El ANCLA
El ancla en la simbología masónica representa principalmente
la esperanza, la firmeza y la estabilidad espiritual. Es un recordatorio de
que, así como un barco se sostiene frente a la corriente gracias a su ancla, el
masón puede encontrar seguridad y dirección en los principios de la Orden.
Significado del ancla en Masonería
Esperanza: En el tablero de trazo del Aprendiz, el
ancla aparece junto a la escalera de Jacob, simbolizando la confianza en un
futuro mejor y en la guía espiritual.
Firmeza y seguridad: El ancla
asegura la nave contra la deriva, evocando la capacidad del masón de mantenerse
firme frente a las dificultades de la vida.
Un objeto relativamente pequeño puede sostener un barco
enorme; de igual modo, los gestos simples de fraternidad y virtud pueden tener
un efecto profundo.
Lanzar el ancla, en sentido simbólico, puede significar
establecer una amistad sólida.
Contexto histórico y esotérico
El ancla ya era símbolo de esperanza en la antigüedad, usado
por los primeros cristianos y en tradiciones funerarias como emblema de
salvación y firmeza.
En la masonería, se integra como un símbolo marítimo que
conecta la vida profana con la espiritual, recordando que la estabilidad
interior es necesaria para navegar las aguas de la existencia.
Podemos entender el ancla como un arquetipo de arraigo
espiritual:
·
El mástil del barco sería la aspiración hacia lo
alto.
·
El ancla, en cambio, nos recuerda que la
elevación necesita raíces firmes en valores éticos y fraternales.
No sorprende que los primeros cristianos adoptaran el símbolo del ancla, pues concebían la existencia como un “viaje tormentoso”. Desde los albores de la navegación, los marineros reconocieron en el ancla la única garantía de estabilidad frente a un mar agitado. Así, este objeto se convirtió en emblema de esperanza: la certeza de que, aun en medio de la tempestad, era posible resistir y sobrevivir.
Conviene señalar que el símbolo del ancla adquirió un papel
sustitutivo de la cruz durante los períodos de persecución cristiana,
funcionando como signo velado de fe y esperanza. Diversos estudios patrísticos
han documentado cómo este emblema, presente en catacumbas y epígrafes
funerarios, se convirtió en un recurso iconográfico para expresar la confianza
en la salvación sin exponerse a la represión. En la tradición masónica, el
ancla aparece igualmente vinculada a las virtudes teologales, especialmente la
esperanza, consolidando su valor como símbolo de firmeza espiritual y de
orientación hacia lo trascendente.

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