La Gran Obra espiritual en
La Odisea
Vista desde una perspectiva hermética, alquímica y masónica
revela que la obra es mucho más que un simple relato de aventuras mitológicas.
Para las escuelas mistéricas y la masonería especulativa, el periplo de Odiseo
constituye un mapa detallado del perfeccionamiento humano y un tratado de
transmutación espiritual.
El concepto mismo del viaje de regreso (nostos)
representa el arduo esfuerzo del alma por recobrar la unidad perdida y regresar
a su estado celeste original.
Ulises no es simplemente un héroe; es el arquetipo del
iniciado masón, y cada isla o encuentro representa un grado que lo purifica.
Durante su viaje, el mar simboliza el caos primordial y la materia informe que
debe ser dominada, mientras que su nave actúa como el Templo móvil, la logia
que acompaña al iniciado en su proceso.
Este perfeccionamiento humano se puede estructurar en varios
ejes fundamentales:
1. El Tríptico de
la Iniciación y la Cámara de Reflexión
El desarrollo espiritual en la masonería se estructura en
tres fases que Odiseo y su hijo Telémaco experimentan vívidamente: separación,
liminalidad e integración.
Separación: Representa el despojo de los “metales” (las ataduras profanas). En la película, esto se manifiesta cuando Odiseo pierde sus naves y a sus compañeros, enfrentándose al aislamiento total. Su viaje exige el desmantelamiento de su antigua identidad, la destrucción de la soberbia (hubris) y la sumisión de su ego ante fuerzas superiores.
La Cámara de Reflexión y la Nekuia: La fase de
liminalidad encuentra su clímax en el descenso de Odiseo al inframundo (Nekuia),
que equivale a la Cámara de Reflexión masónica, una celda oscura donde el
candidato confronta su mortalidad antes de recibir la luz. En el cine, los
elementos de esta cámara se escenifican claramente:
·
V.I.T.R.I.O.L. (Visita el interior de la
tierra...): Odiseo debe navegar más allá del océano físico hacia los bordes de
la existencia.
·
Restos óseos y Reloj de arena:
Representan la transitoriedad de la materia (reflejada en las sombras de los
antiguos reyes de Troya que ahora no son nada) y el flujo imparable del tiempo
y la brevedad de la existencia corporal.
2. Las Pruebas,
los Velos y la Purificación por los Elementos
Antes de recibir la luz y culminar su iniciación, el
candidato masón debe ser purificado por los elementos de la naturaleza, lo cual
se plasma en las pruebas que Odiseo enfrenta en su viaje:
·
La brutalidad y la ignorancia: El
encuentro con Polifemo encarna la lucha contra el “hombre sin medida”, la
ignorancia en su estado más bruto.
·
Agua: Simboliza la limpieza de las
pasiones irracionales. Al sobrevivir a la vorágine de Caribdis y llegar desnudo
y despojado a Esqueria, Odiseo renace de las aguas del océano.
·
Aire: Vinculado al discernimiento
intelectual. Cuando Odiseo se ata al mástil de su barco para resistir el canto
de las sirenas, dicho mástil actúa como la “plomada” masónica (el eje
vertical de la logia), permitiéndole mantener la fijeza del espíritu sin
sucumbir a las ilusiones.
·
Fuego: El fuego creador transmuta la
materia. Odiseo supera esta prueba al resistir la inercia sensual de hechiceras
como Circe y deidades como Calipso, transmutando la pasión devoradora y
cruzando el umbral hacia la purificación.
3.
Personajes como Arquetipos Alquímicos
Personajes como arquetipos alquímicos En este marco
esotérico, los personajes funcionan como agentes de la Gran Obra alquímica:
·
Odiseo: Encarna el “oro vil”, la
materia prima que debe padecer violentas fricciones, disoluciones y
sufrimientos para poder resucitar purificada.
·
Penélope: Personifica la “química
nocturna” y el alma humana. Al destejer su sudario en la oscuridad, protege
la pureza de la materia del paso del tiempo profano, esperando la llegada de su
esposo legítimo.
·
Atenea: La diosa es la deidad protectora
(equivalente a la Sabiduría) que guía la totalidad del proceso transmutatorio
del discípulo.
·
Tiresias: El profeta ciego del inframundo
representa el “fuego de los sabios en el crisol”. Su cualidad
hermafrodita alude a las fases de disolución y coagulación (Solve et Coagula)
indispensables para fijar el espíritu en la materia.
·
Nausícaa: Simboliza el crisol o vaso
donde se realiza la combustión transformadora del náufrago.
El Retorno y la
Restauración del Orden (Ordo ab Chao)
El regreso a Ítaca simboliza la consagración del templo
interior y la victoria del orden frente al caos material representado por los
pretendientes. En este clímax narrativo surgen herramientas netamente
masónicas:
·
El Arco de Odiseo: Físicamente representa
la Escuadra de la Razón. El hecho de que solo Odiseo pueda tensarlo es un
triunfo del rigor moral, la justicia, la concentración espiritual y la rectitud
sobre las pasiones desordenadas.
·
Las doce hachas: El disparo preciso a
través de las hachas alude a la cuerda de nudos masónica y a los doce signos
del zodiaco que limitan el templo.
·
El lecho nupcial de olivo: La cama
tallada sobre las raíces vivas de un olivo actúa como el eje sagrado y equivale
a las míticas Columnas J y B del templo masónico. Estas representan la Fuerza y
la Estabilidad cósmica, que sostienen el orden moral y recuerdan que el
progreso debe enraizarse en la ley natural.
Al final de su odisea cinematográfica y espiritual, Odiseo
deja de ser el soldado soberbio que saqueó Troya. Habiendo sido despojado de
sus riquezas y de su ego profano, se enriquece con la luz del entendimiento y
logra transmutarse en una verdadera piedra cúbica masónica, pulida, perfecta y
lista para encajar en la arquitectura armónica del Universo.






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