Claves para entender a los Maestros

12 junio 2020

Emilio Aguinaldo


Emilio Aguinaldo
22 de marzo de 1869 - 6 de febrero de 1964
Cavite – Manila
Fue un general y político filipino, uno de los líderes del movimiento independentista de su país. Presidió el primer gobierno de la República de
Filipinas, que no obtuvo reconocimiento internacional. Luchó en la guerra independentista de 1898 contra España y al año siguiente en la contienda contra los Estados Unidos.




12 de junio de 1898

Bandera de Filipinas. La bandera nacional de Filipinas consta de dos franjas horizontales de igual anchura en los colores azul y grana, que están cubiertas por un triángulo equilátero blanco en la baluma. El centro del triángulo tiene un sol de oro, que está rodeado por ocho rayos principales. Cada haz está formado por tres rayos individuales de nuevo. En cada esquina del triángulo, también una estrella dorada de cinco puntas, cada estrella está diseñado de manera que uno de los dientes en la esquina superior derecha muestra dónde está ubicado. Es la única nación del mundo en la su propia bandera tiene una manera diferente de usarla en condiciones excepcionales. En tiempo de guerra la bandera se invierte y se coloca con la franja roja hacia arriba


Entrevista con el primer presidente de Filipinas Emilio Aguinaldo y a su esposa / 16 de diciembre de 1956

GGR: Tiene Su Excelencia un fiel seguidor, un soldado más en este su servidor… ¿Puede resumirme Su Excelencia la historia de la revolución contra España?
SEÑOR AGUINALDO: En breve, bajo España, no estábamos económicamente controlados como ahora. Por eso, cuando aprendimos de los liberales españoles lo que es libertad, igualdad y fraternidad, hemos abrazado lo que es la Masonería y nos adherimos todos al Gran Oriente de España. Le hablo a usted de la Masonería porque conocí a los hermanos Gómez de Iloilo, Felipe y Guillermo, que son miembros de nuestra Masonería…
GGR: ¿Cuál es, entonces, la verdad, Su Excelencia?
SEÑOR AGUINALDO: El comienzo de la revolución filipina es trabajo de la Masonería; pero esa revolución terminó con el Pacto de Biacnabató. Los voluntarios filipinos ayudaron al Gobierno Español aquí a casi vencerme. Por eso, opté por firmar la paz mediante el Pacto de Biacnabató y opté por auto-exilarme a HongKóng
GGR: y, ¿por qué aconteció la guerra con los Yanquis?
SEÑOR AGUINALDO: Sencillamente porque me engañaron los Yanquis. Se acercaron a mi como hermanos masones urgiéndome en nombre de la Masonería internacional que vuelva a Filipinas para reorganizar la revolución contra España, dándome su palabra de hermanos masones que tras liquidado en nuestras islas el Gobierno Español que me otorgarían la independencia por la que luchamos.
GGR: ¿Es que no han cumplido los Yanquis con su palabra de hermanos masones de darle a usted y a nuestro pueblo su libertad?
SEÑOR AGUINALDO: ¡Nada de eso! Lea usted las Juntas Locales de Defensa que firmamos del Señor Apolinario Mabini… Le he pedido al Diputado Don Miguel Cuenco de Cebú que publique en los textos para la enseñanza del español ese decreto, esa proclama, que expedimos: las Juntas Locales de Defensa. Por eso que al llegar a Filipinas inmediatamente hice que se declare la independencia de Filipinas de España esperando que los Yanquis nos apoyen. Pero me traicionaron. ¡Nos traicionaron! En vez de apoyarnos como aliados nos provocaron la guerra muy adredemente porque su intención era robarnos la reserva en oro y plata que acumulamos en Malolos bajo la custodia del Gral. Antonio Luna y el Capitán Servillano Sevilla. Esa reserva vale más de mil millones de dólares y nos lo robaron al caer Malolos en manos de Arthur MacArthur . Y me persiguieron hasta Palanan, La Isabela, para capturarme. No se atrevieron a ejecutarme porque no les convenía hacer eso. Me quieren vivo para echarme la culpa del asesinato de Andrés Bonifacio y el de Antonio Luna.
GGR: ¿Cómo lograron intervenir los Yanquis en estos asesinatos, Su Excelencia?
SEÑOR AGUINALDO: Son muy astutos. Mediante la Masonería y el dinero pagaron a algunos hombres nuestros.. Si. Pagaron, intimidaron, amenazaron para que éstos, aunque supuestamente bajo mi mando y férula, asesinen a Andres y a Procopio Bonifacio tras un supuesto enjuiciamiento que duró sólo un día que los sentenciaron a muerte. Yo no quise confirmar esa sentencia pero me obligaron con amenazas hasta en contra de mi familia. Y aquí ahora estoy sufriendo porque se me apunta el dedo como el que mató a Bonifacio.
GGR: ¿Y lo del General Antonio Luna?
SEÑOR AGUINALDO: ¡Igual! Me lo manipularon y me lo montaron todo en Cabanatuan para luego echarme la culpa. Mataron al Gral. Antonio Luna como al Supremo Andrés Bonifacio a la manera masónica. ¡Con armas blancas! Es por eso que yo, en mi interior, ya he renunciado de la Masonería porque la Masonería de hoy es propiedad del imperio explotador de los Yanquis.



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