Claves para entender a los Maestros

03 abril 2019

Doctrina Masónica


Doctrina Masónica

Abordar este tema es entrarnos en un ámbito difícil y complejo, motivado por la diversidad de los tipos de masonería que se nos presenta.

Pero si seguimos los trabajos de aquellos que abordaron el mismo, se hace más claro el camino:
«[...] Para nosotros, la Masonería no puede ni debe sujetarse a ninguna opinión filosófica particular, ella no es más espiritualista que materialista, ni tampoco más deísta que atea o panteísta, en el sentido que habitualmente se atribuye a estas diversas denominaciones, ella es pura y simplemente la Masonería. Cada uno de sus miembros, al entrar en el Templo, debe despojarse de su personalidad profana y hacer abstracción de cuanto sea extraño a los principios fundamentales de la Masonería, principios alrededor de los cuales todos deberían unirse para trabajar en común en la Gran Obra de la Construcción universal».
Palingenius, La Gnosis y La Francmasonería.

«Los masones de hoy en día, y esto desde hace algunos siglos, no erigen más construcciones en piedra, pero ello nada quita al carácter simbólico de la arquitectura ni a la posibilidad de que se lleve a cabo así y todo un trabajo "operativo" basándose en su simbolismo. En una recensión de un libro de Charles Clyde Hunt, René Guénon señalaba: "El autor parece destinar a la Masonería, como finalidad principal, lo que él llama la 'construcción del carácter' (character-building); esta expresión en el fondo no constituye sino una simple 'metáfora', en lugar de aquello que debería ser en cambio un verdadero símbolo; la palabra 'carácter' es muy vaga y, en todo caso, no parece indicar nada que sobrepase el plano psicológico; se trata por lo tanto de algo todavía muy exotérico, mientras que si se hablase de 'construcción espiritual', la cosa podría adquirir un sentido mucho más profundo, sobre todo si se incorporasen las determinaciones propiamente 'técnicas' que podrían extraerse fácilmente, a tal fin, del simbolismo masónico, siempre y cuando se supiese evitar cualquier menuda 'moralización' a propósito de los símbolos"».
Bruno Rovere, El arte de la construcción, 
Revista de Estudios Tradicionales Nº 3.

 

«Todo lo que se refiere al orden metafísico es, en sí mismo, susceptible de abrir, a quien lo concibe verdaderamente, horizontes ilimitados; y aquí no se trata de una hipérbole ni de una manera de hablar, sino que es menester entenderlo de una manera completamente literal, como una consecuencia inmediata de la universalidad misma de los principios. Aquellos a quienes se habla simplemente de estudios metafísicos, y de cosas que pertenecen exclusivamente al dominio de la pura intelectualidad, apenas pueden sospechar, a primera vista, todo lo que eso implica; que nadie se equivoque aquí: se trata de las cosas más formidables, en comparación con las cuales todo lo demás no es más que un juego de niños».
René Guénon, Oriente y Occidente, cap. III.




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