Claves para entender a los Maestros

20 enero 2019

Gabriel Pérez


Gabriel Pérez
18 de noviembre de 1795 – 20 enero de 1868
Montevideo




A los 28 años fue iniciado -13 de julio de 1824- en la Logia Hijos del Secreto, fue Venerable Maestro fundador de la Logia Madre Asilo de la Virtud Nº 1. Gran Inspector General del Grado 33º del Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado del Brasil.
El 7 de octubre de 1854, se le encargo; “...fundar, constituir y establecer el (Supremo) Consejo del mismo rito en la República Oriental del Uruguay...”, del que fue Soberano Gran Comendador desde su instalación el 24 de junio de 1855 hasta 1857.

A continuación, presentamos el Testamento Masónico del Hermano Gabriel Pérez, donde renuncia a la dirección de la Masonería del Uruguay realizada en 1857.

A.·.L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U.·.
Despedida del Gr.·. Com.·. Fundador del Supr.·.Cons.·. del Uruguay a la M.·. Aug.·. y Resp.·. Log.·. “Unión y Beneficencia”, al Ort.·. de Montevideo.
Salud y Fraternidad os envío
Caris.·. HH.·.

Siempre es penoso decir adiós a los que queremos bien, más por duro que sea mi deber me
fuerza a despedirme de vosotros. Y exponeros sucintamente los motivos que me impelieron a poner a manos del Sup.·. Cons.·., mi renuncia espontanea por tercera y última vez. Cargado de años, aquejado por el enfermizo estado de mi salud y entregado con todas veras a trabajos activos que exigen una grande laboriosidad emprendidos en pro del orden, no era asaz fuerte mi cuerpo, a pesar de los esfuerzos de constancia de que he dado repetidas pruebas, y del celo que en todas razones de mostrado, no era bastante robusto mi cuerpo, repito para arrostrar la continuación de esas tareas, principalmente cuando me hallaba SOLO. Difícil fuera siempre para mi débil fuerzas encarar con ventajas y coronar de un éxito feliz los graves deberes que iban anejos a mi alta posición masónica, y aún que sin responsabilidad alguna estando aislado, y sin más recursos que el continuo recuerdo de mis serios deberes, malogrado mi constante buen querer, acompañar el Cuerpo Sob.·. ni en sus trabajos de consolidación y desenvolvimiento del Orden, ni en la marcha progresiva de civilización a que está llamada nuestra Aug.·. Instit.·.
Mi renuncia a mis cargos y QQ.·. HH.·., no ata mism manos ni abre mejor mi mente; puesto que como Masón verdadero, como miembro del Supr.·. Cons.·. y sobre todo vuestro Fundador, y Representante del Círculo, debo tratar siempre hasta el postre aliento de mi vida, de hacer cuanto esté a mi alcance para dar honor y gloria a la Mason.·. de mi Patria que data desde el 1830 (EV). Vuestro Fundador, al deponer voluntariamente el Supr.·. mando en satisfacción; pues deja en su lugar un Supremo Cons.·., formado por él, que sabio, virtuoso y liberal según nuestras leyes Mason.·.s pruebas han dado, y sigue prestando haciéndose notar como derecho de Amor patrio, y llamando sus simpatías y deferente veneración de todos los miembros del Círculo.
Muy halagüeño me es, el separarme del mando supremo del Rito, ver que os reconocen los Cuerpos Soberanos del Brasil, Francia y Bélgica, aún que acibara mi placer no disfrutar de la gloria de presentaros el reconocimiento de otros Cuerpos Sober.·., lo que ha dependido de razones que en verdad no ha estado a mi alcance vencer; no obstante que podéis estar seguros de que el reconocimiento de los citados tres Cuerpos Soberanos, es de suyo muy suficiente para asegurar nuestra regularización ante la faz del Orbe masónico.
Nuestro Fundador al abdicar sus vestiduras de Gr.·. Mes.·. Gn.·. Com.·. del Sup.·. y Gn.·. Or.·. del Uruguay se llena de contento viendo la armonía que reina entre el Cuerpo Soberano y las LL.·. de su Círculo. Este gozo sube de quilates contemplando las pruebas nada equívocas que habéis dado, de sabiduría y acendrada humanidad en la época lamentable, por que acaba de pasara el pueblo de Montevideo esos los aciagos días de la epidemia que diezma nuestros hogares. El heroísmo con que lo habéis arrostrado todo por todos, y por cada uno de los hijos de la humanidad, ha destruido las preocupaciones del mundo profano, y os ha captado la benevolencia de la sociedad entera, y las simpatías y consideración de los cuerpos masónicos de los demás países. Oíd, pues Dig.·. y aros HH.·. las postreras palabras de vuestro Fundador, el testamento, por decirlo así, de vuestro humilde y reconocido Fundador. Si algún recuerdo os merece los afanes que tomara yo en los días más floridos, de mi edad, recompensados serán con creces, si continuáis en el sendero en que vais andando, y si robustecéis con vuestro fervor la grande obra de la humanidad, y de la civilización a que con tamaño celo contribuís.
No os separéis jamás de los sacrosantos principios y de los rígidos deberes de buenos masones; que vuestro objeto sea el bien de la Patria, y por ello es que os exhorto a que impere entre vosotros la Unión más fraternal. Sea vuestra divisa la Fraternidad, y no olvidéis que sin ser tolerantes, no seréis Masones. Oíd a un anciano que toca con la diestra, el vestíbulo de la eternidad, y con la siniestra los corazones de todos sus HH.·. y que pide al Supr.·. Arq.·. del Uni.·. que toque en vuestras almas sus palabras. Huid de la política HH.·. QQ.·. donde ella entra, cesa la Mason.·. o más bien, en donde ella existe mata con su cizaña la verdadera Masonería. Eso que llama política los profanos, no es más que una tea humosa que todo lo oscurece, y de pábulo sirve a las pasiones que dividen al padre del hijo, al hermano del allegado, al amigo del amigo y que hunde las sociedades como la nuestra, en un volcán que bulle, con el fuego de las desavenencias para testificar a las generaciones futuras que ardió un fuego satánico más no el de la caridad cristiana.
No olvidéis el respeto que tan encarecidamente nos recomiendan nuestras leyes, tanto para el
Gobierno legítimamente constituido, como para la Santa Religión del Estado. Este acatamiento a la autoridad, y a la Religión es por decirlo así, el bálsamo que refresca las heridas que recibe el orden social por la humana fragilidad ¿Y qué de ventajas no reportaremos si los profanos vieren que calmamos las irritaciones que suscitan esas luchas de las pasiones mal gobernadas, si les damos el ejemplo de la Tolerancia para con el flaco, con el iluso, con el seducido, que en un acceso, quizás de amor patrio se descarría, tanto con nuestras obras, como con nuestros consejos? ¿Creéis que calmado el hervor de las aberraciones humanas no merecerá vuestra sesuda conducta la aprobación general de todos? De nada, de menos que nada servirá la Masonería, si nos separásemos de estos santos y sanos principios.
Permitidme finalmente, que os exhorte a que como hasta ahora, y como un deber de todos, los verdaderos Mas.·. tributéis el debido respeto al Sup.·. Cons.·. y Gr.·. Or.·. del Uruguay, el cual sabedor de las virtudes que adornan a los miembros de su Círculo, no podrá dejar de mirarlos -como es de su deber-, con la deferencia y respeto a que se hacen acreedores varones tan esclarecidos, que impuestos de sus derechos, reconocen los que se les deben al M.·.P.·.S.·.C.·. Gr.·.O.·. del Uruguay.
Termino diciéndoos con el Supremo Legislador de la humanidad: “Si esto hiciéreis, salvos seréis”.
El Sup.·.Arq.·. del Uni.·. derrame sobre vosotros sus bendiciones, y os conserve en la senda de Tolerancia, Unión, Fraternidad. O.·. del Río de Janeiro a los 10 días del 8º mes del Añ.·. d.·. l.·. V.·.L.·. 5857.

Gabriel Péres 33º
Fundador.




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