Claves para entender a los Maestros

03 mayo 2020

Serie BLINDSPOT


BLINDSPOT
33º Soberano Gran Inspector General

Esta serie se viene transmitiendo desde 2015, en su segunda temporada, episodio 14 “Tomar prestado o robar”, se presenta como:
Un tatuaje señala al equipo a una poderosa sociedad secreta colegiada, pero solo Rich Dotcom, uno de sus ex alumnos, puede infiltrarse en él.

El tatuaje en cuestión:





El águila bicéfala, la encontramos en el escudo del grado 33:

v  Deus meumque jus
Esta divisa, típica del grado 33°, ha sido interpretada con cierta ligereza.
Generalmente se la traduce como “Dios y mi derecho”.
Se supone que su origen data de la Batalla de Gisors en 1198, cuando Ricardo Corazón de León la empleó como una contraseña.
En la referida batalla Ricardo derrotó a los franceses. El significado de la contraseña era que Ricardo debía su condición real sólo a Dios y a su propia herencia familiar (su “derecho”) y, por lo tanto, no estaba sujeto a ningún poder terrenal.
Esto, que es una justificación del origen divino de la monarquía, realmente tiene muy poco de masónico.
A principios del siglo XV, Enrique V adoptó este lema, en su forma francesa Dieu et mon droit, como el lema de la monarquía británica, que lo incluye en su escudo de armas.
El hecho de haberlo escogido en francés se debe a que este último idioma había reemplazado al latín como lengua de la clase alta.
De todas formas, es muy poco probable que los fundadores del rito escocés, que eran franceses o norteamericanos, eligieran esta frase como lema meramente para referir a la corona real de Inglaterra.
Otras traducciones de la frase son: “Dios y el derecho me protegen”, de carácter exotérico, y “Dios y mi mano derecha”, relativa al acto de elevar esta última durante la coronación de los reyes germanos.
O bien “Dios y mi rectitud moral”, la cual no deja de destilar cierto sabor jesuítico.
Ninguna de estas lecturas es satisfactoria desde un punto de vista masónico.
La interpretación más habitual dada en América Latina es: “habiendo sido creado el ser humano en la plenitud de sus derechos, todos debemos ejercerlos sin excepción alguna”.
Esta frase puede tener una lectura política, válida pero meramente exotérica.
Nosotros creemos que una interpretación esotérica puede obtenerse reflexionando sobre el sentido de la palabra “derechos”.
El Martinismo habla de los “derechos de nacimiento” que posee la especie humana, que se habrían perdido como consecuencia de la simbólica “caída del hombre”.
La reintegración, entre otras consecuencias, tendría el efecto de recuperar el ejercicio de tales derechos.
Esotéricamente, por lo tanto, los “derechos” en cuestión serían las habilidades y facultades originales del hombre.
El Iniciado del 33°, entonces, sería el símbolo del Hombre reintegrado, y por lo tanto reinstalado en la plenitud de sus derechos.
Desde un punto de vista masónico, la totalidad de los derechos dentro de la Orden se alcanza en el tercer grado, es decir, con la condición de Maestro.
Pero los Altos Grados fueron creados para compensar las deficiencias del tercero en el que, por no recuperarse la Palabra, no puede lograrse una Maestría completa.
Por lo tanto, en el 33° se conseguiría, al menos teóricamente, el objetivo final de todos los Ritos y los Altos Grados: alcanzar la Maestría masónica efectiva, no sólo formalmente, sino fundamentalmente en espíritu y en verdad.
De donde el “maestro masón” sería sinónimo de “hombre reintegrado”, empleando el lenguaje martinista.
Un hombre que, ahora sí, ha reconquistado el empleo pleno de todos sus derechos.
Por ello, no debería descartarse totalmente la propuesta formulada en algunas oportunidades, acerca de que, cuando los Soberanos Grandes Inspectores Generales visitan una Logia Simbólica, lo hagan vistiendo exclusivamente los atributos del Maestro Masón.
Porque, al fin y al cabo, si son verdaderos Iniciados del 33°, no son más que verdaderos Maestros Masones.
En la imagen, cuadro del grado de Maestro.
Finalmente, digamos que algunos han propuesto reemplazar este lema por el de “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, u otros similares.
Ello es comprensible, porque la referencia a “Dios” no es aceptable para todos los Hermanos.
Nosotros creemos que el lema puede ser preservado, siempre y cuando se le otorgue una interpretación esotérica, y no se lo reduzca a algo religioso o vinculado con la moral o la política profanas.
Blanchard (2002) la toma como Palabra de Pase, a la que se responde, en los Rituales en inglés, «God and my right» Dios y mi derecho»).
Esta costumbre no nos parece feliz, pues estimula una lectura exotérica de la divisa bajo consideración.


v  El Tetragrama
Es «lo primero que se advierte al ingresar al Templo».
Según Rizzardo da Camino, en este grado el Tetragrama simboliza que “el Principio (Iod) de Vida (Hé) está en la propia Vida (Vau Hé)”.
Como es sabido, el valor numérico del Tetragrama es 10+5+6+10 = 26 = 8.
El número 8, con su forma ondulante que recuerda al caduceo y la Kundalini, representa el fluir, subiendo y bajando de la Energía Universal.


v  Las coronas
Según Jung, un sombrero o una corona representa un principio circular unificador, bajo cuya influencia se coloca toda la personalidad del que lo lleva.
En este grado se utilizan varias coronas, tanto la corona solar del Rey alquímico, como coronas simbólicas de roble y de ciprés.
De hecho, la Iniciación es a veces referida como una coronación.
En cualquier caso, la idea es demostrar la culminación (hipotética) del proceso de individuación: el surgimiento consciente del Sí-Mismo, el logro de una personalidad totalizada y unificada.


El águila del grado 33: el Águila Bicéfala, como su nombre lo indica, consta de dos cabezas, una dirigida hacia el este y la otra hacia el oeste, coronadas por un triángulo radiante en cuyo centro se encuentra el número 33.
En el simbolismo del Águila Bicéfala indica que una de sus cabezas mira hacia lo infinito del pasado, y la otra hacia lo infinito del futuro, mostrando con ello que el presente es apenas una fina línea de contacto entre dos eternidades.

En general, el águila de dos cabezas simboliza la SABIDURIA, una de las cabezas representa al PROGRESO, la otra al ORDEN.
Las alas desplegadas representan lo presto que han de hallarse los masones escoceses, para emprender la búsqueda constante de la VERDAD de cuyo conocimiento se encuentra tan precisada la Humanidad.
La espada que el águila sostiene entre sus garras, representa el PODER y el HONOR que son los atributos naturales que deben sostener los Soberanos Grandes Inspectores Generales de la Orden en su lucha por alcanzar la REDENCION HUMANA. A este respecto se dice que un Gran Inspector General de la Orden no deberá nunca desenvainar su espada sin una buena razón, y jamás envainarla sin honor.



Dr. Jorge Norberto Cornejo
Buenos Aires – Argentina. mognitor1@yahoo.com.ar


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