla aparece igualmente vinculada a las virtudes teologales, especialmente la esperanza, consolidando su valor como símbolo de firmeza espiritual y de orientación hacia lo trascendente.

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